
Lo nunca visto. Toda Vizcaya se ha enfundado la camiseta del Athletic. La expectación se ha disparado y nadie concibe la derrota. Ni el niño de cinco años que quiere un flequillo como Yeste ni el jubilado que atesora los cromos de Zarra. ¿Ya podrán dormir bien los jugadores del Athletic la noche del martes? ¿Es posible sobrellevar airosamente tanta presión? El hambre de gestas que sufre la afición clama al cielo: ya son 25 años sin ningún título y parece que el ayuno, por fin, puede llegar a término. Menuda responsabilidad. O tienen los nervios de acero o no hay forma de librarse de las mariposas en el estómago. Después de todo, son hombres de carne y hueso.
Para hacerse a la idea de cómo afecta este ambiente al equipo, EL CORREO ha charlado con tres expertos en motivación: José María Amorrortu, ex entrenador del Athletic y ahora responsable del fútbol cantera del Atlético de Madrid; Jon Iriberri, técnico de Deportes del Gobierno vasco, y Tomás Gutiérrez, psicólogo especialista en el trato con grupos. A la vista del sentir popular, todos ellos lo tienen claro: «La mejor manera de verbalizar tanta emoción es repetir 'vamos a ganar', 'vamos a ganar'...». Es decir, nada de 'tenemos que ganar', una consigna que sólo lleva a la angustia o la depresión.
Jon Iriberri apunta, para más señas, las líneas maestras de la estrategia ideal: «Hay que transmitir convicción a los jugadores y no abrumarles con el peso de la obligación. ¡Si es que no tienen ningún deber ni necesidad de ganar! Pero, hombre, está claro que lo van a conseguir... La mejor manera de afrontar los desafíos es convencerse, estar seguro de que puedes hacerlo». En definitiva, pase lo que pase el miércoles, que nadie diga que flaquearon los ánimos.
Líder espiritual
Desde Madrid, Amorrortu no puede evitar echar la vista atrás. Son tantos recuerdos... Como aquel partido de 1995 contra el Rayo Vallecano, «cuando luchábamos por mantener la categoría». Por aquel entonces, los aficionados sudaban sangre y a más de algún delantero le salieron más canas. Pero eran una piña. Unos y otros.
«La cohesión es fundamental. Yo diría que es la marca de la casa, el espíritu del equipo. Al vivir momentos como los de ahora, te viene todo a a la cabeza. ¡Eso es el Athletic! Un club cargado de situaciones emotivas que se transmiten de generación en generación. El miércoles será un día para guardar en la memoria. Otro momento imborrable», asegura Amorrortu con pasión. Como la jornada sin colegio que muchos niños gozaron de lo lindo, en aquel lejano 1984, porque los profesores tampoco querían perderse la bajada de la gabarra por la ría. Una temporada de doblete, Copa y Liga. Qué tiempos.
Ahora la energía positiva que electriza el ambiente invita a soñar con la victoria. También a los propios jugadores aunque, como es lógico, ya habrá alguno que se sienta desbordado. Jon Iriberri reconoce que eso es lo más normal del mundo: «Como ante cualquier reto de la vida, hay distintas maneras de reaccionar». Mientras unos vean la oportunidad de escribir una página gloriosa, otros tendrán miedo de no estar a la altura de las circunstancias. Una fractura en el equipo que el Athletic no se puede permitir. «El papel de los 'líderes espirituales' será decisivo. El estado de ánimo se contagia y ya veremos qué termina dominando en el campo».
Gente como Orbaiz, Yeste o Iraola suelen llevar la voz cantante en el vestuario y, ahora más que nunca, les tocará dar el do de pecho. «Los tres son profesionales con una gran resistencia. No se puede ser líder si no se transmite confianza y seguridad», subraya Iriberri. Sólo cuando se mantiene la cabeza fría, se puede pensar con claridad. En 90 minutos hay que solucionar la papeleta y eso se traduce en goles. No hay vuelta de hoja. Todo el mundo conoce su misión, y por eso la responsabilidad es altísima. Nadie se escaquea. Así que más vale respirar hondo y no agobiarse antes de tiempo. O sea, no cavilar demasiado.
Como apunta el psicólogo Tomás Gutiérrez, «en las concentraciones conviene que haya mucha actividad, que se les mantenga con la mente ocupada pero sin dar demasiadas vueltas al encuentro del miércoles». Las especulaciones agotan y ellos han de reservarse para el partido. «Estos chicos saben perfectamente cuáles son sus posibilidades. Una vez en San Mamés, debe imponerse el sentido de la realidad. No hay que desbocarse, ni de un lado ni de otro. Tanto si se peca de optimismo como de pesimismo, el físico se resiente», advierte Gutiérrez. El estrés puede elevar peligrosamente el nivel de tensión muscular y hacerles perder el control, bien por arriesgarse demasiado o por no saber reaccionar. Entonces se corre el riesgo de sufrir lesiones o ganarse a pulso la expulsión.
Menos móvil estos días
«Así que, insisto, sosiego. Y yo también recomendaría a los jugadores que estos días reduzcan el uso del móvil. Lo mejor es que tengan un contacto con el exterior atenuado, sólo con los familiares más cercanos», añade el psicólogo. En definitiva, ante la locura que se ha desatado en toda Vizcaya, es recomendable tomarse un respiro. Desde el Palacio Euskalduna, hasta los balcones de Gernika y los cochecitos de bebé, no hay rincón donde no luzcan los colores rojiblancos. Normal que en Bilbao los turistas saquen más fotos de Don Diego López de Haro con bufanda que del propio 'Puppy'.
Amorrortu reconoce que las cosas han cambiado mucho desde que debutara en los años 70 como jugador. «Ahora hay más presión. En la calle, había mucha emoción pero se vivía de otro modo. Todo era más familiar. Los medios de comunicación no estaban tan pendientes de nosotros». Eso sí, no hay ni asomo de nostalgia en su voz. El siglo XXI marca sus propias reglas y no le cabe la menor duda de que «las generaciones más jóvenes se encuentran sobradamente preparadas para afrontar lo que se les ponga delante». No hay alternativa, hay que adaptarse.
Aunque, claro, el panorama siempre es el mismo a la hora de la verdad: «Cuando saltas al campo, toda la afición está pendiente de ti, de cada gesto, de cada movimiento...; en esos momentos sólo importa darle una alegría a la gente». Máxime cuando se trata de la Copa del Rey, «la competición bandera del Athletic». ¿De verdad se logrará la Copa vigésimo cuarta? Quién sabe. Primero habrá que ganar la semifinal. Y si no... Pues ya lo dice el psicólogo Tomás Gutiérrez: «Si los chicos se dejan la piel, todo San Mamés les aplaudirá como héroes, la afición del Athletic es así». Desde luego, apoyo no les falta a los leones.»
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