
El Athletic luchará hasta el último suspiro para intentar trasladar al Santiago Bernabéu la final de Copa del Rey ante el Barcelona. Lo anunció ayer en Lezama su vicepresidente primero, Joseba Inchaurraga, quien insistió en que el aforo del estadio de Mestalla -55.000 espectadores- es a todas luces escaso para atender la previsible avalancha de demanda de entradas por parte de la masa social rojiblanca. Han sido 25 años de espera y nadie quiere perderse la histórica cita del próximo 13 de mayo, un éxito deportivo que la junta directiva deberá administrar correctamente a nivel institucional para que la distribución de las localidades, ya de por sí complicada, no se convierta en un problema de envergadura.
«Todavía no es fijo que el partido se dispute en Valencia», afirmó rotundo Inchaurraga durante la presentación de la Copa Coca-Cola. «Nosotros seguiremos intentando cambiar la sede mientras exista una mínima posibilidad. No tenemos nada en contra del Valencia ni de su ciudad. Es un sitio estupendo y mantenemos una gran relación con la directiva del club, pero es un problema para nosotros por su aforo», añadió. Previsiblemente las dudas se despejarán a lo largo de la próxima semana, ya que la fecha de la gran final se acerca y hay que poner los preparativos en marcha.
Si el escenario del encuentro es la capital del Turia, el Athletic recibiría 20.000 entradas. Pero si las gestiones de Ibaigane dan sus frutos y el choque se disputara en el templo blanco, llegarían a Bilbao 32.000, un número que, aunque también insuficiente, estaría más acorde a las expectativas de la entidad rojiblanca y de la afición.
Inchaurraga, peso pesado de la directiva y un hombre experimentado en las actividades negociadoras, aseguró que el trabajo para lograr un traslado de escenario no sólo corresponde al Athletic, sino que «debe ser en conjunto, entre varias bandas: el Barcelona (que no ha puesto reparos), el Valencia (que mantiene un mutismo absoluto) y la Federación».
Hasta el momento, la postura de la máxima institución del fútbol español ha sido inamovible. La final se jugará en Mestalla y, «salvo un argumento de fuerza mayor» ajeno al aforo, como advirtió su portavoz, Jorge Carretero, la resolución adoptada hace ya meses es inapelable. La opción que barajan Fernando García Macua y sus colaboradores es compensar al Valencia por el dinero que dejaría de ingresar en el caso de que la cita se llevara a Madrid. Esa cantidad la pagarían conjuntamente el Athletic y el Barça, cuyos contactos siguen vivos desde la reunión entre Macua y Laporta celebrada en los prolegómenos del encuentro de Liga del pasado fin de semana.
Otra posible contrapartida sería que el campo del Valencia acogiera el próximo día 28 el partido clasificatorio para el Mundial de Sudáfrica entre España y Turquía. En Ibaigane, entretanto, se trabaja a marchas forzadas. «Cuando tengamos el tema elaborado será el momento de planteárselo a la Federación, pero sin tardar mucho tiempo porque sólo faltan dos meses», declaró el número dos de la directiva.
Frentes abiertos
La junta mantiene varios frentes abiertos y ha recurrido a las más altas esferas políticas del país para obtener lo que parece un imposible. De forma paralela, ha solicitado el apoyo de diferentes partidos para establecer cauces de comunicación con las instituciones valencianas y el Consejo Superior de Deportes. Antonio Basagoiti, presidente del PP vasco, conversó el miércoles con el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y ayer lo hizo con la alcaldesa Rita Barberá. Sus gestiones, sin embargo, se presentan complicadas ya que la ciudad se volcará en la organización de un evento que puede reportarle importantes beneficios.
El Athletic, por tanto, agotará todos los cartuchos para que el peregrinaje en primavera sólo llegue a Madrid. «Nos debemos a nuestros aficionados y ellos necesitan un mayor aforo que el Valencia no proporciona. No nos imaginamos que haya tanta gente que no pueda ver la final por falta de localidades», señaló Inchaurraga, quien reiteró que el número de entradas que recibiría el club rojiblanco sería «absolutamente insuficiente para poder responder a la ilusión que tiene nuestra gente. Creo que esto lo tienen que entender todos, y creo que desde Valencia también lo entienden».
Haya cambio de sede o no, los responsables de Ibaigane todavía no se han planteado cómo gestionarán el reparto de las localidades entre los socios y el resto de seguidores. El vicepresidente aclaró en este sentido que aún no se ha creado una comisión específica para ello, aunque sí existe otra social que ya trabaja desde el lunes en algunos pormenores de la final. «Existen otras muchas cosas en las que trabajar antes que ponerse con las entradas», manifestó Inchaurraga.
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