
Durante los últimos 24 años, el Athletic ha sido una sombra de sí mismo en la Copa, un torneo incrustado en su código genético y cuya final ha alcanzado en 35 ocasiones. Hoy aspira a volver a conocer la grandeza y elevar la cuenta a 36.
Los aficionados llenarán hoy San Mamés. Decenas de miles de hinchas del club seguirán por televisión el encuentro. Todos esperan una proeza rojiblanca que refleje el carácter del equipo y le devuelva su orgullo y tradición.
Esa sed acumulada de triunfos puede ser un lastre para el equipo de Joaquín Caparrós, que se mide a un rival con tablas como pocos en estos partidos de cara y cruz. Con ese análisis en la cabeza, el técnico quiso ayer dar más importancia al aspecto festivo del choque que a lo que hay en juego. «Salgamos con confianza y a disfrutar del gran ambiente que se vivirá y de la posibilidad de disputar un partido de esta envergadura», pidió ayer a sus futbolistas como forma de exorcizar los nervios.
Gran aficionado a los toros, el utrerano da por hecho que «al principio nos costará meternos en el partido». Será, advierte, como cuando un diestro ve salir a un miura por la puerta de toriles. «Al principio ves los cuernos y te asustas, pero luego te metes en faena y disfrutas».
Entre la ida del Pizjuán y la vuelta de hoy han transcurrido cuatro semanas, tiempo en el que Caparrós ha hablado hasta la saciedad de la importancia que tendría para el club, los jugadores, la afición y él mismo llegar al partido de Valencia el próximo 13 de mayo. Por este lado, el entrenador no tenía mucho más que aportar ayer. Apenas, un último llamamiento a la afición. «Sabemos que nos va a dar su calor».
El último repaso
Como cualquier estudiante ante el examen decisivo, aprovechó el último día para repasar los aspectos esenciales del temario, los que van a decidir si aprueba con nota o suspende. La lección imprescindible es la defensiva. «Vamos a tener nuestras opciones de marcar. Por ese lado hay que estar tranquilos. Lo importante es no recibir goles del Sevilla. Si logramos no encajar, tenemos muchísimas posibilidades de llegar a la final».
Bajo este prisma, Caparrós considera también sustancial que su equipo no caiga en un pecado de exceso de ansiedad. El entrenador tiene muy fresco lo sucedido la pasada campaña ante el Racing en los cuartos de final. Su equipo fue capaz de neutralizar en 20 minutos el 2-0 que traía de la ida, pero el ansia desbocada por derribar a los cántabros le pasó factura y provocó el letal 3-3. «No nos conviene un intercambio de golpes. El Sevilla ahí es superior. Lo que debemos de hacer es jugar con corazón, pero a la vez con la cabeza fría. Si nos hacemos con la posesión de la pelota debemos madurar el partido hasta conseguir ganarlo».
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