
El rojo; sangre de los esforzados mineros. El oro; el corazón de estos recios trabajadores, quizá el valor del carbón para un territorio del norte de Francia que hasta mediados del siglo XX se forjó gracias a este mineral, a golpe de pico y de sudor. El Racing de Lens, rival esta tarde del Athletic (20.00 horas), orgullo de una ciudad de tan sólo 36.000 habitantes, luce en su elástica ambos colores, evocación de ese legado, más o menos reciente.
Pero también recuerdo de un tiempo pretérito: de la época en la que los Países Bajos eran españoles. Se cuenta que, en 1648, cuando esta zona pasó a manos francesas, se encontró una bandera de los derrotados en la iglesia de Saint-Léger, uno de los últimos restos de la ocupación. En 1923, el presidente, René Moglia, adaptó ambos tonos (antes era verde, en honor a la 'Place Verte', donde unos estudiantes crearon la formación, y negro, del carbón) para un grupo que ha vestido de rojigualda desde entonces, una escuadra que busca consolidarse en la zona media-alta de 'Le Championnat'.
El club 'sangre y oro' padeció su peor curso en 2007-08. No dio una. A Segunda. Pérdida de categoría, una situación extraña para este conjunto, construido con múltiples jugadores africanos o procedentes de las antiguas colonias (más de la mitad del plantel), que en 1998 ganó su primera Liga, en 2005 se llevó la Intertoto, semifinalista de la UEFA en 2000 (le tumbó el Arsenal)... En suma, se había asentado en el área noble de la tabla en la última década. Pero todo se fue al traste en ese ejercicio. El destierro, sin embargo, sólo duró un año. De la mano de Jean-Guy Wallemme, un trotamundos, uno de los futbolistas con más partidos en el club (casi 400), recuperaron la categoría. De vuelta entre los grandes, a un sitio habitual para este club, que acabó en el puesto once en su regreso.
Porque el Racing de Lens, fundado en 1906 y profesional desde 1934, se percibe como un histórico del balompié galo, con 52 temporadas en la máxima categoría, la Ligue 1. Sin embargo, nunca ha estado al nivel del histórico Saint Ettiene (diez trofeos), del resurgido Olympique de Marsella (9), del Nantes (8), el Mónaco (7) o los nuevos ricos del Olympique de Lyon, récord de títulos consecutivos, entre 2002 y 2009 (7). De hecho, este cuadro del norte de Francia, fronterizo con Bélgica, a poco más de hora y media en coche de Bruselas, con una afición fiel, se ha caracterizado por cabalgar dentro del pelotón. Sin despuntar en exceso, ni tampoco por ir a la cola.
Aunque hace dos años se hundió. Como le ocurrió a principios de siglo, cuando la Primera Guerra Mundial arrasó Lens y perdió la mitad de la población (31.000 en 1914 y 14.000 en 1921). Y como sucedió a mediados de la centuria, cuando las minas dejaron de surtir a la población, cuando la crisis invadió la zona y el fútbol no pudo tampoco librarse del desastre. Tiempos duros los cincuenta y los sesenta. Pero la ciudad resurgió, se convirtió en un lugar de servicios, moderna metrópoli, igual que su equipo, de la mano de varios emprendedores.
Los setenta trajeron buenas noticias, esperanza para la zona y para el deporte, con una final de la Copa de Francia perdida ante el entonces potente Saint Ettiene. A finales de los ochenta, entró en la presidencia Gervais Martel, el actual líder, que lidió con una grave crisis deportiva y financiera para resurgir y alcanzar su mayor éxito en 1998, el mismo año que el Athletic consiguió esa segunda posición que le permitió disputar la Liga de Campeones.
Bloque compacto
Ahora, los lenseños quieren repetir esa historia y olvidar el tropezón de una vez por todas. Emerger cuanto antes. Cuentan, en este sentido, con un plantel muy similar al de la pasada temporada. Con el luso Ramos en el lateral izquierdo, Boukari, el tunecino Jemaa, y sobre todo, Toifilou Maoulida, un francés nacido en Isla Reunión, su principal estilete, autor de diez tantos en el retorno (a ocho del máximo artillero de 'Le Championnat', Niong del Marsella), presentan un bloque compacto. Más equipo que individualidades.
En los partidos de pretemporada ha mostrado el Lens que la dirección es la correcta. Se ha embolsado cuatro victorias en los cinco amistosos previos al de hoy, colofón final a una semana de arrancar el campeonato frente al Nancy. El italiano Bolonia (4-0), el belga Waregem (1-0), el vecino Valenciennes (2-0), con el que disputa bonitos derbis en la Ligue 1, igual que con el Lille, y el Colonia alemán (2-1) han sido sus víctimas, todos de Primera. Sólo el Charleroi le ha dominado (1-2), y fue en el estreno, el 3 de julio, con una semana de rodaje.
El técnico, que acaba de renovar hasta 2012, sabe que el encuentro de esta tarde ante el Athletic servirá para calibrar el auténtico potencial de una escuadra con un puñado de internacionales en varias selecciones africanas. «El 'once' contra el Athletic será parecido al del primer partido de Liga», ha dicho Wallemme. Para medir si el club 'sangre y oro' resurgirá.
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