La fiesta terminó en derrota, pero ellos sí estuvieron a la altura. Minutos después de la conclusión del partido todavía seguían allí, animando a su equipo. Fueron 4.000 los seguidores rojiblancos de muchos puntos de España los que se acercaron hasta Pucela para apoyar unos colores que sienten de verdad. Aunque en esta ocasión más de uno se llevara un disgusto por la derrota de su equipo en el recinto vallisoletano.
En el Nuevo José Zorrilla no hay lugar específico para la afición rival. No cuando juega el Athletic. Sus aficionados convivieron con los blanquivioletas sin problemas. Incluso, por momentos, animaron más que ellos. El apoyo a los jugadores de Caparrós fue incondicional. El tradicional 'Athletic beti zurekin' (Athletic siempre contigo) se oyó claro desde los distintos puntos de las gradas. Luego llegaron otros cánticos. El mítico 'Athleeetic, Athleeeetic' o el 'Pucela es rojiblanca' y '¡Que bote San Mamés!'.
Los mismos gritos se reprodujeron varias horas antes por distintas zonas de la ciudad. La zona de la Catedral, de Parquesol y sobre todo de la Plaza Mayor fueron los puntos elegidos por los hinchas para pasar las horas previas al choque. Los procedentes de Bilbao habían tenido que cubrir cerca de tres horas de autobús, con parada para tomar un cafe incluida, y su llegada se produjo en torno al mediodía.
En un bar de Buniel se detuvo una parte de la familia Fernández Irazabal. Dos matrimonios con sus respectivos hijos y los abuelos. Los más pequeños, de seis meses. Eso sí, vestidos de rojiblancos. «Es la primera vez que salimos todos juntos para seguir al Athletic. Hay que meterles el gusanillo de viajar desde pequeños y este es un buen campo para empezar a ir. La trayectoria del equipo también ayuda, porque aquellas ligas y copas quedan muy lejos», señalaron a este periódico.
No fueron los únicos, porque minutos más tarde llegó un minibús con los integrantes de la Peña Athletic de Gibaja (Cantabria), pero a lo largo de trayecto hasta Valladolid se pudieron ver más autobuses parados en las zonas de servicio. Una vez alcanzado el destino, llegó la hora de la reunión, y una parte de la afición se decantó por abordar el centro de Valladolid.
Los miembros de la Peña Murillo de Las Arenas fueron de los primeros en llegar. Habían viajado el día anterior, «para hacer la cobertura la equipo», bromearon. «Hay mucha ilusión porque estamos con posibilidades de hacer algo, sobre todo en Copa», apuntaron. ¿Estarán contentos porque el guipuzcoano ha renovado? «Por supuesto. Incluso hemos hablado con él y está encantado. Nos ha dicho que en la próxima comida las chuletas corren de su cuenta», relataron los miembros de su peña.
El ambiente crece
Poco a poco el ambiente fue creciendo. A pocos metros se encontraban los miembros de la Peña el Zarpazo de Móstoles. Y es que pucela es un destino más o menos cercano para todas las agrupaciones rojiblancas. Habían venido unos 20, junto con los de la agrupación Alcalaína. E incluso habían compuesto una canción para los hombres de Caparrós: «Arriba, arriba, arriba Yeste ese balón que Ion Vélez lo prepara y Llorente mete gol», decía una de las estrofas.
Debajo de una bandera de La Gabarra de Lepe se abrigaban dos de sus integrantes, «pero de la sección de Santurtzi, porque los de Huelva están todavía a una hora de camino. Existen dos, una en Vizcaya y otra en Andalucía, y los presidentes son hermanos. Los otros han salido a las seis de la mañana», explicaron.
Los colores de un equipo como el Athletic sirven para unir aunque existan muchos kilómetros de por medio. «Ahora miramos a la parte alta de la clasificación, pero cuando estaban mal también veníamos a apoyar a nuestros colores», recalcaron.
Para las 13.30 horas la plaza Mayor de Valladolid era una fiesta. Txaro Moro y su familia quisieron unirse a ella, con la particularidad de que la mitad era del Athletic y la otra mitad blanquivioleta. «El ambiente es muy bueno y la ciudad amable», reconoció Txaro.
Haciendo esquina con la calle de Jesús, el Café Continental fue uno de los destinos de los aficionados del Athletic. Tres camareros se afanaban para atender una barra en semicirculo de reducidas dimensiones. Y es que la ocasión lo merecía. Su propietaria, Nieves Barquín, lo corroboró. «Es que son muy forofos. Para nosotros es un día señalado en el calendario y nos preparamos. Es gente tranquila. Nunca hemos tenido problemas», remarcó para dejar constancia de que la afición rojiblanca es bien recibida en las calles de la capital pucelana.
Un poco más alejados los de la Peña Bizkai Buru de Bermeo se mezclaban entre los hinchas que aprovecharon para reponer fuerzas a base de bocadillos. «Tras dos temporadas malas, ahora estamos eufóricos», apuntaron.
Era la sensación general. «Este año hay mejor ambiente porque el equipo está en una zona tranquila de la clasificación y la afición ha venido a disfrutar», concluyó el presidente de la asociación de peñas, Aitor Pereira. Sin embargo, la fiesta no fue completa y hubo que regresar con una derrota que enfría un poco los ánimos de la afición rojiblanca.
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