
Ibai Gómez lo veía venir desde el inicio de la semana. Su presencia en el banquillo de Valencia la última jornada, en su primera convocatoria para el primer equipo, podía tener continuidad ante el Zaragoza. Y, con un poco de suerte, cerrarse con el soñado debut en Primera, el momento que lleva esperando desde que el invierno pasado se desveló que el Athletic le seguía.
Así fue. Ibai Gómez, el joven de Santutxu, entró al campo en el minuto 67 en el lugar de Toquero. Tres minutos después, estaba en el césped retorciéndose de dolor. ¿Qué sucedió en esos 180 segundos? Una nueva demostración de que el fútbol puede ser a veces muy cruel.
La primera pelota que le llegó se la mandó demasiado larga Muniain. En la segunda, que recogió al borde del área, intentó firmar una jugada interesante, de esas que con tanta profusión ha realizado en el filial, al punto de que es el máximo realizador del segundo equipo con cuatro dianas.
Y allí llegó la gran desgracia. Giró, pero la pierna izquierda se le quedó clavada. Ibai debió notar un chasquido porque su primera reacción fue tirarse al suelo y quedarse allí con la pierna levantada. El momento dejó una imagen escalofriante. La rodilla apuntaba en una dirección y la pierna en otra. Inmediatamente pidió el cambio. Con algunos de sus compañeros echándose la manos a la cabeza por la impresión recibida, abandonó el campo en camilla.
Al poco de llegar al vestuario, apareció su padre, Miguel Ángel Gómez, Mitxelo, presidente del Santutxu y una referencia esencial en el fútbol base vizcaíno. Allí se realizaron las primeras exploraciones. Los médicos del Athletic creyeron detectar una luxación de rótula. Así al menos se lo transmitieron al propio jugador.
La gran pregunta en estos casos, el tiempo que el jugador deberá estar alejado de los terrenos de juego, no tiene de momento respuesta. Si es solo eso y la lesión es en su grado más leve, el periodo de convalecencia puede quedarse en mes y medio. Pero si las cosas vienen mal dadas y el contratiempo es más grave, puede irse al doble de tiempo, como bien puede atestiguar su compañero del filial Xabi Galán.
El lateral izquierdo del Bilbao Athletic padeció dos semanas atrás el mismo percance que Ibai Gómez. Una vez realizadas las exploraciones pertinentes, le marcaron tres meses de baja. El club se limitó a indicar en su web que Ibai padece un esguince, en lo que puede ser interpretado como un intento de no alarmar a la espera de la realización de las pruebas médicas.
La incógnita se resolverá mañana, cuando se le realice una resonancia en la zona afectada. Por el momento, con la rodilla inmovilizada y apoyado por muletas, el jugador se trasladó en un automóvil particular de San Mamés a su domicilio de Santutxu, en donde dijo a su familia no sentir dolores. Este detalle, el del sufrimiento, es el que más anima al jugador en estos momentos. Porque su compañero Galán le relató que él las pasó canutas esa noche. Al no tener los mismos síntomas, hace creer en su entorno que todo quedará en torno a mes y medio.
Preocupación
La jugada no será fácilmente olvidada por sus compañeros. Todos coincidieron en calificar como «grave» el percance del jugador fichado desde el Sestao. Fernando Llorente estaba en ese momento lo suficientemente cerca como para echarse las manos a la cabeza cuando vio la acción. «Me he asustado. He mirado, no le he visto la rótula y, sin embargo, notaba que su rodilla estaba hundida», explicó el delantero de Rincón de Soto.
Koikili, por su parte, fue de los que no le quitó el ojo ni un segundo. «Por lo que hemos visto en el campo y en el vestuario, parece que es algo grave. Es el colmo de la desgracia que una cosa de este tipo te tenga que suceder el día del debut», lamentó.
Joaquín Caparrós sintió que la cercanía del accidente le imponía lanzar un mensaje de ánimo al jugador. «Ha sido una lesión importante. Una pena que le suceda esto a un chico como Ibai, que venía con una proyección tremenda y además en un momento en el que el partido estaba perfecto para que él mostrara su clase», relató el entrenador de Utrera.
Caparrós es un incondicional de Ibai, un loco del fútbol como él. La víspera el joven acudió a Lezama a presenciar el Bilbao Athletic-Oviedo. Luego se fue a dirigir a su equipo cadete del Santutxu ante el Getxo, que finalizó con empate a dos goles. El entrenador ha declarado en el club que se trata de un chico tremendamente responsable y de los que atienden con todos los sentidos cada indicación que se le da. Por eso dijo tenerlo claro. «Esté el tiempo que esté de baja, Ibai va a triunfar en este club».
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