
La Real Academia de la Lengua define el vocablo comparsa como un «conjunto de personas que en las representaciones teatrales o en los filmes figuran y no hablan». Así debió de sentirse el Athletic en el Santiago Bernabéu, hogar del Real Madrid, como un actor mudo, mero figurante en una obra orquestada por los grandes. El arbitraje de Álvarez Izquierdo fue un réquiem interpretado con un silbato, nefasto para los dos conjuntos, pero fueron los 'blancos' los que denunciaron una persecución arbitral. «Es la típica guerra entre Barça y Madrid y ayer -por el domingo- nos tocó a nosotros, pero el próximo día le pillará al siguiente», manifestó ayer Pablo Orbaiz. «Parece que esto se juega -en alusión a la Liga- para ver qué hacen dos equipos y el resto estamos de comparsa», sentenció.
El centrocampista navarro, una de las voces más autorizadas del vestuario rojiblanco, salió herido del coliseo blanco. No sólo por la derrota, que también, sino por las formas del rival. Evitó dar nombres, citar a los 'elementos incendiarios', pero su mensaje, comedido y correcto, alcanzó con elegancia a sus destinatarios. «El Madrid, hoy, ya me da igual. A mí me merece el mismo respeto que cualquier otro equipo. La educación se tiene o no se tiene, la categoría da igual». El corte de mangas de Schuster sacó de quicio al banquillo del Athletic, además del gesto de Pepe, que se dirigió a Garmendia frotando su dedo índice y pulgar para preguntarle: «¿Tú qué cobras?».
Orbaiz no quiso entrar en polémicas, acercar bidones de gasolina a una hoguera hermosa, sino que se limitó a trazar líneas de conducta rojiblancas. «Lo que tenemos que hacer es portarnos bien y hacer las cosas con seriedad, demostrar que somos el Athletic y que sabemos comportarnos en todos los sitios por igual». El medio no quiso minusvalorar la victoria del Madrid - «podían haber sentenciado antes»-, aunque sí lamentó no haber dado «algo más» para llevarse un resultado positivo del Bernabéu. «Me refiero a jugadas puntuales, al tiro al palo de Llorente, al penalti en el último segundo...». Pena máxima que, por cierto, Álvarez Izquierdo no señaló.
Incredulidad de Iraizoz
Gorka Iraizoz también se quemó en el anfiteatro 'merengue'. Ayer confesó que no había vivido nada parecido en toda su carrera, en referencia a las chispas que incendiaron el partido. «Y espero que no me vuelva a ocurrir», subrayó.
El portero recordó que «todos somos señores y nos tenemos que respetar. Es lo más importante en el fútbol». Al igual que Orbaiz, tampoco nombró a Schuster, pero le dejó un recado. «Uno barre su casa como le dé la gana, y si creen que así pueden conseguir algo de los árbitros... es cosa de ellos. Cada uno es dueño de sus actos», dijo.
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