
Es el último icono del Athletic. Bandera de una época, referente de varias generaciones. Un futbolista querido, que conserva un «impresionante» cariño de la fiel hinchada bilbaína, a pesar de que un 11 de julio de 2006 decidió colgar la centenaria camiseta rojiblanca. Han pasado casi cuatro años desde aquel adiós entre lágrimas, rodeado de sus compañeros en una abarrotada sala de prensa del palacio de Ibaigane, pero Julen Guerrero (7 de enero de 1974) aún concentra la devoción de la afición vizcaína. Sigue siendo un ídolo, ese deportista amado, acosado por seguidores de todas las edades, incluso pequeños de cinco o seis años que no le han visto jugar, para captar su autógrafo, sacarse una fotografía con él o, simplemente, saludarle.
Es un amor recíproco, que perdura, pese a la distancia. Porque el mediapunta vizcaíno se ha alejado de su entorno, de su ciudad, desde que el 13 de marzo de 2008 el entonces entrenador del Juvenil A rompiese su relación con el Athletic «de forma consensuada», según el comunicado del club. Una historia de 26 años. Era su vida. A partir de ese momento, Guerrero ha preferido mantenerse alejado de los medios, de los focos. Sus apariciones han sido puntuales, contadas, más allá de su labor, ya abandonada, de comentarista de los partidos de la selección española en TVE. Vive en Málaga y sus visitas a Bilbao son esporádicas. Suelen coincidir con los duelos de la Liga de Fútbol Indoor que él disputa con el cuadro rojiblanco.
Deporte y más deporte
Y después de uno de esos encuentros, el del pasado 5 de marzo en La Casilla, Guerrero accedió a charlar con EL CORREO. Ha costado conseguir esta entrevista, alrededor de cuatro meses. El portugalujo atiende a este periódico feliz por el ajustado triunfo sobre la Real, pero también porque el derbi ha servido para reafirmar el amor que la afición siente por él, autor de cinco goles: «¡Julen, Julen!», fue el cántico de la noche, ese estribillo que tantas veces ha hecho tambalear los cimientos de 'La Catedral', durante sus catorce temporadas en la primera plantilla rojiblanca. Además, cada vez que el '8' cogía el balón, un murmullo de admiración acompañaba su jugada.
Recién duchado, camisa negra y vaqueros, pelo un tanto más oscuro que cuando debutó un lejano 6 de septiembre de 1992 pero con la misma melena al viento, los focos de La Casilla a media luz, Guerrero arranca la charla con un reconocimiento a todas esas personas que han abarrotado el vetusto pabellón. «Es un honor que la gente me trate así. Yo siempre he dicho que era el mayor premio que podía recoger. He renunciado a muchas otras cosas por esto (ofertas millonarias del Madrid, cheques en blanco de Italia...). Yo aposté por el Athletic sabiendo que el mejor premio era éste: un cariño impresionante y que no se puede describir», agradece nada más iniciar la conversación el octavo futbolista con más encuentros en el club, 430.
Eso sí, antes interrumpe un minuto la charla para saludar a sus hijos: Karla, 9 años, y Julen Jon, 5. Se acercan corriendo y sueltan una sonrisa cuando le ven. Ellos le mantienen en el sur. «Tengo a los críos en el colegio y, por tanto, no puedo venir porque ellos ahora mismo están en la escuela... Y eso para mí es lo principal», afirma con contundencia.
- ¿Y cómo es un día en la vida de Julen Guerrero allí?
- Con mucho deporte. El deporte ha sido todo en mi vida y me gusta hacer algo todos los días. Andar, correr... Y estoy bastante enganchado al pádel, quedo con mis amigos para jugar partidos de fútbol...
También reserva un periodo de tiempo a actualizar su página web con las últimas novedades de la Liga Indoor, de sus partidos con la selección española de esta modalidad; del 2 al 6 de junio se disputa el Mundial en Valencia y él está muy «ilusionado» con el torneo. Tampoco se olvida de sus admiradores, con los que se comunica a través de correos electrónicos, ni de su espacio personal en una de las redes sociales más populares de Internet.
Y, por supuesto, no pierde detalle de la actualidad del deporte que le despidió de la élite sin ningún título. Está al día. «Veo todo», afirma. Por eso, analiza las posibilidades de España en el Mundial, la situación de la Liga, 18 años después de su estreno en Primera División, de la mano de Jupp Heynckes... Su diagnóstico desborda pesimismo. «Ahora mismo, el fútbol español no es muy bonito. El Barça y el Madrid están por arriba, a años luz del resto y eso resta emoción. Sí, tenemos la incertidumbre de quién ganará la Liga, pero hay demasiada superioridad. Quitas emoción al campeonato. Estaría bien que hubiese cuatro o cinco equipos en ocho o diez puntos», analiza Guerrero. Y va más allá. Considera que el fútbol actual es más un negocio que un deporte. «Cuando yo empecé sólo había tres extranjeros por equipo. Ahora, el Barça y el Madrid son los más poderosos, contratan a los mejores jugadores...».
