canal Athletic
Actualidad
ANÁLISIS
12 de julio de 2009

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar     Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorio Borrar     Enviar
Lib(e)ros
La lectura ayuda durante las concentraciones. / E. C.
JOSU URRUTIA.-

H oy quiero acordarme de los libros, fieles compañeros durante gran parte de mi etapa como jugador del Athletic, (también de las de otros muchos compañeros e, imagino, de otro gran número de deportistas), y rendirles un pequeño homenaje. Son muchos los libros que he leído en tantas pretemporadas, concentraciones, aeropuertos, viajes de avión y tren, en las etapas de convalecencia de las distintas lesiones que tuve... Libros que me han acompañado, entretenido, enseñado, levantado el ánimo... libros que me han hecho disfrutar.

Realmente, nuestra relación hasta el verano de 1993 no era demasiado estrecha, en parte por el efecto contrario a entusiasmar que me habían causado, siendo chaval, las lecturas obligadas en la ikastola de las obras de autores que no eran adecuadas para aquella edad. Pero ese verano la lectura de un libro hizo que me reconciliara hasta el día de hoy con ellos. Lo leí en Wimterswijk (Holanda), lugar donde hemos llevado a cabo varias pretemporadas del Athletic.

Nuestro encuentro fue casual, como en nuestra vida se dan la mayoría de las mejores cosas. Estábamos acompañados por diferentes directivos que iban turnándose entre ellos tras pasar unos días con nosotros. Uno de aquellos directivos era Agustín Herranz, quien el día de su partida, entre prisas y despedidas, se dejó en el hotel el libro que había elegido como compañero de viaje hasta Bilbao. El libro cayó en manos de Genar Andrinua y lo devoró en dos días. Después me lo pasó a mí diciendo: «Léelo, te va a gustar». Y me encantó. El libro se titulaba 'La sonrisa etrusca', y venía firmado por José Luis Sampedro. En fin, que volví a los libros mediante un 'bookcrossing' forzado por el olvido de Agustín.

A partir de ahí, nos hicimos inseparables y no recuerdo ninguna concentración que no me acompañasen. Lecturas que, entre otras cosas, me ayudaban actuando de muro ante las excesivas vueltas a las mismas preguntas y preocupaciones futbolísticas. Libros como 'La tregua', de Bennedetti; 'La novela de ajedrez', de Stefan Zweig; 'La trilogía de Nueva York', de Paul Auster; 'El perfume', de Patrick Süskind; 'A sangre fría', de Truman Capote; 'Noticia de un secuestro', de García Márquez; 'El muro', de Marlen Haushofer; 'Martes con mi viejo profesor', de Mitch Albom, y tantos otros.

Libros como 'Fiebre en las gradas', de Nick Hornby, y 'Plenilunio', de Muñoz Molina, que se convirtieron en mi compañía principal en Papendal allá por el verano de 1999, cuando iniciada la pretemporada, Juanjo Valencia, mi compañero de habitación en aquel hotel, me dejó solo al fichar por el Sevilla, que se encontraba concentrado a unos pocos kilómetros de allí.

O libros que nos regalábamos entre algunos de nosotros, como 'Baudolino', de Umberto Eco, regalado por Andoni Imaz, otro que disfrutaba con los libros, y que nos servían para temas de conversación recurrentes. O comentarios en torno a los libros que compartía con Paco Angulo (además de médico y amigo, mi inseparable compañero de viaje en los asientos de la parte delantera de los aviones en nuestros innumerables viajes), una de las personas a las que recurría en mi búsqueda de recomendaciones literarias y también a la hora de contrastar lecturas.

Libros que me proporcionaban autonomía y que, además de aprender con ellos, facilitaban mi quehacer diario, pues mediante su lectura conseguía no malgastar fuerzas en elucubraciones mentales. Libros escritos por infinidad de autores que, sin saberlo, pusieron su granito de arena para que realizase mejor mi trabajo, ya que la función liberadora de sus libros influía en mí de forma parecida a como, en lo futbolístico, afectaban en sus equipos los comportamientos de esos grandes líberos de talla mundial (Franz Beckenbauer, por ejemplo); liberando a la defensa de agobios y canalizando desde atrás la ofensiva.

| Compartir -

Añadir a Facebook

Añadir a Twitter

Añadir a del.icio.us

Añadir a digg

Añadir a technorati

Añadir a yahoo

Añadir a meneame

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
ENCUESTA

¿Debe andar con más cuidado Muniain con los árbitros?

VOTAR
HEMEROTECA
Marzo 2009
L
M
M
J
V
S
D
Vocento