El Athletic ensaya los contragolpes |
Los jugadores habituales de Caparrós trabajaron en Lezama transiciones rápidas y salidas de balón durante 90 minutos
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BORJA GÓMEZ
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Mientras Joaquín Caparrós seguía de cerca la evolución de algunas perlas de la cantera rojiblanca y algunos de sus hombres menos habituales en Basarte ante el Amurrio, el resto del primer equipo se volcó ayer en Lezama en trabajar el contraataque. Divididos en dos grupos, los futbolistas del Athletic se ejercitaron durante 90 minutos. Lejos de disfrutar de una jornada de relajación, los hombres más utilizados por Caparrós se vieron sometidos a un intenso trabajo táctico.
El objetivo estaba claro: mejorar en la salida del balón y adquirir mayor fluidez en las jugadas. En el bando atacante, Expósito, Susaeta, Koikili y Gabilondo se encargaban de abrir el campo por las bandas y servir balones a Etxeberria y Llorente, mientras Muñoz, Orbaiz y Aitor Ramos repartían juego y dirigían las acometidas sobre los dos jóvenes porteros (Raúl Fernández e Ibon López). En el otro lado, Ustaritz y Amorebieta, flanqueados por Iraola y Del Horno, componían la zaga, mientras que delante de ellos Javi Martínez -convocado por la sub'21- y Yeste se esforzaban por tapar espacios y contener a sus compañeros.
El caso del de Basauri fue el más llamativo. Su incuestionable calidad y visión de juego le convierten en uno de los rojiblancos con mayor vocación ofensiva, como bien demostró el sábado en Sevilla al marcar el 0-1 ante el Betis. Sin embargo, ayer estuvo en todo momento en el grupo defensivo, encargado de presionar y dificultar la labor de creación del bando atacante. Para sorpresa de muchos, se convirtió por momentos en un buen marcador y cortó numerosos balones.
Exigencia física
La exigencia física tenía como finalidad emular las condiciones de un partido real. Todo ello enfocado a mejorar la transición entre defensa y ataque, adquiriendo velocidad en el juego, precisión en los pases y una mejor disposición táctica sobre el césped. El equipo defensor no ejerció de cono y se afanó en cortar las incursiones de sus compañeros. De esta forma, los de Joaquín Caparrós trabajaron a la vez las dos vertientes, ofensiva y defensiva, del contraataque.
Amorebieta y Del Horno, que la semana pasada viajó a Zalla con el grupo de los menos habituales, protagonizaron un pequeño susto que acabó convirtiéndose en la anécdota de la jornada. En su afán por detener las incursiones de sus compañeros, los dos defensores se lanzaron a cortar un balón dirigido a Susaeta en la banda derecha con la mala fortuna de chocar entre sí. La cosa no pasó a mayores, aunque el de Gallarta fue el más damnificado.
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