Prueba de madurez en Riazor |
El Athletic testa su fiabilidad ante un Deportivo resucitado en busca de los tres puntos que mantegan el sueño europeo
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ROBERT BASIC
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CANAL ATHLETIC. Amorebieta y Llorente bromean con Yeste en el entrenamiento del pasado viernes en Lezama. / IGNACIO PÉREZ
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Si el partido contra el Espanyol era una especie de GPS futbolístico que marcaría el rumbo del Athletic en Liga, con la vista puesta en la parte noble de la tabla, el de esta tarde contra el Deportivo (17 horas, PPV) adquiere también un cierto cariz aristocrático. No por la calidad de juego que exhiben los dos conjuntos, que sigue siendo más bien discretito a pesar de los resultados, sino por la importancia que destilan los tres puntos, vitales para que los rojiblancos mantengan prendida la llama de la esperanza que ilumina el camino hacia Europa. Una empresa complicada si se tiene en cuenta la cantidad de conjuntos que aspiran a lo mismo, pero matemáticamente viable hasta que la calculadora diga basta.
El Athletic atraviesa por un momento dulce, le sale todo y la fortuna camina a su lado. Pues bien, los hombres de Caparrós afrontarán hoy en La Coruña una interesante prueba de madurez que calibrará sus posibilidades reales de soñar con algo importante. De momento, el equipo saltará al césped sin Pablo Orbaiz -operado de su tobillo derecho- y Markel Susaeta, 'cedido' al filial para intentar reflotar una nave que hace aguas. «Estamos muy interesados en el Bilbao Athletic, que debe permanecer donde está por su importancia en la formación de jugadores», aclaró ayer Caparrós para justificar el préstamo del eibarrés.
El de Riazor será un choque de rachas. Por un lado, la del Athletic, que lleva seis partidos sin perder y busca el último vagón del convoy europeo; y por otro, la del Deportivo, uno de los mejores conjuntos de la segunda vuelta con 23 puntos en doce encuentros. Tan sólo le supera el Villarreal con 24. Según Caparrós, que se las verá hoy con su ex equipo -la 'bienvenida' puede ser caliente-, la mejoría gallega se debe a la «labor de Lotina» y a la «implicación de los jugadores». El técnico andaluz define a su rival como «un bloque al que su entrenador ha sacado el máximo rendimiento».
Terapia de Lotina
Lo cierto es que la explosión del 'Dépor' vino acompañada de un cambio de dibujo. Lotina se olvidó del 4-2-3-1 y del 3-4-3 para pasar a jugar con tres centrales y un solo delantero, Xisco, que vive un idilio con el gol. En los dos últimos partidos, ante el Racing y el Murcia, el punta balear marcó cinco tantos. «El Deportivo está a un buen nivel y me alegro porque he pasado dos años allí», manifestó Caparrós, que precisó que «gracias a sus jugadores estoy en el Athletic».
El regreso del preparador andaluz a Riazor ha removido recuerdos. Por eso, Lotina reconoció ayer que habló con sus jugadores para invitarles a que se olviden del entrenador rival y a que «jueguen bien por ellos mismos. Uno tiene que ser un profesional, sin pasarse de revoluciones ni hablar demasiado». De todos modos, Coloccini y Manuel Pablo dejaron un recado a su ex técnico. «Con Caparrós no había comunicación», deslizó el primero. «Con Caparrós pasé un año malo; no tuve su confianza», remató el segundo. Pero al andaluz le da igual el pasado. Lo único que le importan son los tres puntos.
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