
Cuando parecía que las aguas podrían volver a su cauce en el Athletic con el bálsamo que ha supuesto el fichaje de Javier Irureta y la reorganización de una parte del 'staff' técnico, el directivo Juan Manuel Delgado destapó ayer la caja de los truenos. El dirigente lanzó duros reproches a Joaquín Caparrós y a Fernando García Macua por las últimas decisiones deportivas adoptadas para el primer equipo. Sobre todo por la lista para la pretemporada en Isla Canela, de la que se han caído Balenziaga y Murillo, entre otros. En este contexto, las palabras de Delgado han vuelto a poner de manifiesto el enquistamiento de las distintas e insalvables sensibilidades que cohabitan en un sector de la junta, cuyas diferencias con el presidente amenazan con una ruptura de consecuencias imprevisibles.
De regreso de un viaje en Estados Unidos, el miembro de la junta censuró con contundencia algunas de las últimas resoluciones impulsadas por Caparrós sobre futbolistas de la primera plantilla, criticó que Macua «deje hacer al técnico lo que quiera» y mostró un profundo malestar por no haber sido informado, como miembro de la comisión deportiva, de los planes del entrenador de cara a la próxima campaña.
«Esto no es serio», manifestó Delgado a EL CORREO, visiblemente enfadado. El directivo no entiende que un futbolista como Mikel Balenziaga, por el que el Athletic pagó la pasada temporada un millón de euros a la Real Sociedad, haya sido apartado de la actividad diaria del equipo al no permitirle viajar a la concentración de Isla Canela. «¿Una temporada después ya no vale? No entiendo nada. ¿Para qué pagamos lo que pagamos por él?», se pregunta con un tono de incredulidad en su voz. Pero hay más. Ander Murillo no cuenta para el técnico andaluz y, como su compañero Balenziaga, tampoco ha viajado a Huelva. «A principio de la pasada campaña nos dijo (Caparrós) que había que renovarle. Le renovamos por dos años y ¡ahora no cuenta con él! ¿Ahora los dos son malos? No entiendo nada. Lo peor es que Macua le permite hacer (a Caparrós) lo que quiera, y eso no puede ser así. Esto no es serio».
Interpreta Juan Manuel Delgado que el comportamiento del entrenador sevillano al prescindir de futbolistas como Balenziaga, Garmendia y Murillo, entre otros, tiene, a su juicio, un único objetivo: presionar al club «y forzarnos a que le traigamos los tres o cuatro fichajes que nos ha pedido».
Delgado no se detiene en sus críticas y las extiende también al presidente por las formas que ha empleado para destituir a Kike Liñero, «sólo veinticuatro horas antes de iniciar los entrenamientos, cuando el objetivo del chaval es seguir entrenando y ahora tendrá muy difícil hacerlo porque todos los equipos tienen ocupados sus banquillos».
Un jarro de agua fría
Las manifestaciones del directivo -a quien se vincula al sector que apoya a Inchaurraga- cayeron como un jarro de agua fría en el entorno del presidente Macua por su «inoportunidad» y «contundencia», aseguraron medios próximos al presidente, quienes lamentaron que en las últimas semanas «el club no tenga un momento de tranquilidad y de paz».
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