
El encuentro de anoche no pasará a la historia por el estreno competitivo del Athletic esta temporada, pero sí por el debut de un jugador que parece destinado a ser protagonista en el club rojiblanco. Iker Muniain tuvo ayer el privilegio de desbancar a un mito como Agustín Piru Gainza del pedestal de haber sido el jugador más joven en haber vestido la elástica del Athletic. Y, en la media hora de la que dispuso, ilusionó con su velocidad y desparpajo a una afición decaída por la inesperada derrota ante el Young Boys.
Corría el minuto 59 y Caparrós le dio la orden de entrar al campo, con lo que el navarro se convirtió con 16 años, 7 meses y once días en el debutante más joven de la centenaria historia rojiblanca. Siete días menos que cuando Piru Gainza lo hizo el 15 de enero de 1939 frente al Erandio (3-1).
Cuando las cosas vienen torcidas, bueno es agarrarse a aquellos motivos para la esperanza. E Iker Muniain los ofreció con su facilidad para jugar al fútbol. Había ganas de comprobar por qué Caparrós confiaba tanto en un joven que llegó a Lezama procedente de la Chantrea y que con 14 años firmó su primer contrato 'profesional'. El momento llegó en la segunda parte, cuando el de Utrera sustituyó a un desacertado Toquero por el joven navarro.
Situado a espaldas de Llorente, como mediapunta y con mucha movilidad hacia las bandas, no tuvo que esperar demasiado para explotar sus virtudes entre la línea de tres defensas del club suizo. Fue elocuente que apenas tardara un minuto en rematar a puerta, lo que dejó claro a propios y extraños que, pese a sus 16 años, no se iba a dejar intimidar ni por el rival, ni por su debut, ni por el escenario.
En todas las acciones
A partir de ese momento, y por sorprendente que pudiera parecer, Muniain apareció en la mayoría de las acciones de ataque rojiblancas, tratando de ser el revulsivo que Caparrós se había planteado a la hora de ponerle en el césped. Aprovechó su protagonismo el tiempo que pudo, es decir, hasta que al Athletic se le fundieron los plomos, hundido por el esfuerzo físico que requería un encuentro de este tipo y que, por desgracia, pasó factura a unos rojiblancos muy cortos de rodaje.
Lo que quedó patente es que Caparrós confía ciegamente en esta perla de Lezama, un jugador que le ha encandilado desde que llegó al club bilbaíno. No en vano, se lo llevó de inmediato a la concentración de Covaleda en la primera temporada del técnico andaluz en el Athletic, y el pasado año le convocó para la estancia en Isla Canela. Muniain incluso llegó a jugar algún amistoso, como frente al Lemona, y durante la pasada campaña su progresión continuó con su salto al Bilbao Athletic.
Tras el pitido final, el joven jugador no podía ocultar su satisfacción en sus declaraciones. «Siempre es bonito entrar en la historia de un club como el Athletic. Estoy muy contento y espero que sea el primer partido de muchos», comentó el navarro, no obstante, con «sabor agridulce» por la derrota que complica el futuro europeo de la escuadra rojiblanca.
«Ha sido un palo muy duro perder en San Mamés y ante nuestra afición», reconoció Muniain, quien desveló que Caparrós le pidió al salir que «juegue como sé, como suelo hacerlo».
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