J uan Bas me ha prestado una colección de magníficas películas antiguas. Una de ellas, 'El buscavidas', tiene para los dos un particular significado. Para Juan porque le gusta mucho el término, lo usa a menudo en su conversación, y para mí porque la citaba de pasada en un cuento titulado 'Andar por Bilbao'. El narrador en primera persona de aquel cuento es un adolescente que viene una o dos veces al año a la ciudad y la recorre deslumbrado, lo que procura disimular para parecerse a quienes caminan por las calles con naturalidad. Callejea sin rumbo, con cuidado de retener pistas para la vuelta, mirando los nombres de las calles, los escaparates de las tiendas de discos,. todo le llama la atención. Al fin, se mete en un mundo tan mítico como la propia ciudad, los billares del Salón del Automático. Bajando las escaleras, se figura en el garito donde jugaron sus partidas memorables Eddie Felson El Rápido y El Gordo de Minnesota, en 'El buscavidas'. Hay quien me habla todavía de aquel cuento, y se pone nostálgico al recordar su propia adolescencia, las estupendas horas muertas que pasó en el Salón del Automático.
Llevo unos días relacionando la película 'El buscavidas' con el partido del Athletic ante el Sevilla, el de Copa, el partido de la temporada y de las últimas temporadas. Paul Newman / Eddie Relámpago, se gana la vida desplumando paletos cada día en un pueblo distinto. Entra en los billares y se pone a jugar solo, haciéndose el distraído. Bebe más de la cuenta, se pone bocazas, da tropezones, finge que el whisky está a punto de tumbarlo y, como ya se estarán figurando, quienes acaban con el ánimo y la cartera por los suelos son los sucesivos campeones comarcales de billar que se deciden a jugarse la pasta. Pero Eddie es un superclase y no se conforma con la vida que lleva. El billar no es sólo un juego y un medio de vida, sino también un camino de perfección. Tiene un sueño, ganarle al Gordo de Minnesota. No es un sueño de dinero, sino de gloria. En eso está acertado, pero no lo está en algo mucho más importante, que resulta definitivo. El enfrentamiento no es sólo al billar. Compiten, sobre todo, en concentración, resistencia y determinación. Eddie Relámpago piensa que juegan para ver quién tiene más clase. Se equivoca, juegan para ver quién tiene más voluntad. En la primera partida Newman/Eddie va ganando, pero gasta mucha energía en copas, en bravuconadas, en hablar con todos, en lucirse. Son las tantas de la madrugada cuando el Gordo de Minnesota se retira un instante y vuelve aún más arreglado de lo que ya estaba, impecable. La partida no ha hecho más que empezar. El Gordo, con más años y más kilos, vapulea a un jovencísimo Newman, que tiene mejor técnica y aparentemente está más en forma. El Gordo acaba con él por agotamiento. No es tan bueno al billar, pero es un campeón de la voluntad. Nunca duda de su victoria. No gasta pólvora en salvas, no deja ni un instante de estar a lo que está, pendiente de cuanto sucede en el tapete, de su aspecto, de que cada uno de sus gestos muestre una inquebrantable seguridad en la victoria. Incluso cuando le va mal, al principio, está convencido del resultado final. Hay otra segunda partida en la película, simétrica, donde las cosas cambian porque Newman / Relámpago ha bajado a los infiernos, y vuelve de ellos con la determinación y la voluntad necesarias para vencer.
Bueno, ya se estarán figurando que si les hablo de esto no es porque el Sevilla me parezca un paleto a desplumar, ni el partido del sábado pasado, ese ensayo general con suplentes, un señuelo para que se relajen y descuiden los campeones comarcales de billar. No, el partido del próximo miércoles va a ser tan memorable como las dos partidas de Eddie Relámpago y El Gordo de Minnesota. Lo que quería decirles es que, en mi opinión, en ese partido, lo decisivo para conseguir la victoria no va a ser la clase, sino la voluntad. La victoria será difícil y trabajada, como lo son todas las hazañas. Por eso permanecen en la memoria. Los jugadores del Athletic van a saltar al campo con la concentración, la voluntad y la determinación del Gordo de Minnesota en la primera partida y de Eddie Relámpago en la segunda. Nada va a distraerles de su propósito. Van a tumbar al Sevilla por agotamiento.
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