
Josu Urrutia pidió plantear unas preguntas a Etxeberria. Tenía interés por saber qué opinaba de los asuntos expuestos una «de las grandes referencias del Athletic».
-¿Los jóvenes piden consejos, se dejan aconsejar, hacen caso?
-Sigue existiendo ese respeto. Los valores se transmiten, aunque lo que ha cambiado es el idioma y hay que hablar en el suyo. Eso sigue existiendo y espero que siga así. Los que antes necesitábamos referentes, ahora nos hemos convertido en referentes para otros.
-Si decimos que somos diferentes, ¿cómo encajan los agentes en el Athletic? ¿Quieren que gane el jugador y el club o se preocupan sólo del corto plazo?
-En el mundo profesional, es imprescindible que haya alguien, un representante o un familiar, para que el jugador se centre en jugar. ¿Qué pasa? La batalla de siempre. ¿Cómo un chaval de quince años puede tener un representante y contratos con marcas deportivas? Los medios de comunicación de hace quince años se limitaban al primer equipo. Luego se fijaron en el filial, luego ya en el juvenil y de ahí para abajo. Empiezan que si un chico interesa al Liverpool o si cuatro chavales de quince años hacen la pretemporada con el primer equipo. ¿Dónde está el corte? Lo que veo es que el tema se nos ha ido un poco de las manos. A la larga, eso es malo. El chaval de quince años tiene que limitarse a divertirse, divertirse y divertirse. Cuando el fútbol le vaya perfilando hacia el fútbol profesional, debes pararte a pensar que tu vida profesional puede ir orientada al fútbol. Antes de eso, lo veo peligroso.
-¿Es posible compaginar fútbol profesional con otras inquietudes?
-Sí, un vestuario es muy diverso. Cada uno es de su padre y su madre. Todo enriquece. Es como el último año. Pierdes protagonismo en el verde, pero tienes mucha importancia en otros aspectos del equipo. Si un joven ve a un veterano entrenar con actitud, implicado y mentalizado, transmite eso. Eso es lo que he hecho. En mí último año, he luchado por jugar cada minuto. Si te haces el remolón cuando les dices algo, les entra por un oído y les sale por otro. El comportamiento debe ser siempre en favor del colectivo. Claro que hay veces que tienes ganas de pegar una rajada o agarrar a uno del cuello, pero no lo puedes hacer.
-¿Los jugadores conocen la historia del club, se interesan por ella? ¿El club fomenta ese conocimiento? En mis etapas de categorías inferiores, Iñaki Sáez, Jesús Garay e Iribar dedicaban tiempo a contarnos la historia.
-Cada vez pasa menos eso. La actualidad nos mediatiza a todos, es lo que todos mamamos, si juega uno u otro si éste está lesionado. Hay que hacer una pausa de vez en cuando para ver a dónde vamos, qué representamos. Los chavales que van subiendo deben saberlo. No es sólo llegar, entrenar e irse.
-¿A qué hay que dar más tiempo en los equipos, a la preparación física, táctica o a la comprensión del juego? Me da la sensación de que hay jugadores que no entienden el juego.
-Lo vi cuando entrené a chavales. A diferencia de nosotros, no les gusta jugar al fútbol, les gusta jugar con el balón. Hasta que no les llega el balón no disfrutan. Todo el tema táctico, cerrar, presionar, hacer un desmarque de ruptura no les va. El fútbol actual de base es así. Si te doy el balón es porque creo que me lo vas a devolver. La referencia en la base es La Masia. Pero el perfil de lo que han buscado está claro, Xavi, Iniesta, Messi... Ése es el modelo. Se divierten jugando juntos como equipo.
-¿Eso se hace en Lezama?
-Es cuestión de prioridades. Espero que el trabajo vaya un poco por ese lado, no porque los jugadores sean más o menos fuertes. La formación va más allá del resultadismo en el fútbol base. A Lezama hay que dejarla tranquila. Desde los quince años que llevo en el primer equipo ha dado jugadores y de primer nivel. Desde Aranzubia, Iraola, Amorebieta, San José, Del Horno, Prieto, Gurpegui, Yeste, Aduriz, Llorente... Hablo de jugadores que van a rendir doce años al máximo nivel. Hay que apartar a Lezama de las elecciones. Hay que dejarle respirar porque va a seguir dando jugadores. Los chicos disciplinados y correctos, también deben salir. Pero con el que hay que trabajar es con el que tiene clase, pero es un poco problemático. Ése es el examen.
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