
El Athletic salió como los valientes 300 de Leónidas y tardó menos de cuatro minutos en replegarse. Joaquín Caparrós saltaba en la banda y su cara era todo un poema. Sobre todo cuando Messi dejó en evidencia a Amorebieta y Ustaritz y penetró como cuchillo en la mantequilla para robar la cartera a los dos confiados centrales rojiblancos. El técnico ladeó la cabeza, se encogió de hombros y miró hacia otra parte. El Barcelona recuperó el caramelo y perdonó la vida al león en un par de ocasiones. Cada vez que los blaugrana tenían el balón, San Mamés enmudecía. Y el preparador sevillano ponía sus cuerdas vocales a trabajar. El panorama cambió en la segunda parte. Los rojiblancos apretaron, sudaron y sumaron. «Hemos hecho un buen partido. Este equipo tiene alma y carácter», remarcó el utrerano.
Estaba satisfecho. Por el trabajo, la entrega y el resultado. Y por la forma en la que resucitó el Athletic tras la bofetada de Alves. «Durante los 15 minutos siguientes les apretamos y conseguimos el empate». Reconoció que a sus hombres les faltó «tranquilidad» porque «estábamos más pendientes del reloj que de los espacios». De todas formas, resumió, «nos salió bien y sumamos». Tras cinco derrotas consecutivas ante el Barça -entre Liga, Copa y Supercopa-, los rojiblancos pararon la sangría y frenaron la mala racha.
Caparrós reveló que el hecho de que su equipo no presionara como un poseso desde el primer instante obedecía a una consigna suya. «Les apretamos, pero no desde el principio porque en las ocasiones anteriores acabábamos desfallecidos». El Athletic contemporizó sin descuidar la pizarra y metió una marcha más en la segunda mitad. «Sabíamos que el Barça era un equipo que genera ocasiones por la calidad de sus jugadores. Pero les obligamos a poner la pelota arriba».
Ahí estuvo la clave del empate. Caparrós pidió a los periodistas que tiren de estadísticas y comprueben cuántos equipos han sido capaces de forzar los pelotazos del Barcelona. «Obligamos a Valdés a poner los balones arriba, justo lo que ellos no querían». También se refirió a las ausencias de su rival. «He oído hablar de las bajas, de la gripe A... Cuando vimos la alineación... ¡me cago en la leche! Yo creía que iban a venir con el Barça B», subrayó en clave de humor el preparador andaluz.
Halagos a Yeste
Los daños colaterales de la batalla de anoche tienen nombres y apellidos. Caparrós reveló que tanto Llorente como Yeste acabaron 'tocados' y que incluso Gurpegui estaba con molestias físicas, aunque destacó la capacidad de «aguante» del navarro para terminar el partido. El técnico alabó el trabajo del basauritarra, que «tapó las líneas de juego del Barça en la banda izquierda». Habrá que esperar para ver cómo evolucionan los tres en las próximas horas.
El entrenador rojiblanco avanzó que el punto logrado «nos debe servir para sumar y mejorar». Insistió en que San Mamés debe ser un anfiteatro vetado para los 'invasores' y recordó que este año no se ha perdido ante equipos como el Villarreal, Atlético y Barcelona. «Estos resultados te llenan de autoestima, aunque ahora debemos pensar en el Almería». Será el próximo domingo.
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