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En Belmonte y Minglanilla, dos pueblos de la provincia de Cuenca, las peñas de Zarra y Gainza llevan décadas dando ejemplo de su pasión por el Athletic
12 de mayo de 2009
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Los guardianes de la grandeza
El baracaldés Alberto García Cabarcos, que luce una 'txapela', ha impulsado el sentimiento rojiblanco en Belmonte. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO: FERNANDO GÓMEZ
JON AGIRIANO.-

-«¡Lo que hubiera disfrutado este hombre en Valencia! No me lo quiero ni imaginar», dice César Pérez, más conocido como 'Piececitos'.

-«Yo estuve con él en la final contra el Castellón y no he visto a nadie más feliz. Se volvió loco. Era tremendo»-, apunta Toni Vellisco, con una mueca de nostalgia.

César y Toni, presidente y secretario, respectivamente, de la peña Zarra de Belmonte, se refieren a Ramón Escribano Chamón, un vecino del pueblo fallecido el 25 de enero de 1979, a los 78 años. Así consta en la lápida de la tumba que comparte con su esposa, Encarnación Moreno, y con su hija Fe, una lápida de mármol que sería como tantas otras del cementerio de este pueblo de Cuenca si no fuera por un detalle que la hace especial: un bello escudo del Athletic tallado en alabastro.

Ramón Escribano se fue al otro mundo sin ver los últimos títulos de su equipo del alma, pero a lo largo de su vida el Athletic le dio tantas satisfacciones que entre él y otros amigos rendidos a su misma pasión, el 'Crucete', el 'Sandalio', el 'Morretes', el 'Arrebato' y el 'Piececitos' padre, decidieron fundar, hace más de medio siglo, una peña en honor de su héroe, Telmo Zarra, al que admiraban con una devoción que para sí la hubieran querido San Antón y San Bartolomé, los patronos del pueblo.

-«Nosotros somos la segunda generación», dice Toni Vellisco, a la sombra de un ciprés.

Los viajeros salen del cementerio. Han llegado a media mañana desde Socuéllamos, de nuevo bajo un sol mineral, y la primera visita del día les ha dejado emocionados y algo perplejos. Sabían que en Belmonte les esperaban varios hinchas del Athletic y que el pueblo, con el castillo del marqués de Villena dominándolo desde una colina cercana, merece una visita lenta, sin prisas. Pero no contaban con la figura de Ramón Escribano, descansando tan en paz.

La peña Zarra tiene su sede en una dependencia del antiguo convento de los jesuitas, que se levanta en la plaza de Correos, uno de los más bellos rincones de Belmonte, con su piso empedrado y sus grandes moreras. En ella se grabaron varias escenas de la película 'El crimen de Cuenca'. La entrada está empapelada con los retratos de algunos de los campeones de 1973: Lasa, Marro, Escalza, Rojo II, Astrain y el técnico, Miroslav Pavic. Dentro, en un pequeño salón provisto de barra de bar y de un patio de butacas y sillas de madera alineadas frente a una pantalla de televisión, se ven fotografías descoloridas de varios equipos de niños de Belmonte, todos ellos vestidos con camisetas del Athletic, y por supuesto un buen número de imágenes de Zarra, entre ellas varias de su visita a la localidad.

Hincha militante

La peña cuenta con 30 socios y, tras unos años de 'stand by', últimamente se ha venido arriba gracias al impulso de Alberto García Cabarcos, el médico del pueblo, un baracaldés lúcido y sensato con el que da gusto hablar. Alberto se está recuperando de un cáncer de esófago y sus compañeros de la peña no han dudado en tener con él el detalle de cederle una de las dos entradas para la final. De modo que el miércoles estará en Mestalla animando a su equipo y disfrutando, dice, de un partido que el Athletic siempre tiene ganado: el que disputan las aficiones antes del pitido inicial.

-«Haber llegado a esta final es importantísimo, sobre todo pensando en nuestros hijos, en tantos chavales que nunca han visto al Athletic luchando por los títulos», comenta.

El médico de Belmonte es un hincha militante. Le gusta debatir y ha entrado en foros rojiblancos de Internet defendiendo diversas causas. Una de ellas es que no se estigmatice a tantos y tantos manchegos rojiblancos que llaman al Athletic 'el Bilbao' porque así lo aprendieron desde niños, y otra que los hijos de los peñistas puedan jugar en el Athletic sin ninguna cortapisa. «Para mí no tiene ningún sentido que estén jugando guipuzcoanos, por ejemplo, que vete a saber tú lo que han dicho del Athletic hasta que les ha fichado, y en cambio unos niños que han mamado los colores toda su vida no puedan hacerlo. ¿O lo que importa no es el sentimiento? Mira, esta gente se lo merece todo. ¿Qué mérito tiene ser del Athletic en Vizcaya? Eso es lo natural. El mérito está en esta gente. Por ella sigue siendo grande el Athletic», sentencia.

