En posición de descanso |
Los ambiciosos mensajes de la plantilla para luchar por la UEFA se diluyen con el conformismo de un Athletic que parece dar por buena la salvación y finiquitada la temporada
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ROBERT BASIC
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CANAL ATHLETIC. Los jugadores del Athletic fueron incapaces de hacer daño al Deportivo, que salió con cinco defensas y jugó a la contra para acabar goleando. / I. PÉREZ
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Con la agradable sensación de la tranquilidad en el cuerpo, al Athletic le pesaron las piernas en La Coruña. Las ganas no eran las mismas, las que alimentan el instinto de la supervivencia, y el equipo jugó ante el Deportivo con cierto desdén y hasta un punto de suficiencia, actitud cuanto menos sorprendente después de escuchar durante la semana a la plantilla y al cuerpo técnico lanzar mensajes de contenido europeo. Los rojiblancos demostraron, al menos el domingo, que les cuesta ambicionar con el estómago lleno y firmaron un partido de los que 'deshacen' afición.
Sencillamente, no tuvieron hambre. No como para pegarle un bocado a la UEFA, un premio sabroso a la vez que difícil, pero dentro de las posibilidades matemáticas. Pese a la desidia exhibida, la Intertoto sigue a dos puntos, ahora en poder del Almería, una plaza que será para el que la desee de verdad.
El Athletic llevaba una racha de seis partidos sin perder -cuatro victorias y dos empates- y se aseguró la permanencia tras vencer al Espanyol en San Mamés. La palabra Europa ya dejó de ser tabú y varios jugadores, caso de Llorente, asumieron el compromiso de luchar por cotas más ambiciosas. Hasta Joaquín Caparrós prometió que sus hombres «no se van a relajar», por aquello de la «deuda con la afición». En La Coruña, 1.500 rojiblancos tomaron las gradas para respaldar a los suyos. Poco pudieron hacer para despertar a un conjunto falto de intensidad, acunado por el sosiego de saberse salvado después de dos años marcado por el estigma del descenso. Muchos de ellos regresaron a casa con mal cuerpo, no por la derrota, sino por la sensación de conformismo que les transmitió su equipo.
Tras el empate a uno contra el Recreativo, Fernando García Macua declaró a EL CORREO que «damos por alcanzado el principal objetivo de esta temporada». Una semana después, tras vencer al Espanyol, Caparrós certificó las palabras del presidente y añadió que «los futbolistas se lo han currado», en alusión a la permanencia, sin renunciar a nada.
El equipo se borró en Riazor, pero todo puede cambiar el próximo domingo. Viene el Valencia, un cadáver futbolístico, y una victoria regeneraría las ilusiones europeas, vía Intertoto. Pero más que un resultado, lo que interesa es la actitud con la que el Athletic encarará los seis partidos que restan para que concluya la Liga. ¿Lo hará desde la ambición o el conformismo? El vestuario sigue transmitiendo el compromiso con la lucha por la Intertoto. «Hay que buscar la séptima plaza e ilusionar a la gente», adelantó ayer Armando, que aún luce la 'firma' de Taborda en su muslo izquierdo. Sin embargo, hay una serie de síntomas que invitan a pensar que la tensión acumulada en las tres últimas campañas ha dado paso a una descompresión anímica que puede reflejarse en el campo, como se vio en La Coruña.
Orbaiz y Susaeta
En primer lugar, la lesión de Pablo Orbaiz. El centrocampista sufrió una «rotura miofibrilar en el cuádriceps de su pierna derecha» en el choque contra el Recreativo y los servicios médicos del Athletic adelantaron que estaría parado entre «tres y cuatro semanas». Tras sumar los tres puntos ante el Espanyol, que certificaron la permanencia, se sometió a una cirugía en uno de sus tobillos, que le mantendrá fuera de los terrenos de juego hasta el próximo mes de agosto. «El jugador se tenía que operar sí o sí», asegura Caparrós, quien ha reconocido que se ha «aprovechado» la baja del navarro por problemas musculares para ir al quirófano. La pregunta es sencilla: ¿se hubiera hecho lo mismo si el equipo no estuviera salvado?
Después llegó el turno de Markel Susaeta. El cuerpo técnico decidió 'cederlo' al Bilbao Athletic para que «ayude» a sus antiguos compañeros a escapar de la zona de descenso y, en cierto modo, dio a entender que el choque ante el 'Dépor' ya no importaba tanto. Lejos de preocuparse por la ausencia del eibarrés, Caparrós respaldó la medida al argumentar que el club está «muy interesado» en que el filial siga «donde esté» -en Segunda B- por su importancia en la «formación de jugadores». En todo momento rechazó la idea de que el 'préstamo' del ala, titular y uno de los futbolistas más desequilibrantes de la primera plantilla, se debiera a la seguridad de saberse salvados con 43 puntos en el zurrón.
Pese a la mala imagen ofrecida en Galicia, los jugadores 'prometen' seguir dando guerra para asaltar la séptima plaza. Armando recordó ayer que «estamos a dos puntos de la Intertoto» y que la obligación del Athletic es «mirar hacia arriba». El guardameta, que siempre se ha mostrado prudente en sus declaraciones, subrayó que el equipo «está motivado» y dispuesto a «pelear para ilusionar a la gente». En este sentido, aseguró que está con «hambre» para recibir el Valencia el próximo domingo en San Mamés.
El que tampoco quiere oír hablar de la relajación es Joseba Garmendia. El basauritarra formó de nuevo como titular -curiosamente, Etxeberria no jugó un solo minuto- y ayer, al igual que Armando, insistió en que la Intertoto «está a dos puntos. Sabemos que es difícil, pero estamos ahí y veremos hasta dónde somos capaces de llegar».
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