
El champán esperaba en el frigorífico desde hace 24 años. Poco acostumbrado a celebrar éxitos, en el vestuario del Athletic nadie había reparado en el cava. Estaba en el hotel Carlton, lugar de concentración del equipo y en el que celebró con una cena la proeza de volver a una final de Copa.
La plantilla del Athletic vivió su día de mayor gloria. Todos juntos, hasta el punto de que hasta los futbolistas no convocados se presentaron en el cuartel general con los 16 elegidos para la gloria por Caparrós. «Ha sido un gesto que demuestra la unidad de este vestuario», elogió el utrerano.
Desde las habitaciones, los futbolistas miraban extrañados por las ventanas. «Allí estaban centenares y centenares de aficionados animando. Ha sido impresionante», resumió Fran Yeste.
Toquero y Koikili compartieron habitación. Mataron el rato charlando de lo que cambia la vida. «Hace año y medio los dos estábamos en el Sestao. Nos hemos dicho ¿quién nos iba a decir que íbamos es jugar una semifinal de Copa?», relató el lateral izquierdo. Fueron además protagonistas. «El 3-0 es lo más emocionante que me ha pasado en la vida», indicó el atacante. Era el primero que anotaba en el Athletic y lo celebró a su estilo, imitando a John Cena, su ídolo del 'pressing catch'. Se arrodilló y movió su brazo extendido hacia todos los espectadores. Y tanto que la vida da vueltas. Uno de los gritos de guerra de los hinchas al concluir el partido era 'Ari, ari Toquero lehendakari'.
Cinco minutos antes de que se señalara el final, los no convocados aparecieron por el túnel de vestuarios. Saltaban como los hinchas y estaban esperando que Mejuto diera por concluido el encuentro para irrumpir en el césped a celebrarlo con sus compañeros.
La invasión de público obligó a los jugadores a tomar el camino del vestuario en una especie de 'sálvese quien pueda'. «Queríamos celebrarlo en el campo dando unas vueltas, pero no ha podido ser», dijo David López. Los pesos pesados del vestuario decidieron entonces que la mejor forma de festejar el éxito era salir al palco.
Allí aparecieron los jugadores en torno a las diez y cuarto de la noche. Se dieron y recibieron felicitaciones. Comenzaron a saltar en cuanto el público comenzó a gritar «que bote, que bote San Mamés». Ebrios de euforia, algunos jugadores lograron quitar el pantalón a Koikili. El gesto era una alusión a la forma del lateral de festejar en El Molinón el acceso a las semifinales, cuando se quedó en canzoncillos ante los aficionados rojiblancos. Sus compañeros tuvieron el éxito que no lograron los hinchas antes en el césped. «En el campo me querían quitar las botas y el pantalón. He tenido que sujetarlo fuerte para impedirlo», bromeó.
Con los futbolistas encima de la jardinera, un aficionado, con la bandera ¡Aupa Athletic! de EL CORREO como capa, alcanzó la zona con una gran réplica en papel de aluminio del trofeo de la Copa. A la mayor parte de los jugadores tocar un trofeo antes de ganarlo no les gusta, porque creen que da mala suerte. Por eso, la gran mayoría eludieron hacerse con él, aunque Gabilondo y Ocio se se animaron y lo alzaron.
Lágrimas en el vestuario
El vestuario fue el lugar de mayor intimidad en la celebración. Allí se vieron lágrimas en los ojos de varios futbolistas, según el relato de Caparrós. «Hasta jugadores no convocados derramaban lágrimas de alegría», relató el técnico. «A todos se les veía muy emocionados. Los más veteranos porque alcanzan por fin una final y los más jóvenes porque muchos de ellos estuvieron en las gradas animando al equipo en la última semifinal», perdida en la tanda de penaltis en 2005 ante el Betis.
La fiesta no acababa nunca. A las once y cuarto de la noche los jugadores comenzaron a entrar en el autobús, aparcado junto al solar sobre el que se construirá el nuevo campo. No había forma de poner en marcha el vehículo. Los aficionados lo rodeaban y coreaban el nombre de los jugadores. Dentro, los futbolistas botaban y seguían con su fiesta.
«No me podía imaginar esto. Es lo más grande. Todo es maravilloso. Es el día más feliz para todos nosotros. Ahora vamos a celebrarlo», dijo Javi Martínez. Joaquín Caparrós, consciente de que la fiesta sería por todo lo alto, tuvo un detalle con la plantilla. El entrenamiento de hoy será a las siete de la tarde.
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