El Athletic vive de Llorente |
La salida al campo de Orbaiz dio clarividencia al ataque de los rojiblancos, que rescataron un punto gracias a la racha goleadora del delantero riojano
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J. ORTIZ DE LAZCANO
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CANAL ATHLETIC. Aduriz y Gabilondo abrazan a Llorente, que ha marcado en los últimos cuatro partidos, tras el gol del empate. /FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ
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El Athletic ha sumado siete puntos en los cuatro últimos partidos, en los que ha anotado cinco goles. Cuatro de ellos han llegado gracias a Fernando Llorente, el delantero al que este equipo se agarra para no verse en el pozo. Después de una controvertida carrera y en la misma campaña en la que llegó a ser silbado en San Mamés, el riojano parece haber emprendido por fin el camino hacia su consideración como un rematador resolutivo. El día que, como le reclama su entrenador, logre imponer su cuerpo a los defensas en el área, será un atacante de gran recorrido. Eso sí, en las últimas semanas ha conseguido colocarse en el lugar adecuado en el momento preciso, algo que no siempre se ha podido decir de él.
Llorente estuvo presente ayer en dos de las tres grandes ocasiones rojiblancas en la segunda parte. En la primera le faltó presteza para deshacerse del portero. El tiro posterior de Etxeberria lo desvió Pulido con la rodilla. Pero los métodos motivadores de Joaquín Caparrós con Llorente parecen dar resultados. Hace unos meses se habría venido abajo. Pero esta vez, poco después, brindó la mejor de las compensaciones posibles. Un balón que le sirvió de cabeza Susaeta lo remató con determinación. Tuvo la suerte de que cogió a contrapie al magnífico Diego Alves y acabó en gol.
Posiblemente, la aparición de Orbaiz fuera tan decisiva como la de Llorente. El navarro saltó al campo a falta de 25 minutos en lugar de un Javi Martínez que apenas había aportado. Orbaiz dio otro criterio al juego. Cuando está a tono, como anoche, tiene una destreza excepcional para el oficio de organizador.
Para empezar, permitió a Yeste dedicarse a lo suyo, a aparecer más cerca del área. Pero, ante todo, el pamplonés tuvo clarividencia para suministrar balones con sentido. El primero en el que le acompañó la iluminación concluyó en la ocasión desperdiciada por Llorente. El segundo encontró la cabeza de Susaeta y acabó con el tanto del empate.
Pese a que se vio durante un buen rato por detrás en el marcador, el Athletic transmitió autoridad y dominio de la situación. Con un equipo en el que Yeste volvió a la posición de organizador, se adueñó desde el inicio de la pelota. Su propuesta pasaba por una construcción pausada y buscar las ocasiones en las incorporaciones de los jugadores de atrás. Las dos únicas ocasiones de envergadura en la primera parte fueron para los de Caparrós, con un duro disparo de Koikili, que salió pegado al palo, y un gran zurdazo de Yeste, al que respondió con una magnífica parada Diego Alves, el portero brasileño que explica el salto hacia arriba del Almería.
Los cambios en la alineación permitieron al Athletic ser un equipo con más toque. Con Gabilondo en la banda izquierda, Yeste en el eje y Etxeberria de segundo punta, como novedades en el once, el equipo rojiblanco hurtó el balón a los locales, obligados en todo momento a buscar el robo o las acciones de estrategia para inquietar.
Tarjetas de los centrales
Los andaluces, con muy poco juego, sólo asustaron a balón parado, una de las especialidades de Unai Emery. Para el Athletic el único punto de inquietud al descanso era que sus dos centrales habían visto ya tarjetas amarillas, la undécima en la campaña para Amorebieta y la decimosegunda para Ocio. La del primero fue clara. La del segundo, una ocurrencia de Undiano Mallenco, que sin embargo dejó sin sancionar el pisotón con que Juanma Ortiz clavó los tacos en los muslos de Ocio y que bien podía haberse resuelto con la expulsión del medio centro.
El mismo equipo que la pasada jornada no se atrevió a mantener la pelota ante el Villarreal, esta vez optó por salir a por todas en la segunda parte. Pudo adelantarse por medio de Gabilondo, cuyo remate a bocajarro fue detenido por Alves.
Sin embargo, un Athletic de juego fascinante se encontró con un gol en contra en el único disparo a puerta del Almería, que marcó como los grandes, en su primera llegada. El problema de poner a Yeste como medio centro es que la empresa le supera a la hora de defender. El ejemplo claro fue el penalti que cometió sobre José Ortiz, a quien persiguió y acabó por agarrar y zancadillear en cuanto entró en el área. El partido se puso así como deseaba Emery, que ha convertido a su equipo en un especialista en las distancias cortas. De los diez partidos ganados, siete por un exiguo 1-0.
El tanto andaluz dejaba al Athletic varado en las arenas movedizas del fondo de la clasificación. Sin embargo, el miedo esta vez no atenazó a los rojiblancos. Caparrós maniobró bien desde el banquillo y al dar entrada a Orbaiz demostró que su filosofía pasaba por insistir en la apuesta por el buen juego.
Gracias al navarro y a Llorente el equipo pudo rescatar un punto, aunque el balance del partido sea injusto con los rojiblancos, que por juego y ocasiones merecieron un triunfo claro. 1 1
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