«España, favorita al Mundial»
No obstante, a este futbolista que vistió la camiseta de la selección española en 41 ocasiones, que debutó con el combinado de Javier Clemente con sólo 19 años (27-1-1993 contra México), muta su rostro, se le ilumina la cara, cuando se le cuestiona por la escuadra de Vicente del Bosque. «Es la favorita, quizá con Brasil», desliza. «Vienen de ser los campeones de Europa, han perdido un partido de los últimos 45... Yo veo a España muy bien, y el resto están demasiado flojas. No hay una Francia buena, una Alemania buena... Argentina gana, pero le cuesta... Se están dando todas las condiciones para que España tenga la posibilidad de ser la campeona del Mundo», proclama.
- Pero muchas veces, como les ocurrió a ustedes en el Mundial del 94, aparece un Tassotti, la mala suerte...
- Sí. O como ocurrió en la Copa Confederaciones el año pasado, que en un mal partido te vas para casa. Y nosotros tuvimos mala suerte en ese Mundial y también en la Eurocopa de Inglaterra (1996). Fuimos superiores en los dos partidos y en Inglaterra perdimos a penaltis (contra los anfitriones). Lo mismo que le pasó a España en Austria contra Italia: si se llega a haber perdido, estábamos en lo de siempre, que si se cae en cuartos...
Mundialista en dos ocasiones (1994 y 1998), el portugalujo coincide en el análisis de muchos expertos: «Ésta es la mejor generación de futbolistas españoles». Aunque matiza, reivindica su era, su época, aquellos grupos formados por hombres como Zubizarreta, Alkorta, Caminero, Hierro, Raúl, Luis Enrique, Morientes... «Son momentos diferentes. Cuando estábamos nosotros también éramos un gran equipo, jugábamos bien al fútbol... Pero éste quizá sea la más destacada porque la selección está más conjuntada en cuanto que han venido desde abajo: hay jugadores que han coincidido en la Sub'15, Sub'16, y han subido en bloque. Están más conjuntados, hay un mayor entendimiento, mejor ambiente...».
- ¿Y quién es el mejor?
- Todos. Es igual. Tapar a España es muy difícil.
- Iniesta, Xavi, Cesc...
- Es igual. Además, hay dos equipos e incluso más. Por eso, en la primera fase del Mundial, el entrenador se puede dar el capricho de sacar tres equipos diferentes y tener a la gente descansada. Y eso en otras naciones no lo tienen.
Futuro en el aire
Muchos de los integrantes de ese plantel -cinco en la última convocatoria de Vicente del Bosque- se encuentran a las órdenes de Pep Guardiola, compañero de Guerrero en el combinado nacional. Ahí observó el vizcaíno que el entrenador del Barça tenía madera, que su futuro pasaba por dirigir. «Era una persona que veía muy bien el fútbol dentro del campo», se acuerda el ex rojiblanco, poseedor del carné de entrenador nacional, obtenido durante su época de futbolista.
- ¿En un futuro serán 'enemigos' en los banquillos?
- Pues no lo sé (suspira). Tenía mucha ilusión. Empecé con el Juvenil del Athletic, tenía ganas de ir paso a paso, subir poco a poco etapas... Y algún día poder llegar al Athletic. Pero se me cortó de cuajo y se me quitó esa posibilidad. ¿En el futuro? No lo sé. Yo sigo aprendiendo, estudiando, sigo entrenadores, entrenamientos... Así se aprende mucho. Ya veremos...
Y deja la frase en suspenso. En el aire. Como su futuro. De momento, su vida está en Málaga. «Pero no sé lo que va a pasar el año que viene, ni el siguiente. Vivo día a día. Y lo que venga se hará con la máxima ilusión y las máximas ganas».
- ¿Se plantea volver para presentarse a la presidencia del Athletic?
- Ahora mismo, no me planteo nada. Mucha gente me lo ha comentado y me anima a ello. Pero no lo sé.
El tiempo lo dirá. Lo que está claro es la pasión que Guerrero aún despierta entre la afición. Han pasado más de tres cuartos de hora desde que acabó el encuentro contra la Real Sociedad. Hace frío fuera. El termómetro ronda los ocho grados. Son las 22.30 horas de la noche. Pero da igual. Alrededor de un centenar de personas, muchos niños, con bufandas y camisetas del Athletic, le esperan. Quieren verle, tocar a su mito. Y él les atiende con suma amabilidad, como siempre. «¡Julen, Julen!», le despiden.
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