
Justo en la campaña en la que hay más partidos, el Athletic se comporta de muy buena forma en la Liga, en la que ha firmado su mejor arranque en las últimas quince campañas. Dicho de otra manera, desde que la victoria vale tres puntos (la novedad se aplica desde 1995-96) no se había visto una salida tan briosa.
El antecedente que mejora esta campaña cuando ya se han jugado diez partidos y por tanto se ha superado más de una cuarta parte de la competición hay que buscarlo en la Liga 1994-95, con Javier Irureta -ahora en Lezama- en el banquillo. Entonces, el equipo también jugaba tres competiciones. En Liga llegó a la décima jornada con cinco triunfos, dos empates y tres derrotas. Lo que hoy serían 17 puntos, uno más que el grupo de Joaquín Caparrós. En Copa eliminó al Betis para caer ante el Deportivo. En Europa superó al Anorthosis y Newcastle y se despidió con el Parma.
Ni qué decir tiene, por tanto, que Caparrós ha mejorado los arranques de Liga de todos los que vinieron por detrás de Irureta: Stepanovic, Luis Fernández, Rojo, Heynckes, Valverde, Mendilibar y Sarriugarte. Por supuesto, el utrerano ha perfeccionado sus propios arranques. Casualmente, los dieciséis puntos que tiene hoy son la suma de los seis del pasado y los diez del de su debut.
La situación del equipo resalta de nuevo el gran valor que tuvo arrancar la temporada con nueve puntos. Después llegó la mala racha, un punto de quince posibles. Una de las ventajas de comenzar bien es que una crisis de resultados como aquella no provocó histerismo, algo que sí habría sucedido de producirse al inicio de la campaña. Como luego llegaron los triunfos ante Atlético de Madrid y Racing el Athletic se ha aupado hasta la octava posición. La situación a estas horas es que está a un punto de la Liga Europa, a cinco de la Liga de Campeones y nueve por encima del descenso.
Los buenos resultados llegan además en la que se preveía la campaña más difícil de los últimos cursos. Las tres competiciones asustaban. «Nos espera un año muy difícil. Recordemos al Racing y al Zaragoza. Jugar en Europa provocó que los primeros estuvieran cerca del descenso y que los segundos bajaran», advirtió Caparrós al inicio de la campaña. Este argumento siguió en su cabeza. «Las tres competiciones nos pueden matar», insistió tras ganar al Atlético.
Uno de los puntos de grandeza del fútbol es que los análisis se modifican con apenas un resultado. Y esto no sólo sucede a los periodistas, sino incluso a los profesionales. Tras ganar en Santander, Caparrós se marcó como nuevo objetivo «disfrutar» de la campaña. Los tres torneos habían dejado de repente de ser un lastre.
La explicación al repentino cambio hay que buscarla en la importancia que el vestuario da a los tres puntos de Santander. Al regreso de Madeira, un jugador rojiblanco fue franco en una conversación. «Doy por bueno un punto en El Sardinero», indicó. Con el triunfo, parece haberse quitado de la cabeza de la lucha por el descenso. En el club hay confianza en que en el tercer curso de Caparrós la salvación sea más holgada que nunca. Incluso hay quien se muestra convencido de que este curso peleará por alcanzar la Liga Europa desde el torneo de la regularidad.
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