
Olía a nuevo en el viejo San Mamés. Telas rojas cubrían los maniquíes ataviados con la nueva equipación del Athletic. Fuera, en los aledaños del estadio, miles de aficionados esperaban la apertura de puertas. Como la sangre a la herida, siempre fieles. Al final, unos 5.000. Dentro, en la panza de 'La Catedral', aguardaban las camisetas. Las presentaron el presidente, Fernando García Macua, el gerente del club, Jon Berasategi, la representante de Umbro en España, Ángela Álvarez, y el responsable internacional de la firma inglesa, Anthony Little. «Ambas entidades estaban destinadas a unirse», certificó ayer Macua, que se mostró «satisfecho y orgulloso» por el acuerdo alcanzado con su proveedor británico. Y no era para menos. Aunque nadie quiso hablar de números, «no damos cifras», Ibaigane ingresará unos 20 millones de euros -serán variables, sujetos a unos mínimos pero nunca a máximos- gracias a una relación contractual que se prolongará durante ocho años.
Había ganas por ver cómo era la nueva camiseta. La titular. Con la que batallar en la Liga. Pues bien, conserva las tradicionales franjas verticales y entronca con la historia y la esencia rojiblancas, aunque incorpora algunas novedades y recupera ese aire británico que anida en el ADN del Athletic. En primer lugar, las rayas son más estrechas que en la zamarra anterior -cutro rojas y tres blancas- y la publicidad de Petronor forma parte del diseño de la prenda. «Hemos conseguido integrarla para que no se pierda desde el punto de vista visual», explicó Berasategi. En la manga izquierda figura la hoja de roble, en alusión a Vizcaya, y en el cuello aparece el logo del Centenario, el nombre de San Mamés, la insignia del club y el año de fundación, entre otros elementos distintivos.
Todo fueron buenas palabras y mejores deseos. Macua apuntó que la colaboración con Umbro «representa un nuevo hito en la historia del Athletic» y añadió que, tanto el club como la firma británica, comparten los «mismos valores y raíces británicos». Ayer sólo se habló de las camisetas. De la flamante alianza. Nada de fichajes, peticiones de socorro de Joaquín Caparrós, cambios en Lezama. Sólo camisetas. Textil como hilo conductor. El presidente explicó los motivos que han llevado a Ibaigane a prescindir de su propia marca y recuperar el sello inglés. En ningún momento aludió al beneficio económico, propulsor del acuerdo, sino que se refirió a la «internacionalización de nuestro nombre» y a la posibilidad de «posicionarlo junto a otros equipos de alcance mundial», además de aprovechar el «desarrollo comercial» que brindan las extensas redes de la compañía inglesa.
Apoyo del público
Hechas las presentaciones, un total de diez jugadores de la primera plantilla y tres integrantes del equipo femenino saltaron al césped de San Mamés para mostrar al público las nuevas equipaciones. Fueron recibidos con gritos y un atronador aplauso. En el centro aguardaban dos clásicos taxis londinenses (negros) con la inscripción 'Hello! We are football'. Orbaiz no pudo resistir la tentación y tocó el claxón. Risas. Buen rollo. La camiseta titular pasó el corte, «no está mal», apuntaron varios de los aficionados; la segunda gustó bastante -azul y blanca-, pero la de los porteros -verde- más que opiniones desencadenó alguna sonrisa. A Gorka Iraizoz se le veía a gusto. Y de lejos.
El club avanzó que también habrá una camiseta UEFA, que deberá diseñarse de acuerdo con las normas europeas. Desaparecerán las rayas de la espalda -únicamente habrá sitio para el nombre y el número- y también la hoja de roble, ya que sólo está permitido lucir el nombre de un patrocinador. En este caso, Petronor. Pero lo que a la gente le interesaba de verdad fue el equipo. Ver a los jugadores después de más de un mes de espera. El aperitivo se sirvió el martes en Lezama, con la primera sesión a puerta abierta, pero un entrenamiento en San Mamés despierta pasiones.
Al final unas 5.000 personas tomaron las gradas de 'La Catedral'. Abajo, en el césped, los protagonistas. Trotaban al son de los aplausos. Mañana se van a Isla Canela (Huelva) y habrá que esperar más de dos semanas para volver a verlos. Sobre el 'verde' estaba también Íñigo Díaz de Cerio, hasta ahora el único fichaje del Athletic de cara a la próxima temporada, que no se cortó a la hora de golpear el balón. Lo hizo con cuidado, sin forzar, pero corrió y tocó la pelota junto a Susaeta, Gurpegui, Muniain, Balenziaga y Ion Vélez. Ganas de fútbol.
La noticia negativa de la tarde fue la lesión de Iñaki Muñoz. El navarro se hizo daño en el tobillo izquierdo y tuvo que ser atendido por José Manuel Ipiña. Habrá que esperar para conocer el alcance de la dolencia. Mientras tanto, el equipo siguió trabajando en medio de gritos, aplausos y cámaras de fotos. San Mamés volvió a ser rojo y blanco. Color de una pasión.
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