
Lleva toda una vida esperando. Joaquín Caparrós afronta ante el Sevilla su cuarta semifinal de Copa. Hasta el momento, todas las tentativas han concluido en decepción. «Por unas cosas o por otras siempre me he quedado en el ¡uy!. No sé si la Copa me debe algo, pero lo que sí es cierto es que se trata de un torneo que me hace una tremenda ilusión». El utrerano se pone cómodo en el sofá en el que concede las entrevistas en Lezama y en su rostro se enciende una expresión soñadora. «¿Qué haría si gano el torneo? Soy capaz de llevar la gabarra a hombros», suelta entre carcajadas.
Caparrós dice que esta competición le fortalece el espíritu. «Siempre le he dado mucha importancia a la Copa y tengo la suerte de estar en un club que piensa igual». El preparador mira por el retrovisor y evoca los partidos en San Mamés ante el Hércules, primera eliminatoria de la pasada campaña, y Recreativo, estreno en la competición en este curso. «A esas alturas del torneo, la mayoría de los partidos se jugaban en campos vacíos. En San Mamés, sin embargo, las entradas fueron extraordinarias. Son circunstancias que marcan mucho a los jugadores. Todos lo interpretamos como un mensaje que lanzaba la afición, hambre de Copa».
La primera semifinal de Caparrós fue en el curso 2003-04. Es la que más semejanzas presenta con la situación actual. Entrenaba al Sevilla, que disputaba su segunda campaña en Primera tras el regreso desde el pozo. Como ahora el Athletic, la hinchada tenía la piel curtida después de años de sinsabores. «La ciudad estaba emocionada y volcada con el equipo».
En la ida, el Sevilla firma una gran primera parte en el Bernabéu, pero se viene abajo en la segunda. «Un par de lapsus nos costaron goles de Solari y Raúl». La medida de un equipo la da el nivel del rival que le doblega. Y aquel Madrid, dirigido por Carlos Queiroz, reunía a una constelación de estrellas: Roberto Carlos, Zidane, Beckham, Figo, Ronaldo, Raúl... Aquel equipo aspiraba, cuando se encontró con el Sevilla, al triplete, aunque perdió la final de Copa con el Zaragoza y se desplomó como un castillo de naipes para quedarse sin nada.
El sueño de la remontada
En la vuelta, en el Sánchez Pizjuán se creó un ambiente que define como «terrorífico». El estadio lleno en el convencimiento de que el Sevilla remontaba. La ilusión se disparó cuando Antonio López anotó el 1-0 a los 45 segundos. Iturralde González, el árbitro, expulsó a Zidane poco antes del descanso «por un tema con Pablo Alfaro», una forma fina de decir que el francés cayó en la provocación del central.
Al poco rato de la segunda parte le tocó el turno de irse al otro puño de acero de aquel Sevilla, Javi Navarro. El éxito exige fortaleza mental, esfuerzo y determinación. Todo esto lo tuvo el Sevilla. «La situación se igualó. Transmitimos peligro y seguridad defensiva, lo que siempre buscas, pero nos quedamos con la miel en los labios». Le faltó el último componente, la suerte.
Dos campañas después, Caparrós se vio en las mismas. Ésta vez con el Deportivo, al que había llegado en ese curso 2005-06. En el camino de los gallegos habían quedado Valencia y Osasuna. La ida, en Montjuic, comenzó de forma inmejorable, como le sucedió al Athletic en el Pizjuán. Rubén, de penalti, adelantó a los coruñeses. Otra vez una reanudación como lastre. «En la segunda parte anduvimos mal y no supimos manejar el partido». Luis García (penalti) y Pandiani marcaron».
En la vuelta, el Deportivo apretó, pero no pudo superar a Iraizoz, portero de aquel Espanyol. «Hicieron un partido defensivo magnífico».
Si esta vez ha resultado insufrible esperar un mes entre la ida y la vuelta, ¿qué decir tiene de lo que sucedió entonces?, cuando entre la ida y la vuelta transcurrieron dos meses. «Fue una faena, como lo de esta vez. Si la Federación quiere dar importancia a la Copa, la vuelta hay que jugarla a la semana, con todo el mundo caliente».
El tercer intento fue el más frustrante. La campaña siguiente el Deportivo se encontró con el Sevilla en la semifinal. La ida dejó resuelto el asunto. El 0-3 provocó la herida que provocó finalmente la marcha de Caparrós de La Coruña. «Se generó mucha polémica porque se dijo que había tirado la Copa, pero no fue así», evoca. Por lo que a él respecta, dice tener la conciencia tan limpia como la de un recién nacido. «Ahí está el equipo, en los archivos. El único cambio fue meter a Barragán por la derecha». En la vuelta, como era de prever, el Deportivo se entregó. Otro 3-0 y el Sevilla a la final, que ganó al Getafe.
Un gesto de rabia
Caparrós no quiere que sus antecedentes se tornen en un problema insoluble. En estos momentos ha encontrado algo a lo que agarrarse. «En todas las eliminatorias, el equipo ha tenido un gesto de rabia en situaciones adversas. Con el Recreativo nos igualaron en la vuelta y supimos marcar el gol que nos clasificó. Con Osasuna, arrancamos en el último instante un valioso empate en el Reyno de Navarra. A ver si nos sucede lo mismo con el Sevilla...»
En estos momentos, el recuerdo más presente en el partido de vuelta de cuartos de final ante el Racing la pasada campaña. A los veinte minutos, su equipo ya había neutralizado el 2-0 que traía de Santander. «Nos faltó madurez para manejarnos en una situación inmejorable porque a esas alturas de partido los que tenían un problemón eran ellos».
Su obsesiva preocupación es que no suceda lo mismo. «Debemos salir convencidos de que podemos hacerlo, pero sabiendo manejar nuestro estado de ansiedad, porque el Sevilla es un equipo que sabe desenvolverse en estas situaciones. Está acostumbrado a las finales y debemos salir convencidos de que debemos estar muy puestos los 90 minutos. No es sólo cuestión de salir a tope, sino de jugar con cabeza. Esperemos que lo del Racing nos haya servido de experiencia».
© EL CORREO DIGITAL,
S.L., Sociedad Unipersonal
Domicilio c/ Pintor Losada, 7 (48004) Bilbao
Inscrita en el RM de Vizcaya: Diario 229, Asiento 159, Tomo 3823, Libro
0, Folio 200, Sección 8, Hoja
BI-26064 C.I.F.: B-95050357
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución,
comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos
de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y
escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción
y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa
con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos,
a la que se manifiesta oposición expresa.
Contactar | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Mapa Web | Master El Correo