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DESÁNIMO. Scaloni se marcha expulsado, ante el Getafe. / EFE
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Desde su vuelta a Primera, hace casi once años, el Mallorca tiene un talón de aquiles: la falta de estabilidad. Por regla general el jugador bermellón que asombra en el césped tiene sus días contados en la isla. No falla. Ocurrió con Eto'o, Tristán, Ibagaza, Stankovic, Amato, Romero, Mena, Valerón, Luque, Iván Campo, Biagini, Leo Franco, el 'Mono' Burgos, Marcelino, Lauren... Hasta que, por fin, los dirigentes del club se decidieron el verano pasado a mantener el bloque, retener al grueso de sus estrellas (Jonás, Arango y Nunes se quedaron, lo que fue celebrado como una gran victoria entre los aficionados, mientras que Jankovic se marchó al Palermo) y, en un alarde de ambición, fichar a uno de los delanteros de moda, Dani Güiza. La estrategia de poco ha servido. El equipo se ha conformado con mantener una distancia prudencial con el descenso y simplemente mejorar los resultados del curso pasado, un ejercicio sin grandes emociones (la escuadra palmesana acabó la Liga decimosegunda).
A falta de cuatro jornadas para acabar la Liga, las opciones europeas del Mallorca son lejanas. El equipo ocupa la décima posición, con 47 puntos, en un año en el que no se ha inscrito en la Intertoto y en el que, por tanto, la única forma de alcanzar la UEFA es acabar en la sexta posición, a seis puntos. Por eso, los mallorquinistas no pudieron hacer otra cosa que recibir con una sonrisa las declaraciones del viernes de Gregorio Manzano, el entrenador: «Europa es posible».
A lo largo de la temporada, los aficionados se han cansado de pedirles más ambición a la plantilla y a su técnico. La extraordinaria segunda vuelta del Mallorca, en la que sólo ha perdido dos partidos, no ha hecho más que confirmar que el equipo, con un Dani Güiza en racha -ya lleva 22 goles, a uno del máximo goleador, el sevillista Luis Fabiano-, tenía (y tiene) argumentos futbolísticos suficientes para alcanzar la parte alta de la tabla.
59 goles
Sólo así se explica el número de tantos del equipo. En los dos últimos partidos, ante el Murcia y el Racing (3-1), el Mallorca ha marcado 7 de los 59 goles que acumula en su casillero, una marca alta para una escuadra que se ha movido por la parte baja-media de la tabla durante toda la temporada. Sólo le superan Real Madrid (71), Sevilla (64) y Barcelona (62).
Lo paradójico es que Manzano, un técnico-piscólogo que siempre habla de la importancia de la mentalización, saca pecho con los resultados: «A falta de cuatro jornadas el equipo presenta unos números incontestables que pueden pasar a la historia más reciente del Mallorca en Primera a poco que nos venga el viento a favor -dejó escrito en su blog el lunes-. Para llegar a estas metas hemos planteado algunos objetivos y exigencias claras, hemos provocado estímulos o refuerzos positivos continuamente y hemos planteado todos los partidos con un sistema de juego adecuado».
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