
Fran Yeste (30 años y que concluye contrato a final de temporada), valora seriamente la posibilidad de continuar su carrera en el extranjero en caso de no firmar la renovación por el Athletic, asunto que se presenta muy complicado una vez que las conversaciones entre el jugador y el club quedaron interrumpidas tras una reunión en enero. Fuentes de la empresa que representa al basauritarra, Icon Sports, han manifestado a EL CORREO que «la prioridad del jugador es quedarse en el Athletic, pero si no es así prefiere jugar en el extranjero a hacerlo en un club español».
Este periódico informó en enero de 2009 que, después de un enfrentamiento con Joaquín Caparrós, el jugador pidió irse al Olympiakos de Atenas, entonces entrenado por Ernesto Valverde. Al poco se echó atrás y decidió seguir en el Athletic, entre otras cosas porque los griegos sólo le querían como cedido. El entrenador de Viandar de la Vera eludió demandar su fichaje ante la certeza de que abandonaría el club al final de campaña, como así fue. El último verano dos clubes turcos, Besiktas y Tranbzonspor, se dirigieron al zurdo para ficharle, pero se negó a abrir negociaciones.
La agencia que le representa ya ha hecho saber a sus contactos internacionales la situación para que los posibles interesados conozcan que el basauritarra puede estar en el mercado a final de Liga. En las últimas semanas, desde el entorno del jugador se ha indicado que el Sunderland inglés, el Lille y el París Saint Germain franceses podrían estar interesados en el diez del Athletic. Como concluye contrato a final de curso, la normativa FIFA le permite mantener negociaciones con otros clubes e incluso firmar un contrato.
Yeste y el Athletic se levantaron de la mesa el pasado 7 de enero con las posturas muy alejadas. El jugador pide un contrato cercano a los 1,8 millones de euros netos que cobra en estos momentos y reclama tres años o al menos dos más uno. El club apela a un razonamiento que considera simple y sencillo: es un futbolista en la fase final de su carrera y no puede pretender ganar más que alguno de los considerados estratégicos como Javi Martínez o Susaeta. Por eso, se explica, en ese primer mes del año, se le ofertó en torno a la mitad de lo que percibe por un año, aunque también valoró la posibilidad de añadir un segundo.
«No hay novedades»
A partir de entonces, las negociaciones quedaron interrumpidas. «No hemos vuelto a saber nada del club», resaltó un portavoz autorizado del jugador. La entidad ha roto los contactos, sin que haya trascendido más motivo que las importantes diferencias económicas desveladas por este periódico el pasado 3 de marzo. «No hay novedades. En las próximas semanas valoraremos el camino a seguir», indicó ayer una fuente de la junta, desde donde se advirtió que no se harán «reflexiones en público» hasta que se hable con el jugador, que tendrá que esperar al menos hasta abril, a un mes del final de la Liga, para conocer las intenciones de la entidad.
Fernando García Macua, presidente rojiblanco, vino a confirmar esta situación en Bruselas a finales de febrero cuando, cuestionado por los periodistas, zanjó el asunto con un evasivo «este caso tiene su propia dinámica y tendrá su desenlace cuando tenga que tenerlo». En diciembre, sin embargo, había indicado que «lo normal que se cierren (las conversaciones con el jugador» en las próximas semanas».
Las fuentes del club consultadas mantienen que la actual posición de firmeza se explica porque el futbolista no ha renunciado a unas ambiciones económicas que en Ibaigane consideran «fuera de la realidad». «Debía haber tomado nota de lo que hicieron compañeros como Orbaiz o Gabilondo», interpreta una fuente de la junta en referencia a que ambos admitieron, sin grandes berrinches, rebajar sus fichas de forma considerable, hasta la mitad (700.000 euros) en el caso del primero.
La junta está decidida a hacerle esperar porque, según las fuentes consultadas, corresponde al jugador resolver la situación. Mientras tanto, el mercado olfatea que puede haber una pieza libre. «Dos clubes españoles» han sondeado ya al jugador, según la empresa que le representa. No parecen, por el momento, ser de su agrado. «Una cosa es que le quieran y otra que él quiera ir», se añade desde la misma fuente.
La crisis con el club llega en un pésimo momento para el jugador. Su falta de ritmo en los dos partidos ante el Anderlecht colmó la paciencia del entrenador, que no ha vuelto a convocarle desde Bruselas. Su golpeo de balón en estrategia, otras de sus grandes cualidades, ha perdido además efectividad. Su salida del equipo ha coincidido, para colmo del futbolista, con el mejor momento del equipo, que ha ganado dos partidos en casa y ha empatado dos fuera en su ausencia. Oficialmente, el interior se perdió el partido de Gijón por una recaída en la lesión de tobillo sufrida en el campo del Espanyol, pero a nadie se le escapa que le costará mucho volver al equipo, sobre todo ahora que no hay ni Copa ni Liga Europa para propiciar rotaciones. Fuera del equipo, tiene muy complicado reivindicarse.
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