El Athletic vuela en la Copa |
Los rojiblancos esperan al Racing en cuartos tras eliminar al Espanyol a penaltis | Iraola forzó la prórroga en el minuto 83
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J. ORTIZ DE LAZCANO
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CANAL ATHLETIC. Los jugadores rojiblancos abrazan a Aranzubia tras la tanda de penaltis. /El Correo
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La maldición de los penaltis llegó anoche a su fin en el Athletic. Tras doblar la rodilla de esta forma en la semifinal de la Copa de 2004-05 ante el Betis y en la Copa Intertoto ante el Cluj en la 2005-06, se llevó por fin una alegría en la muerte súbita. Lo logró, eso sí, ante un rival que miraba estos lanzamientos con tanta desconfianza como él, un Espanyol que ya ha perdido dos finales de la Copa UEFA por esta vía. Y si no que se lo digan a Torrejón, que falló el último penalti en Glasgow ante el Sevilla y anoche se vio en la misma situación.
El equipo de Caparrós ya está en cuartos de final, en donde el próximo miércoles le espera el Racing, un equipo lanzado en Liga, pero al que este Athletic puede meter mano porque se ve cada vez con más confianza y seguridad.
Los rojiblancos se clasificaron tras un partido en el que, a falta de juego exquisito, tuvieron una voluntad de hierro para hacer frente al resultado adverso de la ida y al tempranero gol de Luis García. Aunque no siempre lo hizo con orden, empujó con todo hasta forzar la prórroga y los penaltis.
La eliminatoria llevaba dentro un segundo duelo, esta vez personal, entre Aranzubia y Lafuente, un portero que acaba contrato con el Athletic y otro que está cedido por una temporada. El curso que viene sólo hay sitio en el equipo para uno de ellos. Aunque acabó eliminado, ganó Lafuente. Si notable fue su partido de Bilbao, el de anoche en Montjuic merece la misma nota. Cada vez que fue exigido respondió con solvencia. E incluso, algo poco habitual en él, detuvo un penalti de David López.
No puede decir lo mismo Dani Aranzubia, quien vio como Lola y Torrejón lanzaban alto y al palo respectivamente los dos últimos penaltis 'periquitos'. Además se puede discutir su actuación en los dos goles que ha anotado el Espanyol en la eliminatoria. El de anoche llegó tras una volea lejana de Moisés que fue despejada en corto por el riojano, quien además reaccionó tarde para buscar la pelota que recogió Jonathan, que asistió a Luis García. El riojano parece incapaz de romper su mala racha. Lo peor de todo es que los aficionados viven en estado de alerta con él, a la espera de que algo malo suceda en cualquier momento.
Expulsión de Luis García
Tras el tanto local, al Athletic no le quedó otro remedio que lanzarse al ataque. De repente sucedió una acción decisiva para el curso de la eliminatoria. Rodríguez Santiago reaccionó con una expulsión a un leve manotazo de Luis García a Tiko en la disputa de un balón. El navarro le echó teatro al asunto y el árbitro picó. Fue una roja de chiste que favoreció a los rojiblancos. Luis García contó después que el propio Tiko le admitió que no era ni tarjeta.
Por si con el 1-0 no tenía bastantes motivos, el Espanyol se echó con todo atrás. En la segunda parte, el Athletic sintió por primera vez un sentimiento de superioridad. Clave en el asunto fue la decisión de Caparrós de quitar a los dos medios centros, Tiko y Muñoz, tan voluntariosos como espesos a la hora de construir. Con ellos en el campo, los puntas vivieron aislados. En cuanto Yeste y David López bajaron a la sala de máquinas el Athletic comenzó a tener claridad de ideas arriba.
Hasta entonces el único que hacía algo por evitar la esterilidad ofensiva era Del Horno, autor de los remates más peligrosos del Athletic hasta el gol, a excepción del balón que Lafuente despejó al palo tras remate de cabeza de Ustaritz. El gallartino fue una de las noticias positivas del partido. Cuando peor lo pasaba su equipo, apareció con brío en ataque. Recuperó confianza y vitalidad, aunque fue incapaz de acabar en condiciones la prórroga. Sufrió calambres y acabó como central para no verse exigido a correr. Aunque estuvo cerca de irse a la calle, lo cierto es que el Athletic tuvo calma para manejar la situación en busca del empate salvador, que llegó por medio de un rechace que Iraola cazó en el área a falta de siete minutos.
La prórroga fue un ejercicio de desgaste. La ventaja numérica se agotó cuando en el minuto 93 Luis Prieto cometió la ingenuidad de agarrar a Tamudo en el centro del campo. Era su segunda amarilla, la primera de ellas por protestar al poco de arrancar la prórroga.
Los últimos minutos fueron agónicos. Con los dos equipos luchando por acabar en pie, se llegó a los penaltis. Allí el Athletic acabó con el lúgubre destino que le había acompañado últimamente en esta suerte. Ahora vuela en la Copa seguro de sí mismo.
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