
El Athletic sigue apático. Y en esta ocasión no sirve la excusa del cansancio. Más bien la falta de acoplamiento de los jugadores. Ayer cayó frente a un Girondins superior que jugó a rachas y supo buscar los puntos débiles de los rojiblancos para llevarse el amistoso de San Juan de Luz.
Tras sortear sin éxito los 'Alpes'. el cuadro de Caparrós se plantó en el duelo contra los galos con algunas cosas por demostrar, aunque fuera con lo menos habituales. El equipo francés, tercero en su Liga, era una buena piedra de toque para comprobar si los bilbaínos habían logrado superar el trance de caer ante los cuatro grandes. Era, en suma, un choque con mucho que ganar y poco que perder. Caparrós, fiel a su estilo, prefirió reservar a la mayor parte de los titulares para que se recuperen, tanto física como psicológicamente, del esfuerzo que les supuso la última parte del calendario, incluida la clasificación para la final de Copa.
El de Utrera no quiere sorpresas de última hora -en forma de lesión- de cara a los trascendentales próximos compromisos oficiales. Y por eso fueron los hombres con menos minutos y algunos del filial los que se midieron al conjunto de Laurent Blanc, que tampoco llegó con todo su potencial. Tenía cinco internacionales con sus respectivas selecciones y varios lesionados. Fue el encuentro de las oportunidades. Uno más. Un partido para que algunos bilbaínos volvieran a reivindicarse, y en caso de hacerlo bien, disponer de algún minuto más en Liga, y para que otros cogieran ritmo de juego que no se obtiene sólo con lo entrenamientos y viendo los partidos desde la grada.
Asfixiar al rival
Ante esta situación costó que las maquinarias de ambos equipos comenzaran a engrasarse. El Athletic propuso un juego con las líneas adelantadas para tratar de asfixiar a su rival y el Girondins lo aceptó en busca de los contragolpes. Sin embargo la conexión Toquero-Íñigo Vélez, como es normal por la falta de costumbre, se mostró bastante oxidada. Los galos necesitaron un cuarto de hora para despertar ante la buena disposición vizcaína, pero pronto surgió la velocidad de Bellion y Gouffran, que pusieron en entredicho a la defensa en un par de ocasiones. También si vio pronto que Gurpegui no podía él solo con el centro de campo francés, porque Iturraspe no encontraba su sitio.
Pero fue un saque de falta directo desde fuera del área el método empleado por los de Blanc para adelantarse. Y poco después una internada de Gouffran a punto estuvo de significar el segundo. Los rojiblancos tardaron en reaccionar. Toquero, que rapiñó un balón suelto, dribló al portero y provocó penalti. Gabilondo empató. Efímero. El Girondins tenía recursos para volver a castigar a los de Caparrós que comenzaron a notar su falta de ritmo. Y lo hizo a la media hora con una buena triangulación por la derecha que terminó con un balón claro para que Gouffran fusilara.
Tras la reanudación otra ráfaga gala bastó para pillar desprevenida a la defensa, y que llegara el tercero en un mal despeje de Ustaritz. Si ya las cosas iban mal, la lesión de Gabilondo terminó por oscurecer la tarde. Luego llegó el carrusel de cambios, pero el Athletic mejoró poco. Un par de destellos de Toquero, tan luchador como siempre, fueron de lo poco salvable de un partido aburrido, que acabó con otra derrota.
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