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Copa. Un empate para la esperanza
Gurpegui y Gabilondo, los dos únicos cambios de Caparrós en el equipo respecto al pasado domingo, no aprovecharon la oportunidad de tener más minutos, algo que sí hizo Toquero
9 de enero de 2009

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Novedades desangeladas
Amorebieta trata de alejar el peligro en un centro del equipo navarro que buscaba la cabeza de Josetxo.
J. ORTIZ DE LAZCANO.-

Hay partidos que retratan a la perfección el estado anímico de un jugador. Esto es lo que sucedió anoche en Pamplona con Igor Gabilondo y Carlos Gurpegui, los dos únicos jugadores no titulares que salieron de salida en el Reyno de Navarra. Gabilondo fue más de lo de siempre. Es un jugador de detalles, pero de detalles muy discontinuos. En la Copa, apenas tuvo presencia. Gurpegui, por su parte, puso de nuevo sobre la mesa una de las cualidades que le distinguen, y es que mejoró con el tiempo. Empezó nervioso y sin sitio para acabar con mayor dominio de la situación, aunque sin firmar un partido notable.

Los dos centrocampistas fueron los 'tapados' de Caparrós. Para ellos el partido tenía dos frentes abiertos. Avanzar hacia los cuartos de final de la Copa, en lo que coincidían con el resto de compañeros, y reivindicar mas minutos de juego. Eran quienes más debían agradecer su entrada en escena en la Copa. A la espera de conocer el diagnóstico de Caparrós, ambos estuvieron como la noche, desangelados.

Gabilondo acumula sólo nueve partidos de Liga. La llegada de Caparrós al banquillo rojiblanco le ha degradado. Desde la jornada 10, el 9 de noviembre en el 3-3 de Palma, no conocía la condición de titular.

Gurpegui, que fue el capitán rojiblanco, tiene que echar la mirada más atrás para recordar una presencia suya en el once. La última vez que estuvo en él fue en la jornada 4, en el empate a uno en Huelva.

El navarro empezó muy nervioso. A los 17 minutos cometió una falta totalmente innecesaria y desproporcionada sobre Masoud, que estaba de espaldas, en el centro del campo. El navarro vio una tarjeta amarilla que lastró su rendimiento a partir de entonces. Fue también una de las causas que valoró Caparrós para sustituirle en el minuto 67 por Orbaiz. Las otras fueron que el técnico quería valorar como ha superado el último el fuerte golpe que recibió en el tobillo izquierdo ante el Espanyol y su deseo de tener mayor posesión de pelota.

La alineación de Gurpegui como compañero de Javi Martínez sembró una vez más la duda sobre si son compatibles. Los dos ofrecen lo mismo, un esfuerzo estajanovista, pero tienen una carencia idéntica, capacidad para manejar la pelota de forma aseada.

Sin presencia

Gabilondo, una vez más, defraudó la expectativas. Sin apenas presencia en el ataque, por su lado crearon más peligro el lateral zurdo, Balenziaga, y hasta Susaeta, que una de las veces que se fue a aquel costado fue objeto de un claro penalti por parte de Juanfran que se dejó sin sancionar. Gabilondo nunca supo como afrontar a Javier Flaño y Juanfran, los carrileros diestros de Osasuna, lo mejor de los navarros. Una vez más, su asignatura pendiente fue tener una mayor presencia en el juego y ser capaz de obtener una nota regular en un día malo. De hecho, la única noticia que hubo de él en el área rival fue un defectuoso intento de chilena poco antes del gol de Pandiani.

De hecho, hasta el propio Gaizka Toquero tuvo más influencia que el donostiarra en el esperanzador empate final. Un remate suyo, con acrobacia incluída, que buscaba la portería fue desviado in extremis por Ricardo y remachado por Llorente en el papel de oportunista.

El punto de confianza con el que ha llegado el vitoriano es espectacular. Muy metido en su función de revulsivo, se ha convertido en uno de los grandes protagonistas rojiblancos de los últimos días. Un cabezazo de fe se convirtió en una asistencia a Iraola en el empate ante el Espanyol. Su gran remate de anoche fue el anticipo del tanto de Llorente. Toquero, que lucha por cada pelota como si fuera la última de su vida, sale a asistencia por partido, una media espectacular.

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