
Los caminos de Marcelo Bielsa y Joaquín Caparrós parecen condenados a cruzarse. Para deleite de los que se declaran incondicionales del argentino, de nuevo con un triunfo del entrenador del Athletic. Se ha convertido en el peor enemigo del utrerano. La candidatura que le llevaba como aspirante al banquillo, la de Josu Urrutia, se impuso a la de Fernando García Macua, que reafirmaba su apuesta por el sevillano. Fue el primer triunfo para el rosarino en su duelo particular marcado por el respeto y los elogios que se lanzan uno a otro.
La de ayer es la quinta vez que se encuentran en los banquillos. Por el momento, Bielsa gana de cabo a rabo. Ha sumado siete de los nueve puntos en juego en Liga y además el pasado curso le eliminó de la Copa. Los dos entrenadores entendieron que estaban ante un partido muy decisivo para el porvenir de sus equipos tras despedirse de forma muy dolorosa de la Copa el miércoles. El ganador iba a vislumbrar una salida y dejar muy tocado a su rival. El triunfo se lo llevó Bielsa. Principalmente porque el tantas veces discutidos Iraizoz parecía tener alas.
El entrenador rojiblanco admitió que, pese al triunfo, su equipo mostró debilidades, que situó en las áreas. En la propia, la defensa se mostró con poca determinación para evitar los remates del Mallorca en la segunda jugada, y en la rival a su grupo le faltó pericia para traducir en disparos sus oportunidades.
Cuando fue cuestionado por este periódico si calificaba el triunfo como merecido, apareció un Bielsa muy franco. «No puedo tildar de justa la victoria, pero me duele oscurecer con un comentario en sentido contrario un triunfo que nos ha costado tanto y que tanto necesitábamos».
Elogios a Laporte
Aduriz e Iraizoz al margen, la mejor aportación para el argentino fue la de Aymeric Laporte, el aquitano que se estrenó ayer como titular en Liga. Hay central, es el diagnóstico de la hinchada. Bielsa no lo duda. Fue el más destacado de su retaguardia en Son Moix. «Ha sido el mejor en esa zona, el más equilibrado. Ha jugado sin ansiedad. Es un jugador que asimila los desafíos con naturalidad y prontitud».
Caparrós debió tomar la alineación de Aduriz como un mal presagio. El donostiarra había marcado este año ante sus otros dos exequipos de Primera, Valladolid y Valencia. El utrerano parecía rumiar la nefasta corazonada cuando daba brincos desesperado tras el tanto del donostiarra, una jugada en la que su defensa falló de forma clamorosa. Dejó centrar a Iraola con comodidad y permitió que Aduriz colocara su soberbio remate cruzado sin oposición. «Cada vez que juega contra nosotros nos la clava», lamentó el sevillano. No es exactamente así, aunque sus estadísticas contra Caparrós son a tener en cuenta: cuatro goles en diez partidos desde que separaron sus caminos en el verano de 2008.
El utrerano ya se ha olvidado del entusiasmo de las abarrotadas gradas de San Mamés. Ayer celebró como un éxito que los llamamientos del club se tradujeran en 12.800 espectadores. Es una mejoría significativa. El anterior rival en Liga dejó la peor entrada de la historia, 7.000.
El Mallorca solo ha sumado 2 de los últimos 33 puntos en Liga y además fue avergonzado el miércoles en Copa por el Sevilla, que sentenció con un 0-5. Aún así, en Palma se insiste en que su puesto no corre peligro. Desde luego, ayer el campo no trasladó la sensación de ser un recinto en el que su técnico está a punto de caer. La hinchada confía en él. Fue llamativo que, con 0-1 en el marcado, la hinchada se pusiera a corear su nombre.
Es un gesto que puede ser interpretado como un mensaje al dividido consejo de administración del Mallorca, en una guerra de taifas permanente y en donde una parte importante de los dirigentes quieren forzar una reunión para destituir al presidente, Jaume Cladera. Aún así, el accionista mayoritario, Lorenzo Serra Ferrer, mantiene su fe en el técnico. Así lo anunció ayer momentos antes del partido. «Pase lo que pase. seguirá», garantizó. Los dirigentes han consultado a los jugadores. La respuesta es que están con el técnico. «Es un hombre infatigable en el trabajo y la persona ideal para sacar esto adelante», indicó la víspera del choque el delantero Víctor Casadejús.
Aún así, la derrota le deja en una posición debilitada. Cuando en las ruedas de prensa se pregunta a los técnico por su cese es que la medida ronda por su despacho. Caparrós se agarró a la metáfora que emplea en los últimos días. «A mí me tienen que vaciar un cargador entero. Yo no me rindo. Antes del partido he hablado con el presidente y tanto las conversaciones con el club como la actitud de los jugadores me reafirman en mi creencia de que sacaremos esto adelante». Él, por el momento, sigue a lo suyo. Ayer hizo debutar a Brandon, un media punta que se convierte en el cuarto jugador que debuta con él en Primera sin alcanzar los 18 años. Los anteriores fueron Sergio Ramos, Capel y Muniain. Frente a los apuros en los que queda Caparrós, Bielsa es ahora un entrenador aliviado. «Este triunfo era muy necesario. Trataremos que nos dé tranquilidad y nos anime». El objetivo es claro. Luchar por Europa. Para ello es obligatorio poner fin a los bandazos y encadenar por fin una buena racha de resultados seguidos, algo que no ha logrado el equipo este curso.
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