Ha comenzado la cuenta atrás para la salida de Fernando Llorente del Athletic. Josu Urrutia, su presidente, confirmó ayer que el jugador comunicó al club el pasado 3 de agosto a través de su agente, su hermano Chus, que «no renovará y que la razón no era económica, sino que lo que más pesaba era competir en otros campeonatos», en referencia a la Liga de Campeones. Un argumento que el máximo dirigente no se cree porque hasta antes de la Eurocopa «el desacuerdo parecía que era económico». Cuando constató que no había marcha atrás «le transmití mi decepción». El 'caso Llorente' encierra un enorme potencial de desestabilización. Así lo admitió ayer Urrutia, cuando tildó el balance final de las conversaciones como un «fracaso institucional» y «un golpe a la línea de flotación del club».
El enfoque del asunto, según el presidente, es que el club ha sido incapaz de trasladar a un jugador que reclutó con 11 años y al que ha criado durante 17 que hay que sentir los colores y que todo su empeño debería ser continuar. «Algo habremos hecho mal en estos 17 años porque antes se daba por hecho que los jugadores querían seguir aquí», lamentó. Y añadió que «lo que queremos es que los jugadores nos digan que no hay otro equipo en el mundo para ellos».
Al hablar de «fracaso institucional» vino a repartir las responsabilidades entre las directivas y los responsables de Lezama durante los 17 años de Llorente en la entidad. Todos ellos han sido incapaces de inculcar al internacional los valores, esos que Urrutia definió como «una utopía hecha realidad». En este apartado se incluyó a sí mismo cuando desveló haberse entrevistado con el jugador antes de la Eurocopa para «transmitirle mi forma de ver el Athletic». Cosa rara en él, citó la gestión del anterior presidente, Fernando García Macua. Lo hizo para decir que «recogimos su testigo de las negociaciones».
La misión de hacer ver a Llorente que este club rojiblanco ha sido y es la mejor casa que puede tener se la encomendó Urrutia en las negociaciones a José María Amorrortu, director deportivo, el hombre que le captó para Lezama e interlocutor del club junto al gerente Jon Berasategi. Los hechos demuestran que ha quedado muy lejos de cumplir sus objetivos.
Discurso esencialista
Ante los medios apareció un Urrutia de aspecto cansado, pero muy vehemente en su discurso de corte esencialista y con mucho cuidado en todo momento de pronunciar las palabras exactas. «El año pasado fue un ejemplo. Estuvimos en boca de todos por el fútbol que hacíamos. Apostar por lo nuestro y competir con lo nuestro. Buscamos diferenciarnos y el Athletic lo ha conseguido. Me siento orgulloso de cómo queremos competir. Cuando algo va en otra dirección significa que algo habremos hecho mal», valoró el deustoarra.
El viernes 3, antes de entrevistarse con los interlocutores del club, el hermano de Llorente mantuvo una cita con los abogados del bufete Garrigues, que representan sus asuntos legales. En la reunión posterior, desvelada por este periódico, comunicó al club que no renovaba y le recomendó estudiar ofertas, extremo que ayer desmintió Urrutia, aunque fuentes cercanas al jugador insistieron en reafirmar.
Urrutia quiso dejar claro que por parte del club no habrá una sola maniobra de aproximación al jugador. Entiende que su negativa es «definitiva» y, por tanto, no será él quien dé marcha atrás. «¿Reconducir la situación? Que conteste el jugador. Lo que me dijo por teléfono es que quiere irse. Si hay otro escenario se valorará, pero entendemos que su respuesta es definitiva». En el Athletic hay un antecedente con un futbolista que dijo querer irse, Ismael Urzaiz. No encontró una oferta mejor y dio marcha atrás. Con Llorente, sin embargo, parece difícil que la situación se reconduzca de la misma manera. Libre de contrato, no tendrá problemas para irse a un club importante. Además, desde su entorno se insiste en que las distancias con la junta son irrecuperables. Su diagnóstico de la situación es que el club no le ha dado cobijo ni apoyo y que le ha arrojado a los pies de los caballos.
Urrutia mantiene que lo que le ha distanciado de Llorente es el dinero. Por primera vez habló en público de las cifras que desveló EL CORREO, 4,5 millones netos de oferta del club y 5,5 de petición del jugador. «A nivel de horquilla puede estar ahí», admitió el presidente. Llegado a este punto, el dirigente asestó un nuevo golpe al campeón del mundo. «Lo hemos valorado por encima de lo que dice el precio del mercado».
Fuentes cercanas a la negociación interpretan que la contundente respuesta de ayer de Urrutia es una respuesta al órdago que planteó la pasada semana el hermano del jugador al comunicar que no deseaba renovar y pedir a la entidad que escuche ofertas. En unas conversaciones marcadas por las continuos envites, parece que éste es el definitivo, que la partida ha llegado a su fin. Llorente se quedará un año en el Athletic, pero se irá a final de curso. Ibaigane tendrá a un jugador a disgusto y lo verá marcharse sin cobrar nada por él. Parece claro que las dos partes negociadoras han llegado a un punto en el que ambas pierden.
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