Al Athletic sólo le queda la épica |
Cinco minutos de desconexión y un gol en fuera de juego le dejan contra las cuerdas | Los rojiblancos jugaron a empatar y cayeron
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J. ORTIZ DE LAZCANO
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CANAL ATHLETIC. Ocio se queja amargamente al colegiado por la validez del segundo gol cántabro, ejecutado en fuera de juego. / FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ
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El Athletic salió a defender el empate y el Racing, a sentenciar la eliminatoria. Como sucede casi siempre en estos casos, el equipo más ambicioso se llevó el premio gordo, estar a un paso de la primera semifinal de su historia. Cinco minutos de oscuridad total permitieron a los cántabros meter un mundo de distancia en la eliminatoria. Los dos goles encajados entre el 76 y el 80 dejan contra las cuerdas a los rojiblancos. Por mucho que se esforzara anoche Caparrós en recordar que hay un partido de vuelta dentro de una semana, la eliminatoria llega a Bilbao con claro color santanderino. Al Athletic sólo le queda apelar a la épica de una gran remontada, agarrarse a la pasión de sus gradas y recuperar los atributos de fiereza y contundencia que le distinguieron en este torneo, pero de los que hace décadas se ha despojado.
Aduriz, que contó con una gran ocasión en el tiempo de descuento, abandonó el campo con las manos en la cabeza. Su desesperación resume la impotencia rojiblanca. Este equipo parece que es incapaz de recuperar su fe en la Copa. El torneo es una cuestión genética en el club, pero está visto que no hay manera de reverdecer laureles. Anoche jugó en Santander como un equipo pequeño, plantado en el campo con la única idea de minar al rival.
La realidad es que el Athletic cuenta con jugadores correctos, pero incapaces de definir un partido. La comparación es cruel. A los delanteros locales se les vio rematar, a los rojiblancos no. Los medios centros locales jugaron entre líneas, los bilbaínos en estático. Las bandas de Marcelino fueron dinámicas, las rojiblancas ni se desdoblaron. Como además, el Racing le puso más chispa e interés, el resultado se explica sin discusión.
El 1-0 fue el inicio del hundimiento. Tchité, como hizo en Liga, sorprendió con un remate de cabeza que superó por arriba a Aranzubia. A partir de ahí, lo de siempre, un patético desplome, un asunto que acrecienta las dudas sobre la validez del equipo rojiblanco.
Frente a un rival que temblaba como un flan, el Racing era a cada instante más fuerte y seguro de sí mismo. El segundo gol llegó en fuera de juego de Smolarek, pero también es cierto que fue la consecuencia de la fragilidad defensiva.
Racing, desatado
El Racing salió desatado. Se las ingenió con una rapidez extraordinaria para crear peligro. Sólo se habían contado 34 segundos cuando Serrano se encontró ante Aranzubia, que detuvo con solvencia. A los ocho minutos, el joven Iván Bolado desperdició la mejor ocasión de la primera parte, en un disparo que cruzó en exceso ante el portero.
Al Athletic no le quedó otro remedio que ponerse serio para evitar que el Racing dictara las leyes del partido. Sólo cumplió su objetivo hasta el descanso.
A partir de ese momento los papeles quedaron claros. El Racing era quien intentaba elaborar. Su juego se basa en una presión feroz y combinaciones rápidas. Los rojiblancos fiaban su suerte a la mala puntería local y a los balones largos. Uno de ellos estuvo a punto de permitir marcar a Aduriz, pero Coltorti le quitó de la punta de las botas una magnífica diagonal cruzada enviada por Del Horno. Hasta que se vio con 2-0 en contra no volvió a haber noticias del Athletic en ataque.
Las pasiones más desbordantes se desataron en Santander. Las gradas de El Sardinero se llenaron por primera vez en toda la temporada. Hoy por hoy, el Racing está muchos cuerpos por delante de los rojiblancos. Frente a un rival que vive el mejor momento de su historia y para el que a día de hoy parece no haber límites, el Athletic se rajó de forma lamentable y permitió que el cuadro local se subiera a la ola de la euforia con su primer tanto. Como ya le sucedió en Pamplona, en apenas cinco minutos encajó dos goles y se quedó sin nada que decir. El resultado es espantoso. Los antecedentes convierten a los cántabros en claros candidatos. Contando la de anoche, las últimas cuatro visitas coperas rojiblancas a Santander se han resuelto sin ningún gol a favor. En las tres anteriores, se ha clasificado en Racing.
No faltaron voltaje, emoción ni intensidad, pero el único que se empleó a toda pastilla fue el Racing. Sin Yeste, en el Athletic no hay nadie que sea capaz de serenar el juego y tener algo de clarividencia. Orbaiz y Muñoz naufragaron en esta misión, mientras adelante Llorente volvió a firmar un pobre partido.
En vista de cómo juega este equipo, la heroica es la única esperanza a la que puede agarrarse. 0 2
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