
«¿Ve ese campo?». Manuel Vega- Arango (70 años) señala al terreno situado debajo de su despacho en Mareo. «Ahí entrena el primer equipo. Durante años ha sufrido graves problemas de drenaje. Se llenaba de barro y estaba bacheado, pero no quedaba otro remedio que trabajar en él porque no había dinero para nada. Hasta hace poco no hemos podido hacer la obra necesaria». Y, como abstraído en el recuerdo de los tremendos padecimientos y demostrando que es consciente del valor de las cosas, concluye: «Es que costaba un dineral».
Si hay alguien que ha sido protagonista de los momentos cruciales del Sporting es Vega-Arango, historia viva del fútbol español. Llegó a su presidencia en 1976, cuando era un equipo ascensor, lo llevó a la élite, se marchó en 1986 y regresó en 2002. Durante ese tiempo, fue además el primer presidente de la Liga de Fútbol y vicepresidente de la Federación Española de Pablo Porta.
Sus partidos de tenis, deporte que practica con pasión, le mantienen en plena forma. Pero su gran combustible es haber sacado al Sporting del atolladero en el que estaba cuando regresó. «Me encontré un club muerto y para enterrar en el que nadie creía en la ciudad».
-Su llegada, en 1976, coincide con la aparición del mejor Sporting de la historia, el de los Valdés, Maceda, Uría, Cundi, José Manuel, Joaquín, Mesa, Quini... ¿Cómo recuerda aquella época?
-Tuvimos diez años fantásticos. El del regreso a Primera, 1977-78, ya jugamos la Copa de la UEFA. Conformamos el equipo con el tiempo porque el fútbol es aplicar sólo el sentido común. Fuimos subcampeones de Liga, dos veces finalistas de Copa, jugamos siete Copas de la UEFA. De jugarse con el actual sistema de clasificación, nos habríamos metido en tres Ligas de Campeones.
-Pero se quedaron sin un título.
-Nos queda la sensación de que, de alguna forma, el fútbol español nos debe un título, que somos una especie asignatura pendiente. Aquel equipo era maravilloso, pero sobre todo era una familia.
-Con Quini como gran símbolo.
-Hoy en día no tendría precio. ¿Cuánto valdría un jugador cinco veces máximo goleador y que anotaba veinte goles de media por campaña? Además, es una persona que fue un mito, pero a la vez amable, sencillo y extraordinario.
-¿Usted también se siente un mito del Sporting?
-Llegué al juvenil a los 15 años. A los 18 pasé al primer equipo y jugué de centro delantero, como se decía antes. A los 25 años me casé y me dediqué a mis negocios.
-Me refería a su balance como presidente.
-La vanidad es muy mala consejera. A los jugadores les digo que en el fútbol hay dos valores: trabajo y humildad.
-¿Por qué deja el club en 1986?
-Creía que había finalizado mi ciclo. Había sido presidente fundador de la Liga Profesional, vicepresidente de la Federación con Pablo Porta. Había que renovarse. Debían llegar nuevos aires. Además, los directivos tenemos mala fama.
-¿A qué la achaca?
-Se nos echa la culpa de todo. Es la ley del fútbol. Y, cuando las cosas van bien, se dice que es a nuestro pesar. En el fútbol español hay muy buena gente, muy buenos trabajadores y que han realizado una gran labor. No se puede tener, como España, la mejor Liga del mundo con los peores directivos.
-¿Qué consejo da a los directivos que empiezan?
-Que sean muy reflexivos, porque en el fútbol todo tiene gran repercusión. Ser directivo es un oficio que se aprende con el tiempo. Y siendo siempre humilde. En la vida hay que hablar mucho de las cosas, poco de los demás y nada de uno mismo.
-¿De qué logro está más orgulloso?
-No es mío, sino de todo un equipo de trabajo: haber sacado al club del desastre en el que se había metido.
-¿Volvió sólo por eso?
-Soy sportinguista de toda la vida. Nací al lado del campo. El Sporting es mi vida. Muchos hablan de que son sportinguistas, pero a los de verdad se les nota en los momentos duros, cuando el club los necesita. Si me piden un sacrificio, no puedo darle la espalda. Tengo unas pocas acciones. El máximo accionista es José Fernández, amigo mío de la infancia y que jugó conmigo en el Sporting. Él era presidente. Tuvo un problema de salud y lo dejó. El club se encontró en aquellos momentos con 60 millones de euros de deuda. Me pidieron que echara una mano y acepté.
