
La catarsis prosigue en el vestuario del Athletic. Limpieza de almas. La derrota contra el Real Madrid ha dejado magullado al equipo, tanto por dentro como por fuera -el ojo derecho de Toquero todavía luce un negro azulado espectacular, recuerdo de Heinze-, y los jugadores se despacharon a gusto contra Muñiz Fernández. El 'diablo del silbato', centro de las iras rojiblancas, firmó una prosaica actuación en San Mamés y desencadenó un torrente de protestas en Bilbao. Iraizoz se mostró partidario de mandarle a la 'nevera', congelarle como a Walt Disney, y Koikili confesó no haber visto «nada igual». Pero ayer habló Pablo Orbaiz para poner un punto de cordura en la emisión de juicios e invertir el cauce de las culpas. El centrocampista cerró el capítulo arbitral y buscó las claves de la 'manita' en los deméritos de su propio equipo. Abrazó la autocrítica y admitió sin tapujos que, «objetivamente, el Athletic no mereció ganar».
Orbaiz rechazó amortiguar el peso de la derrota en la labor de los 'hombres de negro'. Pitaron mal, fatal, para el juzgado de guardia, pero el catalizador del juego bilbaíno detectó demasiados fallos en el engranaje rojiblanco. Piezas descolocadas, fuera de sitio, tuercas sin apretar. «Tenemos muchas cosas que mejorar. No estuvimos bien y cometimos errores», reconoció ayer en Lezama nada más terminar el entrenamiento matinal. Rehusó concretar los fallos del equipo, desajustes en la armadura atravesada una y otra vez por las lanzas blancas, aunque censuró la bisoñez de la tropa que comandaba en un duelo de hombres. «Hay que tener clase y categoría suficientes para saber llevar esa clase de partidos». A su juicio, el Athletic adoleció el sábado de ambas cosas. Revolucionados, los leones se ahogaron y se perdieron en protestas y broncas.
Los hombres de Caparrós jamás estuvieron en el choque. Muñiz Fernández les agarró de las orejas y les sacó fuera del campo para llevarles a la ventanilla de las reclamaciones. Y allí mandaba un señor engominado. «El partido estaba trabado y, desde el minuto uno, fuimos incapaces de coger el ritmo. La clave estuvo en el 2-3, nada más empezar la segunda parte, y entonces nos rompimos un poco más». Con uno menos por la expulsión de Yeste, que cometió la misma imprudencia ante el Valladolid, el león se quedó sin dientes ante la pegada del Madrid. ¿Por culpa del hombre del silbato? Orbaiz dice que no. «Si pierdes por 2-5 es porque hay muchas cosas que has hecho mal. Se está hablando mucho del árbitro, que no estuvo bien y se equivocó, pero cada uno sabe en su fuero interno lo que ha hecho mejor o peor».
Centrados en la Liga
El mensaje es para el que lo quiera recoger. El centrocampista navarro estuvo correcto en todo momento y cuidó los detalles de su discurso, sosegado y sincero. Lo dijo todo sin necesidad de desvelar nada. Muchos años ante los micrófonos. Cuando se le preguntó qué conclusión sacó del partido ante el Madrid, salió con dos respuestas. Sostuvo en primer lugar que el Athletic tiene «cosas por mejorar»; y luego remató el análisis con un consejo: «Tenemos que ser realistas, rectificar y aprender». De los errores, se entiende.
Porque la segunda vuelta del Athletic, Copa al margen, es sonrojante. El equipo apenas ha sumado 5 de los 24 puntos en juego, con un balance de una victoria, dos empates y cinco derrotas. Y el peregrinaje por los 'Alpes' se está saldando con el mismo resultado que en la primera manga: cero puntos ante el Sevilla, Barcelona y Real Madrid, antes de acabar la 'tournée' de los cuatro fantásticos frente al Villarreal. «Este año no estamos acertados contra los grandes», asumió Orbaiz, que rechazó el 'efecto distracción' de la competición copera. «Estamos centrados en la Liga», subrayó.
Lo deberán demostrar el sábado ante el 'submarino amarillo', que se juega su presencia en la Liga de Campeones. «El vestuario está metido y con ganas, pero también preocupado por la ausencia de victorias. No obstante, somos capaces de ganar y de meternos en una racha positiva», lanzó un mensaje cargado de optimismo. Pablo Orbaiz prefiere no marcarse objetivos, dejar aparcada la final de la Copa, y evita hacer números para dar con los puntos que garantizarían la permanencia. «Sólo pienso en el Villarreal. Será un partido muy complicado y habrá que hacer muchas cosas bien para lograr la victoria».
En este mismo sentido se pronunció Koikili, quien recordó que «ante el Madrid estábamos todos un poco indignados, pero han pasado tres días y de nada vale seguir haciendo hincapié en este tema. Hay que centrarse en el partido del sábado ante un rival potente», en alusión al Villarreal. A diferencia de Orbaiz, el lateral sí considera que la Copa alteró el comportamiento del equipo en la Liga. Evocó la eliminatoria ante el Sevilla. «Afloraron las sensaciones que no se vivieron desde hace mucho tiempo, y quizás algunos futbolistas de esta plantilla no las vuelvan a sentir». Pero abogó por olvidarse de momento de la final ya que, en su opinión, «no está todo hecho hasta el 13 de mayo». Los puntos siguen estando en juego.
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