Profundo malestar de la directiva con Clemente por criticar la política de fichajes |
En Ibaigane duele que no se valore el gran esfuerzo realizado con las incorporaciones
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JUANMA MALLO
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CANAL ATHLETIC. Clemente, seguido de Murillo y varios jugadores en la subida al Aneto. / FOTOS : AIOL
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Tan sólo han transcurrido cuatro días desde el inicio de la pretemporada del Athletic y Javier Clemente ya ha abierto la veda de la polémica. En su primera comparecencia ante los medios de comunicación desplazados a Benasque, el técnico aseguró no conocer a Javier Martínez, el joven futbolista procedente de Osasuna presentado unas horas antes. Y lanzó su primer dardo al club al asegurar que no ha fichado lo que él quería. «Es como si pides pan y te dan otra cosa», subrayó.
Estas manifestaciones provocaron dos reacciones entre los responsables del Athletic. La primera, de sorpresa, porque la junta entiende que ha realizado una buena gestión al fichar a Álex García e Igor Gabilondo y, sobre todo, un gran esfuerzo para incluir en la nómina rojiblanca a Josu Sarriegi y Javier Martínez. Y la segunda, un profundo malestar por su desatino al referirse al ex osasunista como un «chavalito de 17 años», al que sólo conoce por «los informes técnicos».
El enfado de Lamikiz y sus compañeros de junta tiene más motivos. La falta de tacto y la aparente poca importancia que el técnico otorga al trabajo del propio presidente y de Txema Noriega y su equipo en un mes de junio que ha sido de los más activos a nivel de fichajes en la historia reciente del Athletic. Gracias a lo que desde el club se define como un gran esfuerzo económico, debido a que las arcas rojiblancas no gozan de excesiva liquidez, se ha apuntalado al equipo con cuatro adquisiciones.
Precisamente, el central de Lazkao es la única demanda satisfecha que salió de la boca del técnico. Las otras dos peticiones fueron Gorka Iraizoz, al que pretende desde que regresó al Athletic en noviembre y pidió para el mercado invernal, y el osasunista Iñaki Muñoz, inviables económicamente.
En el caso del portero del Espanyol, renovado en fechas recientes, la directiva ha tratado de hacer ver a Clemente que cuenta con dos metas de garantías -Aranzubia es internacional y Lafuente acumula 117 partidos en Primera- y con contratos de larga duración, hasta 2008 y 2010, respectivamente. Además, en Ibaigane muestran su malestar debido a que el técnico aún no conoce el rendimiento ni las condiciones de las adquisiciones y ya parece desconfiar de su calidad y su valía. El caso más flagrante, según las fuentes consultadas, es el de Javi Martínez. Sólo unas horas antes de que se incorporase a la pretemporada en Llanos del Hospital, Clemente le daba su particular 'bienvenida'. «Los informes denotan un gran porvenir, pero los 17 años son los 17 años y no es nada fácil salir», receló.
Además de los seis millones de euros, a Txema Noriega y al directivo Gozka Izagirre les ha costado muchas horas convencer al navarro y a su entorno para que aceptasen la oferta. Su juventud, su deseo de permanecer en casa, la mala experiencia que vivió su hermano Álvaro -cortado cuando militaba en el filial-, y la buena relación que tiene con 'Cuco' Ziganda -al que incluso ha llegado a calificar como «mi padre»- , eran puntos que jugaban en contra de los rojiblancos.
Trabajo de persuasión
Todos estos obstáculos, no obstante, fueron vencidos gracias al delicado e intenso trabajo de persuasión hecho por Noriega e Izagirre para inculcar al futbolista y a su familia el espíritu rojiblanco. Sin embargo horas después de su fichaje, Clemente echó un jarro de agua fría sobre Martínez. Un factor que acrecienta aún más si cabe la presión para un futbolista que es el segundo fichaje más caro de la historia del Athletic -tras el de Ríos y junto al de Ezquerro-, un joven con futuro, pero que aún no ha gozado de la oportunidad de estrenarse en Primera.
Esta actuación del técnico, que se supone que debe cooperar en la integración de un muchacho que se encuentra rodeado de un mundo totalmente nuevo, ha reafirmado el enfado de la directiva.Y este malestar se acrecienta debido a que en Ibaigane consideran que los cuatro fichajes han supuesto un gran esfuerzo, tanto económico como de estudio y análisis del mercado debido al mínimo radio de acción con el que cuenta el Athletic para reforzar la plantilla y traer lo mejor para el conjunto vizcaíno. Pero Clemente no ha parecido entenderlo, ha tejido un escudo sobre su persona por si los refuerzos no surten efecto y ha trasladado toda la responsabilidad a una directiva, que según él, no ha atendido sus peticiones.
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