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FERNANDO LLORENTE. DELANTERO DEL ATHLETIC
El nueve atribuye a una gastroenteritis que «me provocó un bajón físico muy fuerte» su racha de cuatro partidos sin marcar
23 de abril de 2009

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«El gol me devuelve la confianza»
Llorente reclama que en esta jugada, en el minutro 14, Boris le agarra y comete una pena máxima que no fue castigada. / IGNACIO PÉREZ
J. ORTIZ DE LAZCANO.-

Ya era una costumbre en el Athletic maravillarse por los goles de Fernando Llorente. Entre la jornada 10 y la 24 anotó once tantos, a una espectacular media de 0,73 por encuentro. Pero, de repente, llegó el momento de la minisequía. Cuatro encuentros seguidos sin anotar. Las especulaciones para buscar una explicación surgieron de inmediato. La exigente temporada le ha dejado seco, o los defensas le han cogido el truco, fueron las dos más empleadas.

Llorente luce una sonrisa franca cuando charla con EL CORREO al concluir el partido de Los Pajaritos. El equipo le espera en el autobús para iniciar el viaje de regreso a Bilbao. Feliz por su gol, indica que lo realmente decisivo en el último mes en su rendimiento ha sido la gastroenteritis que sufrió a su regreso de Turquía con la selección de España. A ella atribuye su racha adversa ante el gol.

De hecho, a costa de ese enfermedad fue duda hasta el último instante en el partido ante el Mallorca. «La gastroenteritis fue muy fuerte y no me ha venido nada bien. Me vino un bajón muy fuerte, del que me ha costado recuperarme. Por fin en Soria he jugado en plenitud, algo que no me había pasado en los partidos ante Mallorca, Osasuna y Deportivo, aunque aún así intenté darlo todo. Había perdido peso y me debilité. Eso afectó a mi juego».

Si hay algo que no se le puede achacar es resignación. Llorente es consciente de que su genio goleador es vital para el Athletic. «Para un delantero no es fácil estar unos cuantos partidos sin mojar. No me he obsesionado con el asunto, pero sí es cierto que no eres el mismo jugador que cuando vas haciendo goles partido a partido. Me faltaba ese grado de tranquilidad. Este gol me devuelve la confianza».

«Cambio a mejor»

Y él mismo pone sobre la mesa el valor que tuvo el tanto, el 1-2 a los 48 minutos de la segunda parte. «Desde que lo metí noté un cambio a mejor en mi juego. El gol te de una confianza enorme, es algo que te cambia radicalmente y que hace que a partir de ese momento juegues mejor».

Fue, además, un tanto de gran talento. Llorente recibió un balón tocado de cabeza por Toquero, se fue por fuerza de Boris, regateó a Cisma y cruzó raso al segundo palo con la derecha.

Su compañero en el ataque en los últimos días, Toquero, fue un hombre clave en el partido. Llorente narra que se llevó una gran alegría cuando vio marcar al vitoriano. «Hay que felicitarle porque hace un trabajo enorme para el equipo y en Soria por fin tuvo la recompensa de marcar. Fue un golazo que además nos ayudó a la remontada. Me alegro muchísimo por él. Le veo cómo se entrega en cada partido y veo que este gol le sirve de compensación a su tremendo esfuerzo».

De la alegría por Toquero al disgusto por la expulsión de Aitor Ocio, que dice no entender. «Apenas hicimos faltas en la primera parte (dos) y nos vimos con un expulsado. La roja fue demasiado rigurosa, casi tanto como la que vio ante Osasuna. Nos perjudicó, pero no pensamos en el daño que nos podía haber hecho, sino que tiramos para adelante para sacar el partido».

Hay más quejas sobre el árbitro, a quien los rojiblancos reclamaron dos penaltis. El suyo, en el minuto 14, es de libro para el atacante. «Fue muy claro. Si no me llega a agarrar Boris, remataba bien la pelota. Creo que el árbitro no lo pitó porque la jugada le cogió muy lejos».

En el último mes no sólo ha perdido impulso Llorente. El Athletic también lo había hecho, al punto de que se había asomado de forma inquietante a la zona de descenso. De la euforia por la final al temor a la guadaña de Segunda. Así las cosas, el equipo llegó a Soria en medio de la angustia. Perder habría supuesto un serio revés, ya que el colista Numancia se hubiera colocado a tres puntos.

«Las cosas muy feas»

Llorente detectó en Soria orgullo, deseo de ganar y salir a flote. «En el minuto 20 perdíamos 1-0 y estábamos uno menos. La verdad es que veíamos las cosas muy feas. Pero tiramos de casta y pusimos sobre el campo una mentalidad muy fuerte para seguir adelante y dar la vuelta al partido».

El triunfo tiene el valor del oro, aunque el atacante quiere poner el acento en una cuestión. «La permanencia no está lograda. Lo más peligroso ahora sería pensar que es así y relajarnos. Si cometemos ese error, podemos meternos en apuros».

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