
Las profundas discrepancias sobre el funcionamiento de Lezama y la gente que integra su organigrama ha derivado en la dimisión irrevocable de Joseba Inchaurraga. El vicepresidente primero y la persona encargada de velar por la buena marcha de la factoría rojiblanca ha decidido apearse del autobús en marcha y se ha ido convencido de la validez del actual proyecto. «Hasta ahora no he visto a nadie proponer algo mejor de lo que ya tenemos», manifestó ayer, apenas unas horas después de renunciar a su sillón de Ibaigane. Defiende a ultranza la confección del actual modelo y mantiene su confianza en la gente que lo lleva a cabo, su gente, justo lo contrario que Fernando García Macua, decidido a realizar una profunda reestructuración de la cantera. Un choque de trenes que ha acabado por descarrilar el vagón en el que viajaba el segundo de a bordo.
La situación era insostenible y, tras la maratoniana reunión del pasado jueves en Ibaigane, en la que se conoció la negativa de José María Amorrortu a regresar al Athletic, Inchaurraga se plantó ante Macua y le comunicó que lo dejaba. «Me he ido porque no estaba de acuerdo con ciertas cosas y por defender a la gente de Lezama. El trato que se les ha dado -en alusión a los altos cargos del organigrama elaborado por él mismo- ha sido muy injusto», declaró a este periódico el ya ex vicepresidente primero. Reivindicó los buenos resultados de la cantera y la buena formación de los jugadores y denunció la actitud de un determinado sector de la junta directiva hacia Luis Solar, coordinador general, Julen Masach, director técnico, y Fernando Quintanilla, 'Txirri', responsable de captación. Resumió su parecer en una frase lapidaria: «Les han apaleado».
Inchaurraga estaba en contra de la remodelación de Lezama desde el primer momento y así se lo ha hecho saber al presidente en numerosas ocasiones. La fricción entre ambos enrareció su relación, que acabó por estallar en la última reunión de la junta directiva. La incomunicación entre los dos era patente, aunque el ex vicepresidente niega la mayor. «La imagen de enfrentamiento que se ha transmitido entre Fernando y yo ha hecho mucho daño al club. Es cierto que ha habido discusiones, que opinábamos de forma diferente, pero no es cierto que no nos hablábamos». Lo hacían sin ponerse de acuerdo. La brecha era demasiado grande como para suturarla con el diálogo. Uno quería dejar Lezama tal y como está y el otro, el que ocupa el despacho principal de Ibaigane, diseñaba el proyecto de remodelación.
Lo que tiene claro Inchaurraga es que su dimisión no tiene vuelta de hoja. «Es irrevocable. Me da mucha pena, pero creo que es lo mejor para todos. Ahora que no estoy ya no habrá más enfrentamientos», ironizó en alusión a su más que deteriorada relación con el presidente. Defiende la actual composición de Lezama con datos. «Nadie ha reparado en los resultados que hemos tenido», subrayó en referencia al título de Liga del equipo juvenil y su presencia en la final de Copa tras diecisiete años de espera. «Si no es con los resultados, ¿con qué se mide el rendimiento de la cantera?». Y entonces esgrimió otro argumento. «Dieciséis chavales han ido esta temporada con la selección, el número más alto de la historia del Athletic». La gran mayoría de ellos, sin embargo, ya estaba antes de que llegara la junta encabezada por Macua.
Desconocimiento
El ex directivo sostiene que «sólo había que trabajar y dejar que la metodología implantada diera sus frutos». Profetiza que, una vez reestructurada la cantera -porque Macua quiere seguir adelante con sus planes de reconversión-, «la persona que llegue no mejorará lo que tenemos en estos momentos». En este sentido, Inchaurraga lanzó una dura advertencia hacia la planta noble de Ibaigane. «Quienes toman estas decisiones no saben lo que pasa en Lezama». Una forma elegante de denunciar el estado de desconocimiento que, a su juicio, gobierna los criterios del grupo 'reformador'.
A los que respalda hasta las últimas consecuencias es a los suyos, que se quedan sumidos en un mar de dudas. Nadie sabe qué va a pasar ni quién será el próximo en salir, aunque todo indica que el goteo de bajas será continuo e incesante. «Me voy defendiendo a la gente de Lezama porque las personas están por encima de todo. Y estaré con ellos hasta el final», prometió en alusión a Solar, Masach y 'Txirri', entre otros. «No hay derecho lo que están haciendo con ellos». De momento, nada, pero ya tienen una prueba fehaciente de que la junta directiva otea otros horizontes en busca de soluciones.
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