AMONESTACIÓN VERBAL/ Clemencia (Patxi Herranz) |
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PATXI HERRANZ
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Su nombre le precede y su carácter también. En esta semana en la que evocamos los 25 años de una gran gesta, nos viene la imagen de un Javier Clemente sonriente, orgulloso de su fruto, mostrando un trofeo histórico, toda una proeza en una liga en la que los cheques en blanco estaban al cabo de la calle, rodeado de una pléyade de jovencitos con cortes de pelo a lo Starsky y Hutch que hoy en día, aun peinando canas, siguen ineludiblemente en nuestro disco duro. No hemos perdido ni un solo bit de información de aquellos maravillosos años, pero el personaje de la foto, se ha encargado por si solo de hacer amigos, con su verbo impetuoso y sus verdades absolutas, teniéndoselas tiesas con todos los que no opinaran como él , incluidos presidentes, que tuvieron que poner a buen resguardo las llaves de la santabárbara.
Si finalmente se hubiese ido a Irán muchos habrían releído las mil y una noches. No ha conseguido su objetivo en Murcia, y eso provocara que nos espere con el cuchillo entre los dientes. Es obvio que la clemencia no es su principal virtud, ni debe ser la nuestra. El Athletic deberá afrontar este partido a cara de perro, podemos pensar que ellos no se juegan nada, así todo querrán agradar a su afición, regalarles un triunfo en la nueva condomina para ilusionarles y jurarles que volverán.
Debemos por nuestra parte, apoyar a Caparros y pedir a la plantilla un último esfuerzo; no lo está teniendo fácil el míster para elaborar las alineaciones. Sus torres no han llegado a tiempo para el enroque. Y el regreso de Carlos Gurpegui a la titularidad no ha sido el regalo de bienvenida que teníamos todos en mente para el navarro. Pero la liga continúa y no solo de mirar hacia Europa vive el futbolista. Puede ser incluso una trampa, el equipo no está para forzar mucho más su nivel de angustia. Quizas el intentar que esta temporada no vuelva a dejarnos un sabor amargo, sea lo prioritario. Hemos sido capaces de nadar contracorriente en un año, en el que hemos vuelto a vivir peligrosamente, pero también somos muy dados a ahogarnos en un vaso de agua. Europa nos queda dos tallas grande, es más deseable que terminemos la liga sin apuros, el puesto de descenso , lo digo para los matemáticos, está a 6 puntos, y ahorremos para viajar por el viejo continente más adelante, eso sí, que tampoco viajemos todos con adiñeko.
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