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ATHLETIC
El debutante Gaizka Toquero nunca se ha resignado a quedarse apartado, ni cuando Alavés y Real prescindieron de él ni cuando las puertas del Athletic se le cerraron en dos ocasiones
6 de enero de 2009

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A la tercera va la vencida
Gaizka Toquero controla una pelota ante el central Etxeita durante el entrenamiento matinal celebrado ayer en las instalaciones de Lezama./ FOTOS: JORDI ALEMANY
J. ORTIZ DE LAZCANO.-

Mucha gente debe sentirse hoy incrédula. Gaizka Toquero ha debutado en Primera. Y lo ha hecho con el Athletic, el mejor equipo vasco. En su Vitoria natal y en San Sebastián nadie creyó nunca que iba a verse en una de éstas. El Alavés, en dos ocasiones, y la Real Sociedad le dieron la baja en sus canteras. Hoy ha demostrado ser un jugador perfectamente cualificado para la máxima categoría, pero la vida le empujó hacia la Segunda B, en donde parecía condenado a quedarse.

Toquero siempre ha tenido una cualidad: nunca se ha resignado a quedarse apartado. El Alavés le cortó las alas en dos ocasiones, la primera en edad juvenil y la última tres años atrás después de militar en su filial de Segunda B. La Real Sociedad hizo lo mismo después de una única campaña en uno de sus juveniles. Esperaba que le subieran al Sanse, pero le ofrecieron una salida de consolación, ir al segundo filial, el UPV (ya desvinculado de la entidad donostiarra) y para jugar en Tercera. «Preferí volver a casa, al Alavés B, que estaba en esa categoría», evoca con atenta amabilidad.

La segunda intentona en el Alavés tampoco fue mucho mejor. Tres campañas, y a la calle. «No hay que darle más vueltas. Siendo alavés me hubiera gustado jugar con el primer equipo de la ciudad, pero las cosas me han salido bien sin pasar por allí».

Independizado de los dos clubes blanquiazules, se dedicó a recorrer la senda de la Segunda B vizcaína. Lo que parecía un paso atrás irremediable, fue en realidad el inicio del sprint que le llevó al Athletic.

En el curso 2005-06 jugó en el Lemona, por el que sólo había firmado un año. Le quisieron renovar, pero el Sestao mostró interés en él y no se lo pensó. En Arlonagusia dejó a Iñaki Alonso, hoy en el Real Unión y verdugo copero del Real Madrid. «Le gusta mucho la estrategia y la táctica y trabaja muy bien el aspecto defensivo», dice sobre el técnico durangués. En Las Llanas se encontró con Carlos Pouso, otro entrenador vizcaíno en alza. «Es muy cercano al jugador. Lo que intenta es hacer un equipo muy sólido partiendo desde la defensa. Allí donde va saca resultados».

En diciembre de 2007 su nombre causó asombro. El Athletic le quería y pensaba seriamente en ficharle en el mercado de invierno. El asunto quedó en nada. Se sintió impotente, pero no hundido. «Todo el mundo hablaba de que iba a ir y yo no sabía nada. Siempre es bueno que un equipo de Primera se fije en ti, quiere decir que estás haciendo las cosas bien y además queda en tu currículo».

Llega por fin a Bilbao

Ante la ausencia de noticias rojiblancas, en abril de 2008 llegó a un acuerdo para fichar por el Eibar. «No firmé nada», aclara. Dos meses después, por fin el Athletic tocó a su puerta. Un rápido acuerdo entre las tres partes sella el trato. Toquero hará la pretemporada en Lezama y Caparrós decidirá el 15 de agosto si se lo queda o lo cede al Eibar, como finalmente hace después de un mes en el que apenas le da oportunidades.

«El paso por Segunda A me ha venido muy bien. Me costó entrar en el Eibar porque llegué a una semana de empezar la Liga, pero al final he jugado todos los partidos menos uno y los últimos nueve como titular. Además, he metido cuatro goles».

En esta carrera tan llena de sobresaltos, el 20 de diciembre se encuentra con una llamada de Fernando García Macua, quien le comunica que es repescado. La duda es saber a qué viene: si como simple relleno o como refuerzo efectivo. Cuando le recibió, Caparrós no lo hizo con frases convencionales de bienvenida. «Me dijo que me había llamado porque contaba conmigo. Para él es más cómodo dejarme en el Eibar que traerme de relleno. Y para mí sería mejor jugar en Segunda A que estar aquí seis meses en la grada».

En la media hora que jugó en su debut ante el Espanyol se comprobó que es un futbolista rodado y con mucha movilidad. Dio mucho aire al ataque. «Quiero utilizarlo como refresco para Ion Vélez y Llorente», proclamó Caparrós. Toquero pelea por cada balón como si fuera el último de su vida. Tiene claro que ésa es su misión. «Mi forma de entender el fútbol es no dar nunca un balón por perdido porque nunca sabes dónde está el balón del gol. Además, estamos aquí para darlo todo».

Él quiere darlo todo ante Osasuna, pero ayer corrió una duda por el club. Ya ha jugado Copa con el Eibar. ¿Puede repetir con el Athletic? Ibaigane ha pedido al federativo que ayer le dijo que sí que se lo responda por escrito.

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