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TXETXU ROJO
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Armando exhibe las marcas sangrantes de los tacos de un rival.
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Tras la derrota de ayer, lo más importante es que el Athletic deje buenas sensaciones de aquí a final de temporada para tener confianza en el próximo curso. Lo sé, muchos hablaban de la UEFA -lo cual es positivo, tras más dos años de apuros clasificatorios-, pero es que antes de llegar a eso, cosa ya muy difícil, el equipo tiene que ofrecer mejores sensaciones y argumentos que los que ha mostrado a lo largo de la mayor parte del campeonato y del partido frente al Deportivo.
Ayer presenciamos una primera parte bastante lenta. No fue un gran tiempo. Dejó claro, eso sí, que el Deportivo era superior. En los 45 minutos iniciales, dispuso de mejores ocasiones, llevó el control del encuentro ante un Athletic carente de peligro. En la segunda parte, nuestro equipo mejoró. Hasta que llegó el dos a cero y cambió la decoración: el Dépor volvió a llevar el control, a jugar a gusto, a la contra, y así marcó el definitivo 3 a 0.
El conjunto gallego volvió a exhibir su mejoría defensiva. En esta segunda vuelta ha ganado seguridad. Se ha convertido en un equipo que juega muy arropado atrás, que busca las salidas al contraataque, con gente rápida y capaz de resolver (como Xisco, Wilhemsson, Riki...). Todo esto tiene una lectura negativa. Para mí, el Deportivo es una escuadra que juega siempre supeditada al marcador. Necesita ir por delante para poder jugar a su estilo, a la contra. Si no es así, si va perdiendo y debe llevar la iniciativa, le va peor. La clave, en esta segunda, es la fortuna que ha tenido para adelantarse en la mayoría de los partidos para acto seguido dedicarse a lo suyo: defender y salir al contraataque.
Más allá del partido, la semana pasada, Joaquín Caparrós declaró en este periódico que «el Athletic era un enfermo a punto de morir que ahora camina». Es cierto que desde hace más de un mes el equipo camina. Normal. La plantilla con la que dispone el entrenador es mucho mejor que la del curso pasado, una temporada en la que, con el equipo que había, se logró un objetivo bastante complicado: mantenerse en Primera. Por tanto, no puede haber comparaciones en ningún caso entre la situación del año pasado y la de ésta.
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