
. Cada vez es más complicado sacar algo en claro de los epílogos en los partidos del Athletic. Como el de ayer, en Gijón. Primaba más la satisfacción por la acumulación de méritos, entendidos como claras ocasiones de marcar. Pero era apariencia, fachada. Las sensaciones que emanaban Caparrós y sus hombres distaban de la felicidad. Al contrario, se diga lo que se diga, hervía la sangre rojiblanca por los dos puntos que no acabaron anotados en una cuenta de resultados que podía -debía- ser más solvente.
En Joaquín Caparrós, la tónica habitual tiende a la mesura, a dejar palabras sin pronunciar. «Nos vamos con sensación de haber podido ganar. Me quedo con la ambición del equipo, que se traduce en muchas ocasiones. Después del penalti las hemos seguido generando. Estoy muy contento por el trabajo y la ambición que hemos demostrado. Vamos a ver si este punto lo hacemos bueno el sábado, en nuestro campo con el Getafe. No sería mala media».
Se ha convertido ya en un tema fijo el de los penaltis fallados. Lejos de variar su rictus o endurecer la voz, el técnico sevillano pasó de puntillas sobre el asunto, al haber dejado la toma de este tipo de decisiones en sus jugadores, mientras el sentir generalizado es de extrañeza por no contar con uno o dos profesionales fijos en la materia o que sea el propio técnico el que no deje lugar a las ambigüedades.
Así, de haber podido dar otro paso camino de la planta noble de la Liga, el Athletic se contenta con un punto que premia, según Caparrós, que «hemos venido a ganar. Lo que hay que valorar son las ocasiones. Lo demás, el penalti, si entran las oportunidades o no, son gajes del juego». Peculiar filosofía, dado que lo que realmente importa y cuenta es si la bola entra o no. De ello se alimentan las clasificaciones. «Todos estamos pendientes de otros resultados y eso es buena señal», apuntó el utrerano, quien espera que la lesión de Iraola no revista gravedad. «Una lesión de 15 ó 20 días son ahora cuatro o cinco partidos y es importante que estemos todos».
Preciado reparte flores
Los jugadores fueron algo más explícitos que su técnico al reconocer la oportunidad perdida, aunque tienen aprendida la lección de enviar un mensaje unificado. «Hemos sido un bloque y hemos hecho un partido muy serio con opciones de ganarlo, dejando la puerta a cero», decía Orbaiz. «La sensación es de haber perdido dos puntos. No recuerdo un partido fuera de casa con tantas oportunidades», añadía Gurpegui. A su lado, Susaeta reconocía la «rabia» que le produce que se le escapen ocasiones de gol como alguna que tuvo ayer, «pero buscamos cosas positivos y una es que llevamos ya tres partidos con la portería a cero, aunque este partido lo hemos podido ganar».
Los méritos del Athletic fueron amplificados por el técnico sportinguista, Manolo Preciado. «El Athletic es magnífico, me ha encantado. La gente piensa que es Llorente y poco más y de eso nada, monada. Ha tenido ocasiones muy claras, incluido un penalti. Bendito punto que hemos peleado. La lectura buena es que no hemos perdido. El Athletic está a tiro de piedra de todo. Ha sido muy ambicioso y nos ha dejado muy poca chance».
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