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CANAL ATHLETIC. Aranzubia dice adiós tras ocho temporadas en el primer equipo rojiblanco. / F. GÓMEZ
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San Mamés acoge esta noche un partido de sueños y de despedidas (21 horas, PPV). El choque permite ilusionarse porque, a falta de dos jornadas, la calculadora ofrece opciones, remotas, pero matemáticas a fin de cuentas, de que el Athletic alcance el puesto que da acceso a la Intertoto. Todo pasa por ganar hoy al Racing en un encuentro en el que 'La Catedral' dirá adiós a Aranzubia y Expósito -el de Cruces estará en la grada-, dos futbolistas con un largo camino como rojiblancos; y a un equipo que, después de dos años de sufrimiento y una primera vuelta mediocre, creyó en sí mismo lo suficiente como para acabar el curso lejos del descenso. La parroquia puede ver también por última vez como suyos a Del Horno, propiedad del Valencia; y a Cuéllar, Murillo, Prieto y Casas, jugadores con contrato en vigor, pero con los que el técnico no cuenta.
Desde principio de temporada, el Athletic de Joaquín Caparrós se ha cantado de carrerilla: Iraizoz, Armando, Iraola, Ocio, Amorebieta, Ustaritz, Koikili, David López, Susaeta, Yeste, Orbaiz, Javi Martínez, Gabilondo, Etxeberria, Llorente, Aduriz... y poco más. De 31 jugadores en las filas rojiblancas (se incluye a los que han tenido ficha, a los 'cachorros' que han subido al primer equipo y a Javi Casas, sin dorsal), sólo la mitad puede decir que ha dedicado este curso a algo más que a pasar las mañanas en Lezama. Dicho de otra forma: el entrenador no cuenta (ni ha contado) con dos cuartos de la plantilla. Hablamos de jugadores como Cuéllar, Tiko, Casas, Prieto, Murillo y, durante dos tercios del ejercicio, Del Horno. Futbolistas a los que el club buscará salida en las próximas semanas para 'aligerar' una nómina numerosa.
Adiós a un portero
Aranzubia pisará esta noche por última vez el césped de San Mamés como rojiblanco. El portero de Fuenmayor, que termina contrato y ya sabe que el club no quiere renovarle, dirá adiós a un estadio en el que soñó jugar desde los catorce años. Con esa edad, él, un chaval riojano, espigado y fibroso, se presentó en los campos de Lezama para empezar un camino que le llevó desde el cadete al primer equipo, previo paso por las selecciones nacionales de las categorías inferiores -se proclamó campeón del Mundo sub'20 en Nigeria 1999-.
Aranzubia era el meta llamado a acabar con el eterno debate de la portería que rodeaba al Athletic desde la marcha de Zubizarreta. Su debut en el primer equipo, en junio de 2006, con Txetxu Rojo en el banco, y su consolidación en los dos siguientes cursos, ya con Jupp Heynckes como entrenador, así lo presagiaban. Sin embargo, esa vieja discusión no llegó a desaparecer del todo y acompañó siempre a la figura del riojano hasta alcanzar sus cotas más altas esta temporada, cuando a Caparrós le bastaron dos entrenamientos de Armando para apartar a Aranzubia de la titularidad.
Expósito verá desde la grada el último partido en casa de la temporada, curso en el que no ha contado nada para el técnico. El de Cruces, un jugador muy del agrado de los anteriores entrenadores, se ha mantenido en silencio y con ese mutismo estuvo a punto de marcharse en diciembre al Panathinaikos. El futuro del lateral derecho apunta ahora hacia el conjunto griego, Numancia o Pamplona.
Regreso a Valencia
La junta directiva y el cuerpo técnico rojiblanco tomaron también hace tiempo la decisión de no hacer uso de la opción de compra de Del Horno, por su bajo rendimiento deportivo y el incumplimiento, al menos en dos ocasiones, del código de conducta interna del club.
No es ningún secreto tampoco que David Cuéllar busca desde hace meses la salida del Athletic, tras fracasar los intentos de cesión en el mercado de invierno. El interior, que jugó el miércoles su primer partido como titular, admite que le costará encontrar destino en Primera. Cuando se marche, si es que las negociaciones llegan a buen puerto, podrán decirle que en su regreso al equipo rojiblanco no jugó nada (acumula este año sólo 204 minutos), pero nadie podrá negarle su entusiasmo y entrega en los entrenamientos.
En los casos de Prieto y Casas, 'La Catedral' será consciente de que, si algún equipo se interesa por ellos y hace una buena oferta este verano, el club no se opondrá a su marcha, ya que no cuentan para Caparrós. Sería así el adiós a dos futbolistas de la casa, dos chavales que crecieron en la retina de todos, en la hierba de San Mamés. En definitiva, dos canteranos que se dejaron la piel los dos últimos cursos para que el Athletic 'salvara' su historia y que, en los malos momentos, como esta temporada, no han levantado la voz. Ni para despedirse.
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