
El Athletic tiene encaminado el 'plan B'. Joaquín Caparrós se tomó ayer el encuentro amistoso contra el Alavés como un duelo para probar a los secundarios, a esos actores de los que echará mano en caso de necesidad, cuando las lesiones o las amonestaciones desborden al plantel protagonista. Y esa estrategia sirvió durante poco más de 45 minutos. Hasta el descanso. Estos hombres -alguno como Pablo Orbaiz y Carlos Gurpegui gozarán de más oportunidades- demostraron, eso sí, ante un rival de Segunda B, menos rodado, que se les puede tener en cuenta. Que tanto la afición como el técnico de Utrera pueden mirar al banquillo e incluso a la grada y reclutar a futbolistas que, en principio, viven para tapar huecos o que incluso no disponen de ficha con el primer equipo, como Igor Martínez, que de nuevo dejó un agradable sabor de boca por su entrega y por sus ganas.
Casi todos saben que no van a encabezar el reparto durante la temporada -si juegan como tras el descanso ante el Alavés nunca lo harán-, pero ayer volvieron a plasmar buenas sensaciones sobre el terreno de juego durante la primera mitad del encuentro, porque esas vibraciones se quedaron en la caseta tras el intermedio.
Y es que Caparrós, que vivió el partido como si de la final de la Liga de Campeones se tratara, sin parar en el banquillo, desea que nadie se duerma. Por eso, aprovecha los amistosos contra equipos de menor rango -ocurrió frente al Olhanense hace once días- para hacer estas pruebas que, durante el curso, cuando la Liga arranque, quedarán relegadas. De hecho, sólo tres futbolistas, Ustaritz, Orbaiz y Gurpegui (en el lateral derecho, reemplazado en ese puesto por Castillo en la segunda parte) repitieron en el 'once' con respecto al duelo de hace una semana contra el Braga, segundo del campeonato portugués. Es más, pocos de los titulares de ayer 'actuarán' frente al Lens el sábado, pero se ganaron una pizca de confianza durante poco más de 45 minutos.
Como la media hora final, el inicio del Athletic, en el único amistoso que disputará en Euskadi, fue un tanto titubeante. Los locales trataron de hacer daño por la derecha, con un Gurpegui -el comodín por excelencia de Caparrós- en el lateral, que tardó un tiempo en acomodarse en esos compases iniciales. Esa inquietud, tímida, más efectista que efectiva, se evaporó rápido. Pronto, los visitantes demostraron la diferencia de categoría, y cerraron las posibles dudas sobre su juego con dos zarpazos antes del minuto 20, dos notables combinaciones entre Díaz de Cerio e Igor Martínez. Pareja de lujo en este amanecer de la pretemporada.
Mano a mano
El delantero guipuzcoano, que parece otro, que suma ya dos tantos en tres encuentros, al que se le nota más a gusto, anotó el primero, tras un pase del joven futbolista. El ex alavesista torturó a su ex equipo con un variado arsenal de recursos. No tuvo miedo para ofrecerse, ni tampoco para colar un balón que De Cerio le dejó franco. Ni lo dudó. Igor firmó el segundo con un mano a mano de esos que demuestran la categoría de un futbolista, que dice que hay algo dentro con ganas de explotar. Sí, posee ficha del filial, pero se lo quiere poner difícil a un Caparrós que tuvo un bonito detalle con él y en vez de sustituirle en el descanso, lo hizo cinco minutos después para que se llevara una gran ovación de Mendizorroza por los servicios prestados en el pasado en su antigua casa.
La pareja guipuzcoano-alavesa funcionó arriba, y en el centro del campo se conectó un dúo pamplonés, formado por Orbaiz e Íñigo Pérez, miembro del primer plantel desde ayer. De hecho, el joven mediocentro trabajó a destajo, se encargó de tirar una peligrosa falta, que se fue alta por poco, y desactivó varios ataques de un grupo vitoriano que tenía mucho corazón, pero que al llegar al área de Raúl, que debutó en esta pretemporada y pudo hacer más en ambos goles -sobre todo en el segundo-, se les nublaba la tarde.
Aunque en la segunda mitad, por jugar en casa, por tener delante al rival de mayor entidad de todo el verano, de celebrar el 90 aniversario, porque los bilbaínos se acomodaron -Caparrós se puso de los nervios-, la afición local, que silbó en varias ocasiones los ánimos al Athletic, disfrutó de algunas ocasiones, entre ellas los dos graves errores defensivos que cortaron la racha triunfal de los rojiblancos en la pretemporada. Y es que, en esta segunda mitad, los rojiblancos desaparecieron. El 'plan B' se quedó en el vestuario. El sábado frente al Lens será el turno de los que ayer se quedaron fuera.
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