
Aquello pudo acabar en catástrofe para su carrera. El pasado 12 de agosto, en su tercer partido de pretemporada, una rotura en el cuádriceps le obligó a abandonar el campo de Asti en Zarautz en el descanso del Athletic-Eibar, que concluyó 0-2. Xabier Etxeita había sido de lo poco potable en la penosa tarde rojiblanca. Este joven de Amorebieta estaba desolado en el vestuario. Su primera pretemporada con el primer equipo estaba a punto de concluir con el peor de los escenarios posibles, una lesión de un mes de duración. «Tenía un bajón tremendo».
De repente, según su relato, Joaquín Caparrós irrumpió en el vestuario. Fue derecho al grano. «Se acercó a mí y me dijo que la recuperación la iba a hacer con la primera plantilla, sin tener que bajar al filial. Además, me prometió más oportunidades». A Etxeita le cuesta hoy todavía esconder la emoción que le supuso la noticia de que seguía con el primer equipo. «Estaba muy fastidiado. Esa conversación me elevó el ánimo».
Tenía razón Etxeita cuando dio tanta relevancia a las palabras de Caparrós. El utrerano le había señalado como su gran apuesta de la cantera para el puesto de central. Luego lo subió a entrenar de lunes a jueves con el primer equipo junto a su compañero Ander Iturraspe. «Caparrós me da mucha confianza», destaca.
El domingo Etxeita tuvo la oportunidad de devolver a Caparrós la fe depositada en él. Con Amorebieta lesionado, el central ocupa plaza en el banquillo. De repente, se encienden las alarmas. Ocio comunica al técnico que Ustaritz se ha roto en una jugada en un banderín de córner en la que pugna con Pandiani.
Caparrós se gira como un resorte. «Me dice que salga a calentar de inmediato. Sólo me da tiempo a echar un par de carreras y ya me está reclamando para que entre al campo. No era una situación fácil. Mi debut en Liga (antes había jugado sólo cinco minutos en Copa en Huelva), el campo lleno, un partido en el que estábamos obligados a ganar...»
Caparrós detiene a Etxeita antes de saltar al campo. «Me da consignas, como que en las jugadas a balón parado me ponga en el segundo palo, detrás de Aitor Ocio». Y le lanza las últimas frases de aliento. «Me dijo que confiaba en mí y que lo iba a hacer bien». Así fue.
Por lo que relata, Ocio tuvo mucha influencia en su rendimiento. «Me dijo desde el primer momento que habláramos todo el rato y que si debía decirle a él algo, no me cortase nada. Desde luego, le dije lo que creí conveniente».
Al concluir el partido, Caparrós le elogió en privado. Resaltó de Etxeita que se trata de un jugador que siempre es capaz de dar el nivel de la categoría en la que juega. «Intenté estar concentrado y creo sinceramente que estuve a la altura».
La carrera de Etxeita siempre ha sido la de una constante lucha por hacerse ver. Ingresó de niño en la cantera del Amorebieta. Lezama le reclamó para dos pruebas en edad infantil y cadete, pero en ambas quedó orillado. Ni se derrumbó ni fue víctima de la resignación. «Para mí ir entonces a Lezama era un premio. No suponía una frustración no entrar. Al contrario, volvía al Amorebieta y entrenaba aún con más ganas porque desde pequeño tenía en mente llegar a profesional».
Finalmente, todo comenzó a suceder como lo había planeado desde crío. Con José Félix Guerrero como entrenador del Amorebieta en Tercera, subió al primer equipo en su primera campaña juvenil, con apenas 16 años. Tres temporadas después, Lezama volvió a poner los ojos en él y, esta vez sí, lo reclutó para su filial. «Blas Ziarreta fue el que me siguió de cerca», revela. Y añade: «El Athletic para este tipo de equipos es un estímulo porque los jugadores ven que pueden alcanzar la Primera».
El suyo es un camino que ya han recorrido antes Koikili (llegado desde el Sestao), Del Olmo (Eibar) o Oinatz Bilbao (Lemona). «Son caminos diferentes, pero cada vez más habituales. Esto hace cinco años no pasaba y demuestra que se apuesta por el fútbol vizcaíno».
El contrato
después de una temporada el Bilbao Athletic llegó el cambio de demarcación. «Con Luis de la Fuente jugaba como medio centro y a veces de interior izquierdo, pero Kike Liñero me dijo nada más llegar que me veía como central y que ahí tenía más futuro». Por lo visto, acertó de pleno. «Sólo había jugado como central de niño en futbito. La reconversión me chocó un poco, pero lo importante es jugar».
Con Ustaritz lesionado, Etxeita se quedará con el primer equipo al menos durante un mes. Es consciente de que se encuentra ante la gran oportunidad de su vida, aunque el domingo puede regresar al banquillo si Amorebieta reaparece. «Esta es una ocasión que puedo aprovechar. Pero para conseguirlo lo único que debo hacer es lo mismo que hasta ahora, ir a Lezama a entrenar a tope cada día. Luego el tiempo dirá».
Si sigue por este camino, el club anunciará en breve que renueva su contrato. El actual concluye al final del ejercicio pero Ibaigane se reservó una cláusula unilateral para prorrogarlo por otra campaña. Es un asunto que le preocupa poco. Ni siquiera tiene un agente que lleve estos asuntos. «A mí lo que me interesa es jugar».

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