Gurpegui, a punto |
El navarro demuestra estar a un buen nivel físico ante el Amurrio, un mes antes del fin de su sanción | Dos goles de Aduriz dan la victoria a un Athletic trufado de canteranos
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ROBERT BASIC
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CANAL ATHLETIC. Carlos Gurpegui participó en las tareas ofensivas y sobre todo en las jugadas a balón parado. / FOTOS: BORJA AGUDO
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Carlos Gurpegui está apurando sus últimos metros en el túnel del castigo. Ayer, en Amurrio, volvió a sentirse un poco más libre. Apenas divisó un rayo de luz a lo lejos, donde muere la oscuridad, pero fue suficiente como para sonreír y darse cuenta de que le falta poco para sentirse futbolista de nuevo. El Athletic disputó un amistoso contra el conjunto alavés, disfrazado de 'entrenamiento' para quitar toda oficialidad al encuentro, y el navarro lo hizo en calidad de titular.
Durante los 90 minutos, manejó los tiempos del partido y comandó a un Athletic trufado de canteranos, que derrotó a los locales -un equipo de Tercera- por un cómodo 0-2 con dos goles de Aduriz. La última vez que jugó una 'pachanga' fue hace más de un año contra el filial del Valencia, aunque ahora las sensaciones son diferentes y la perspectiva es inmejorable. El próximo 23 de abril se cumplen los dos años de sanción por dopaje y Gurpegui afina su puesta a punto. Le quedan 34 días para quitarse los grilletes, para su renacer futbolístico.
En el encuentro de ayer, que los jugadores del Athletic completaron con las camisetas de entrenar, sin dorsales, lo de menos fue el resultado final. Se jugó un partido, sí, pero todas las miradas se posaron en la figura de Carlos Gurpegui. El navarro saltó media hora antes al campo para calentar. Por si había dudas, ya no quedaba ninguna: Joaquín Caparrós le dio la titularidad. Aplausos, gritos de apoyo y fotos fueron los elementos decorativos que aderezaron la presencia del futbolista en el estadio de Basarte, lleno hasta la bandera, en el que el frío calaba hasta los huesos. Poco le importó al de Andosilla la desagradable sensación térmica. Se colocó en el centro de operaciones rojiblancas, respiró hondo y empezó a mover al equipo.
El Athletic saltó con un once titular en el que había de todo. Caparrós sorprendió al colocar bajo los palos a Aranzubia -estaba previsto que la pareja de porteros fuera Raúl-Iago, aunque la lesión de Armando ha movido al técnico andaluz a dar minutos al riojano- y también optó por 'desempolvar' a Casas, un hombre sin ficha, al tiempo que confió el mando del 'partido-entrenamiento' al todavía sancionado Gurpegui. El mosaico de la primera parte lo completaron los canteranos Julen Goñi e Iker Muniain, que se mostró voluntarioso y estuvo vigilado muy de cerca por su entrenador, que le pedía desborde y disparo. Con estos mimbres sobre el césped, arrancó el choque.
Juego aéreo
Desde el pitido inicial, quedó patente la superioridad rojiblanca. Gurpegui se emparejó con Garmendia en la medular y trató de optimizar los circuitos ofensivos del equipo. Lo hizo con corrección y a un envidiable nivel físico, superior al que acreditan algunos de sus compañeros 'en activo', prueba concluyente de que dos años de sanción se pueden amortiguar con el trabajo. Comenzó algo discreto, excesivamente retrasado para auxiliar a la defensa, pero conforme avanzaba el duelo se sentía cada vez más seguro. El navarro trató de destruir la distribución rival y, al mismo tiempo, buscaba repartir el juego por los costados. Se equivocó en algunos pases fáciles, todavía falto de ritmo, aunque los errores se diluían con el paso de los minutos.
En más de una ocasión, Gurpegui se incorporó al ataque para hacer daño en el juego aéreo. Así llegó el primer tanto, en el minuto 28, con una dejada de cabeza del navarro que recogió Aduriz y fusiló al meta Urtzi. Poco después, llegó el segundo, también del donostiarra, que remató a bocajarro un medido pase de Muniain. Caparrós, por su parte, no dejó de corregir la posición del medio. «¿Arriba, vaya usted más arriba!». Cumplió sin descuidar sus tareas defensivas. Subió para rematar las faltas y los saques de esquina, aunque atento para cortar un posible contragolpe. En las gradas, sus padres, que observaban las evoluciones de su hijo. En poco más de un mes, le verán en un choque liguero.
La dinámica cambió en la segunda parte, que fue un tostón. Caparrós dejó en el vestuario a Garmendia, Muniain, Julen Goñi y Casas y dio entrada a los cachorros Ismael López, Soberón Iturraspe y Jonás, de 14 años, que ya se estrenó con los mayores en el choque contra el Amorebieta. Lo intentaron, pero nadie se lució. El juego se volvió trabado y aburrido, con alguna que otra ocasión local, y el Athletic dispuso de un penalti que marró Aduriz. No hubo tiempo para más. Sólo para que Gurpegui vaya recuperando las sensaciones perdidas.
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