Los viajeros dejan Belmonte pasado el mediodía. La carretera nacional 420 les lleva hasta La Almarcha, donde reponen fuerzas antes de proseguir su camino, ya por la autovía A3. Su siguiente parada es Minglanilla, que queda 90 kilómetros en dirección a Levante, todavía dentro de la provincia de Cuenca pero muy cerca ya del País Valenciano. Minglanilla tiene 2.600 habitantes y es un pueblo famoso por razones de muy diversa índole. Una de ellas son sus viñedos, olivas y almendros. Otra son las bellas Hoces del Cabriel, un capricho de la naturaleza al que se llega en unos pocos minutos por la vieja carretera nacional. Los cinéfilos, por su parte, no dudan en situar a Minglanilla como el escenario de 'El Astronauta', una joya del cine español. Y es que fue en un bar de esta localidad donde, capitaneados por Pepe, un mecánico de coches al que dio vida Toni Leblanc, un grupo de paisanos decidió emular a rusos y yanquis y lanzar un cohete tripulado a la Luna. Que luego cayera en el desierto de Almería sólo fue un pequeño error de cálculo. Y quedan los aficionados al fútbol, para los que Minglanilla es y será el pueblo de la mítica peña Gainza.

Los viajeros han concertado una cita con Alberto Mora, su presidente. El punto de encuentro es el bar Marcos, a la salida del pueblo. Cuando llegan, más de treinta hinchas del Athletic, algunos de ellos ancianos, les esperan expectantes en la terraza, sentados alrededor de una mesa cubierta con viejas fotografías de sus andanzas rojiblancas y un precioso póster, intacto a pesar de los años, de los que Foto Garay hacía a la plantilla del Athletic en los viejos tiempos. En este caso, se trata de la foto oficial del equipo campeón de Copa de 1950.

Viejos recuerdos

La recepción no puede ser más cordial y sentida. Los peñistas se desviven en atenciones y compiten dejando volar los recuerdos. Los más viejos tienen la primera palabra. Es el caso de Paco Pardo, el más veterano con 88 años, de Alberto Mora, Valentín Soriano, Antonio Martínez, Antonio Anguix, Julio Alfaro, Lorenzo Barberán, Antonio Mas, Ángel Gadea, Antonio Martínez, José Palomares y José Luis Espada.

-«Algunos ya no salen de casa y hoy han venido»-, explica Toni Chavarrías, cuyo padre fue un caso clínico de rojiblanco medular, capaz de irse hasta Alicante con una pierna escayolada para entregarle a Iribar, cuando ganó el trofeo Zamora, un obsequio de la peña. «¡Cómo hubiera disfrutado papá estando aquí!», dice, emocionado.

-«Mire, este niño soy yo», informa Lorenzo Barberán, con lágrimas en los ojos, mostrando una foto de 1947 en la que aparece junto a su padre, animando al Athletic en Mestalla.

-«A Valencia nunca dejábamos de ir. Cogíamos las bicicletas y nos íbamos hasta Utiel a coger el tren. Eran 45 kilómetros y había que subir el puerto de Contreras. Al que se quedaba atrás o pinchaba no podíamos esperarle, ja, ja», rememora Paco Pardo.

La peña Gainza de Minglanilla tiene más de 100 socios y fue fundada en 1950. Ahora bien, la pasión rojiblanca es muy anterior, de antes de la Guerra Civil, cuando un vecino del pueblo, Juan Antonio Gabaldón, deslumbrado por el Athletic de mister Pentland, la fue contagiando por el pueblo. Aquello fue una pandemia. En 1956, ahorrando pesetas y perras gordas que iban guardando en un puchero, los minglanilleros acudieron por primera vez en grupo a una final del Athletic. Y no pasaron precisamente desapercibidos entre la multitud del Santiago Bernabéu. Su entusiasmo fue de tal calibre que, al año siguiente, José María Unibaso, Joma, histórico cronista de 'La Gaceta', les organizó un viaje a Bilbao y pudieron cumplir el sueño de desfilar por San Mamés. Desde entonces, no han faltado a ninguna final y celebran los títulos con un pasacalles de charangas, cohetes y un baile en la plaza. Mañana, por supuesto, estarán en Valencia como un solo hombre, aunque sin entradas. Las dos que tenían han querido cederlas a la familia del gran Piru.

-«El mejor extremo izquierda de todos los tiempos»-, sentencia uno de los ancianos.

Que nadie dude, por tanto, de que los peñistas de Minglanilla se dejarán ver y oír mañana en el cauce seco del Turia con su bombo curtido en mil batallas, sus platillos y su saxofón. Para ir entrando en calor cantan ante los viajeros el viejo himno del Athletic y luego les dedican, emocionados, el himno de la peña. Comienza así: «Leones y cachorros son los que se forman en Bilbao/, dispuestos a defender el blanco y rojo del Athletic de Bilbao/, la Virgen de Begoña es quien introduce ese valor/y llevan siempre en el corazón, henchido de ilusión./Alirón, alirón...».

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