
Nada pasa desapercibido para Marcelo Bielsa. Lo ve y lo registra todo, hasta el más mínimo detalle. Están las cámaras y luego está él, la memoria fotográfica, un banco de datos en el que la información jamás caduca y donde cada jugada puede ser objeto de un análisis exhaustivo, con independencia de su expresión final o de si ha tenido o no la incidencia en el marcador. Todo obedece a un principio lógico de ejecución y si no se respeta jamás puede ser dado por válido. El entrenador de Rosario, un hombre en permanente búsqueda de la perfección, acostumbra a reunir a sus futbolistas para analizar los partidos disputados y emplea un puntero láser de color verde con el que les señala los errores cometidos en el terreno de juego.
Los colaboradores de Bielsa se encargan de preparar el material audiovisual que el argentino utiliza después en sus charlas de pedagogía futbolística. Son extractos de determinadas situaciones en las que el futbolista contraviene los principios del juego o de una acción concreta, con un movimiento o una toma de decisión erróneas. Es en ese momento en el que el rosarino enciende su puntero láser y señala el fallo -y de paso al jugador- para explicar cuál hubiese sido la solución más lógica en ese preciso instante. Lo razona, lo argumenta y corrige así una conducta que no quiere que se vuelva a repetir.
Los futbolistas ya están familiarizados con los métodos y las enseñanzas de Bielsa. En cierta ocasión alguien le felicitó a un jugador por sus continuos desmarques y por su generosidad en el despliegue físico. «Con tal de no verme con el láser verde...», bromeó el interesado, uno de los fijos en la pizarra de Bielsa. De hecho, el exseleccionador de Argentina y Chile siempre se lleva trabajo a casa y continúa estudiando cómo mejorar las prestaciones del grupo y evolucionar su modelo de fútbol.
Incluso cuando el equipo cree que todo ha salido perfecto y que la victoria ha sido justa y contundente puede encontrarse con alguna que otra sorpresa en forma de reproche por parte del hombre que se sienta en el banquillo de San Mamés. Ocurrió contra el Levante. El Athletic superó con claridad a una de las grandes revelaciones de la Liga y ganó el partido con holgura (3-0). Los jugadores esperaban un apretón de manos y unas palabras amables, pero les cayó una bronca por los primeros 15 minutos que disgustaron sobremanera a Bielsa. Les enseñó el vídeo y les dijo que eso no era lo que quería.
«Busca la perfección»
El entrenador rosarino lleva más de seis meses al frente del Athletic y su trabajo seduce cada vez más a la grada de San Mamés. «Le veo a gusto desde el principio y ahora le veo más o menos parecido», dijo ayer Josu Urrutia cuando se le preguntó por el grado de satisfacción de Bielsa en el club rojiblanco. «Siempre busca la perfección y mejorar las cosas. Tiene una gran capacidad de trabajo», indicó el presidente, quien admitió que el argentino «está al tanto» de todas las renovaciones que aborda la junta directiva y los posibles fichajes.
El equipo viaja hoy a Madrid y mañana abrirá la segunda vuelta ante el Rayo. El rival ha sido estudiado con lupa y Bielsa sabe que no pueden escaparse más puntos, sobre todo ante los inquilinos de la zona baja de la tabla. Reducir el uso del láser verde sería una buena señal.
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