
S e hace duro volver al lenguaje entrecortado, desmedido y agónico de la trinchera, pero no queda más remedio. Consciente del desplome de su equipo en la segunda vuelta, Joaquín Caparrós aseguró el sábado en la sala de prensa del Madrigal que al Athletic le quedan diez finales. ¡Final! Con la ilusión que nos había hecho olvidar la dichosa palabrita -o mejor dicho, con lo felices que éramos pudiendo reducir su significado a la cita con la gloria del próximo 13 de mayo en Mestalla-, ahí la tenemos de nuevo, inquietante como un expediente de regulación de empleo, retratando nuestras miserias, copando las conversaciones, las declaraciones, las crónicas ... Y lo peor de todo es que no podemos quejarnos. Más allá de algunas zancadillas por parte de los árbitros, la realidad es que el Athletic se ha ganado a pulso su regreso al lado oscuro de la Liga.
Convertidos desde ayer en el peor equipo del campeonato en la segunda vuelta, los rojiblancos han dilapidado en nueve jornadas el magnífico colchón de puntos que lograron en la recta final de la primera vuelta. Como los números se olvidan con facilidad y la andadura liguera del Athletic es una versión supersónica del Dragón Khan, conviene hacer un poco de memoria. Recordemos, por ejemplo, los tres momentos que definen por sí solos el tortuoso y decepcionante camino de los bilbaínos en la Liga. El primero sería la jornada 12. Tras caer en La Coruña, el Athletic se encontraba en puestos de descenso y presentaba unas cifras como para salir corriendo y no parar hasta Utrera: 9 puntos, con 13 goles a favor y 23 en contra.
El segundo hito sería la jornada 19. Los rojiblancos terminaban la primera vuelta con una emocionante remontada ante el Valencia en San Mamés que ponía la guinda a una magnífica racha. El equipo, tras cosechar cinco victorias y dos empates en siete partidos, había escalado hasta el noveno puesto y se había distanciado del descenso la friolera de 11 puntos, los suficientes como para no pensar ya en la salvación y concentrarse en la Copa. Eso creíamos. El tercer momento es hoy, cuando el equipo bilbaíno, tras acumular seis derrotas, dos empates y una única victoria (y de chiripa) en una nefasta segunda vuelta se ha situado a dos puntos del descenso, dentro de un grupo de siete u ocho equipos que juegan mirando por el retrovisor al puesto 18. La estadística de los goles ayuda a entender los agobios del Athletic: 37 a favor y ¡48! en contra, un dato éste último que convierte a los leones en el segundo equipo más vulnerable de la Liga.
Los números dibujan un cuadro muy realista del Athletic, un grupo incapaz de mostrar un mínimo de regularidad. No se trata de algo nuevo, por otro lado. La pasada temporada sucedió algo parecido. Parece claro que Joaquín Caparrós sigue sin dar con la tecla que permita al Athletic convertirse en un equipo bien cosido, predecible y regular, capaz de ofrecer un rendimiento alto de forma continuada. De hecho, ni siquiera en la Copa, el gran éxito de la temporada, han conseguido los rojiblancos ofrecer una linea consecuente de juego y resultados. ¿O tiene algo que ver el partidazo monumental contra el Sevilla en semifinales con el lamentable choque en cuartos ante el Sporting?
La cosa puede ser todo lo emocionante que se quiera, pero da un poco de miedo. Caparrós lleva más de año y medio y cada partido del Athletic sigue siendo todavía una moneda al aire. La defensa es un coladero y la delantera se limita a Llorente. Lo dicen las estadísticas. ¿Que el equipo lucha a muerte y tiene un público estupendo que muchas veces le lleva en volandas? Claro. Pero es que eso viene sucediendo desde hace 111 años. Que los leones rujan, en fin, se da por descontado. El entrenador debe aprovecharse de ello, pero sin olvidar que su misión va mucho más allá de poner altavoces en las fauces de la fiera. Su deber es hacerles jugar, convertirles en un bloque fiable y competitivo. Y esto es algo que, pese al tremendo subidón vivido con la llegada a la final de Copa, todavía estamos esperando. Y hay que darse prisa. La Liga aprieta. Quedan diez finales.
© EL CORREO DIGITAL,
S.L., Sociedad Unipersonal
Domicilio c/ Pintor Losada, 7 (48004) Bilbao
Inscrita en el RM de Vizcaya: Diario 229, Asiento 159, Tomo 3823, Libro
0, Folio 200, Sección 8, Hoja
BI-26064 C.I.F.: B-95050357
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución,
comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos
de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y
escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción
y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa
con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos,
a la que se manifiesta oposición expresa.
Contactar | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Mapa Web | Master El Correo