-¿Cómo se encontró la casa?
-El comentario en la ciudad es que el equipo estaba muerto, que iba a desaparecer. Por eso digo que esta segunda época me hace sentirme más orgulloso que aquella anterior, aunque entonces llevamos a un equipo ascensor a la élite del fútbol español. Cuando llegué nos encontramos un equipo muerto y para enterrar, en el que nadie creía. Nosotros teníamos fe. Luchamos, encontramos apoyos en el Ayuntamiento y el Principado, y hemos llegado a un punto de estabilidad.
-¿Qué ha sido lo peor?
-Despedir gente. Fue un dolor. No nos quedó otro remedio que ir a un plan de regulación de empleo. Fue muy duro. Hubo que despedir a más de treinta personas, gente a la que yo había conocido de mi primera época. Pero cuando hay que tomar decisiones, no puede temblarte el pulso. Eso fue duro. Nos hicieron huelgas en Mareo, donde está la sede del club. Ahora en oficinas estamos ocho y diez personas. Es una estructura pequeña. ¿Cómo nos arreglamos? En lugar de trabajar doce horas, trabajamos veinticuatro.
-¿Cuál fue el problema?
-Que bajamos y nos olvidamos de una cosa esencial, en el fútbol hay que cuadrar las cuentas. Es lo que hacemos ahora. Lo primero que calculamos es cuánto ingresamos y, a partir de ahí, decidimos cuánto se puede gastar. Eso, aunque parezca mentira, no es habitual en el fútbol español, en donde las cosas se hacen al revés, primero se decide el gasto y luego se busca de dónde se ingresa. Así no se va a ninguna parte. Además, todos gastamos más de lo que debemos y, para colmo, cuando más ingresas, más gastas.
-No le quedó más remedio que aplicar un severo plan de austeridad.
-Y deja una lección, que con una economía de guerra se puede triunfar en el fútbol. Ahora cumplimos el presupuesto de forma estricta.
-Tienen, con 22 millones, el segundo presupuesto más bajo de la categoría, por detrás del Numancia.
-Pero hay una particularidad. De esos 22 millones que ingresamos, siete van para amortizar la deuda. En realidad, nuestros gastos son quince millones. Ya hemos aprobado el convenio para salir de la administración judicial, pero durante un periodo que va entre cinco y diez años deberemos pagar la deuda. Nadie controla nuestras cuentas. En estos momentos, hemos logrado reducirla a 18 millones.
-¿Y cómo lo han logrado?
-Con una economía de guerra. No era una broma. Estábamos al borde de la desaparición. Se ahorraba en todos los lados, hasta se dejaron de pagar taxis y autobuses a los chicos de Mareo.
-Apuestan además por la cantera.
-En el Sporting nunca hemos cerrado las puertas a gente de fuera. Pero la base del equipo debe ser la cantera. En estos años de sufrimiento nos hemos agarrado a ella y nos ha ido bien. Mareo ha sido parte importante de nuestra salvación. Debemos seguir por ese camino.
-¿La afición les dio la espalda en algún momento?
-Nadie creía en que el club fuera capaz de sobrevivir. En los peores años nos quedamos con ocho mil socios. Ahora tenemos 20.000 y lista de espera, pero esos 8.000 son los que nunca han dado la espalda al club.
-Ahora que la situación económica se ha encauzado, ¿piensa en la retirada?
-No es algo que me haya planteado. Cuando deba llegar, llegará. En ese momento, estaré fuera para lo que quiera el próximo presidente, porque para mí ayudar al Sporting es lo primero.
Todo la información de la final de la copa del rey: ATHLETIC - BARÇA
© EL CORREO DIGITAL,
S.L., Sociedad Unipersonal
Domicilio c/ Pintor Losada, 7 (48004) Bilbao
Inscrita en el RM de Vizcaya: Diario 229, Asiento 159, Tomo 3823, Libro
0, Folio 200, Sección 8, Hoja
BI-26064 C.I.F.: B-95050357
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución,
comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos
de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y
escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción
y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa
con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos,
a la que se manifiesta oposición expresa.
Contactar | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Mapa Web | Master El Correo