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PATXI HERRANZ
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Una de las incógnitas del proceso electoral radica en saber si ganarán los nombres propios o la elocuencia en las confrontaciones entre candidatos sobre aspectos técnicos y deportivos. Hasta el momento conocemos media docena de jugadores fichados o por fichar, en algunos casos habrá que estar listos y consensuados, verbo de moda en el Athletic, o sucederá como en las damas; comido por no comer.
Como entrenadores suenan para el banquillo de 'La Catedral' rumores lejanos, salvo en el caso de Joaquín Caparrós, que es el técnico de dos de las tres candidaturas.
Ya en su reciente despedida del 'Depor', Caparrós hizo un guiño al Athletic y ayer se descubrió en la entrevista que concedió desde Sevilla a este periódico. Estuvo amable, habló del Athletic que quiere y volvió a insistir en lo que siempre dice del club rojiblanco: que es especial.
Quizás esta cualidad encomiable para el entrenador nos haga tan diferentes que parte de la masa social prefiera un míster vasco o foráneo antes que uno nacido en Utrera, que es donde vio por primera vez un balón.
Caparrós comenzó su carrera de entrenador en el San José obrero, por eso sus conjuntos se caracterizan por el curro, la disciplina técnica y el orden táctico. Muchos años después tendrá que visitar a la Virgen de Begoña para pedir su beneplácito, o veranear en Mundaka, tomar unos txikitos y despedir las ruedas de prensa como Dios manda, con un 'gero arte'. La decisión está bajo el arco de San Mamés. El público es soberano y sabrá decidir según nos convenga si escribimos su apellido con K de Kalitatea.
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